Columnas de Opinión: Tensiones frente a los cambios de mando
Columnas de Opinión: Tensiones frente a los cambios de mando EMILIO GARRIDO VIDAL Cientista político, Académico Universidad Andrés Bello.
Pese a las desavenencias que se maplena guerra del Pacífico, el país atravesaba nifestaron a partir del episodio del un contexto marcado por la ocupación de Lima, una fuerte movilización militar y una atmósfera política que derivaría en la figura de José Manuel Balmaceda, cuyo desenlace en 1891 ocurrió en medio de otra guerra civil que precipitó un régimen parlamentario de facto que se prolongó hasta 1925, antes del conocido "ruido de sables" que antecedió la nueva Constitución. llamado "cable chino" y a las diferencias políticas entre ambos líderes, las señales emitidas en los últimos días entre Gabriel Boric y José Antonio Kast dan cuenta de un proceso que mantiene intacto su carácter republicano.
La última reunión entre las autoridades reafirmó que, aun en un clima de contraste político evidente, la transición se encamina por las sendas institucionales propias de una tradición que ha sabido sostenerse incluso en circunstancias históricas mucho más complejas. A lo largo de la historia política de Chile si han existido momentos de gran complejidad en torno a esta ceremonia. Los cambios de mando han sido escenario de tensiones profundas dentro del tejido social.
Basta revisar el caso de 1851, cuando el arribo de Manuel Montt se vio acompañado de levantamientos armados en Concepción y La Serena, acusaciones de fraude electoral y un clima que desembocó en una guerra civil surgida de la sucesión desde Manuel Bulnes. En 1881, bajo el gobierno de Domingo Santa María y en El siglo XX tambien ofreció transiciones especialmente delicadas.
El cambio desde Eduardo Frei Montalva hacia Salvador Allende en 1970 estuvo tensionado por el asesinato del general René Schneider, por los intentos de impedir la ratificación parlamentaria del presidente electo y por la profunda polarización política que marcaba al país, acompañada además de antecedentes de intervencionismo internacional.
Aún más sensible fue el traspaso entre Augusto Pinochet y Patricio Aylwin, probablemente el más delicado de ese siglo, debido a que el general se mantenía como comandante en jefe del Ejército, a los enclaves autoritarios presentes en la Constitución de 1980, a las heridas abiertas por las violaciones a los derechos humanos y al temor persistente a un retroceso institucional. A pesar de ese escenario, la ceremonia se llevó a cabo de manera ordenada, en un ambiente donde cualquier error podía desencadenar una crisis mayor, lo que no ocurrió.
Se suma, desde otra perspectiva, a un repertorio de episodios que han nutrido la memoria de estas ceremonias, como la réplica que interrumpió el cambio de mando entre Bachelet y Piñera tras el terremoto de febrero de 2010 o el giro de Boric en su llegada al poder, todo parte ya del anecdotario propio de esta tradición.
A la luz de estos antecedentes, el traspaso de Boric a Kast se desarrolla en un marco donde las elecciones fueron reconocidas sin cuestionamientos, sin presencia de intervención militar y sin episodios significativos de violencia, es decir, toda esta tensión de la que se ha hablado es en realidad es algo exagerada.
El conflicto asociado al cable de origen chino expresa una crispación acumulada, posee una dimensión internacional particular, pero no altera la estructura institucional ni el sentido republicano del acto y seguramente será un tema que seguirá generando noticias, aún después de este traspaso de la banda presidencial..