Autor: JOAQUÍN RIVEROS
Partió a los 14 años en el colegio vendiendo discos: hoy los importa de a miles
Partió a los 14 años en el colegio vendiendo discos: hoy los importa de a miles ué un disco de Agua Turbia, la Q banda chilena de rock sicodélico de los 70 encabezada por la vocalista Denisse Corales cueste en Europa más de un millón de pesos o que en Chile se haya editado el Led Seppelin I, así, con "s", son el tipo de datos que permiten a Álvaro Acuña, sicólogo, diferenciar su negocio. Acuña es dueño de Vinilos Álvaro (, tienda de venta de vinilos nuevos y usados de un amplio espectro de música, pero especializado en piezas inencontrables de rock progresivo y metal. Para dimensionar la escala de su negocio, Acuña importa volúmenes de más de 20.000 discos y viaja varias veces al año a Europa y Japón a comprar material usado único y nuevo. En Chile, este emprendedor hace varias veces al año el Tour del Vinilo, en que recorre el país para vender sus productos. "Es un evento que hago mes a mes de Arica a Puerto Varas.
Nos movemos en una van con 40 cajas con 100 discos cada una". La historia de su negocio, cuenta, se remonta a sus 14 años, cuando en el Colegio San Gabriel intercambiaba y vendía discos. "Pasaba metido en las disquerías de Providencia, viendo y comprando vinilos. Como era muy chico, les llamaba la atención y me trataban muy bien, me contaba lo nuevo que llegaba y hasta me vendían los discos más baratos, porque entendían que coleccionaba", recuerda.
Luego estudió sicología, se fue a Brasil y comenzó a comprar y traer discos, lo que fue un adelanto en el negocio de mayor volumen que tiene actualmente. "En Brasil eran muy baratos, por lo que era buen negocio traerlos a Chile, pero el problema era que estaban en muy malas condiciones, rayados, con honCEDIDA gos, entre otros problemas", relata.
Tras hacer varios emprendimientos, entre ellos un par de restaurantes, Acuña finalmente armó Vinilos Álvaro en Chile, en el Drugstore de Providencia y Svinil Alvaro en Brasil, además de una tienda virtual (@vinilosalvaro). Cada tanto, Acuña informa en sus redes de singular modo que tiene nuevo material discográfico: "Llego la merca", coloca, junto a una foto de fuegos artificiales.
La merca, en rigor, son miles de volúmenes que vienen de Europa, Japón y Estados Unidos. "En Alemania y Japón recorro las tiendas de 9:00 a 20:00 horas, no almuerzo, y escojo uno a uno los discos usados, que están en perfectas condiciones, porque en ambos países los cuidan mucho", relata. Cuando son nuevos, básicamente los trae de Holanda y Estados Unidos. Además, Acuña tiene un sello musical propio, cuyos discos los manda a hacer a República Checa. "Allá está una de las fábricas más antiguas, que sobrevivió a la cuasi desaparición del mercado del formato", relata.
El declive de este se produjo con la llegada del CD y posteriormente la aparición de las plataformas de descarga gratuita de música como Ares y eMule. "Siempre hubo industria, pero cayó en más de 80%. Algunos géneros, como el hip hop y la electrónica sostuvieron al disco", explica.
Desde hace unos 15 años que ha habido una revalorización del formato debido a que se lo considera más cálido y cercano. "Con las nuevas plataformas la gente conoció más música y el formato se revalorizó, se dijo que tiene un audio más fiel que la música comprimida, y que al escucharlo se siente más presente. Yo la verdad creo que es cosa de gustos", afirma. Sobre el perfil y gustos del cliente, Acuña señala que es absolutamente variado. "Hay niños de ocho años que vienen con su papá a comprar metal y personas de ochenta que piden jazz.
La música es cosa de gustos". Analógica y digital Esteban Iturra, académico del Departamento de publicidad e imagen de la Usach y programador de la radio de dicha casa de estudios, plantea su punto de vista: "El vinilo en su reproducción emite una señal analógica y el CD es una reproducción digital. Hay puristas a los que les gusta el cero ruido, en cuyo caso el CD es mejor, porque el vinilo tiene un pequeño nivel de ruido.
Pero si lo pensamos desde un punto de vida estrictamente natural, no existe el cero ruido, por lo que en el fondo es como una pureza irreal", explica. "Ahora, desde la perspectiva de la sensación auditiva, el sonido analógico es más cálido, porque tiene precisamente componentes ajenos al sonido mismo que lo hacen más humano y el digital, claro, es puro, pero irreal", agrega. Autor: JOAQUÍN RIVEROS. "En Alemania y Japón recorro las tiendas de 9:00 a 20:00 horas, no almuerzo, y escojo uno a uno", dice. Álvaro Acuña viaja a Europa, Japón y Estados Unidos a buscar vinilos Álavro Acuña concretó la importación de 20.000 discos vinilo.