COLUMNAS DE OPINIÓN: El desafio de la comprensión lectora en Chile
COLUMNAS DE OPINIÓN: El desafio de la comprensión lectora en Chile Nelson Cárcamo Banwa profesor 1 En En Chile solemos mirar con cierto orgullo las cifras de alfabetización. De acuerdo acuerdo con datos de la Unesco, cerca del 97% de la población sabe leer y escribir, lo que equivale a más de 17 millones de personas. Sin embargo, bajo esa aparente fortaleza se esconde una realidad mucho más compleja y preocupante. Proyecciones del Instituto Nacional de Estadísticas, a partir del Censo 2024, estiman estiman que más de 400 mil personas mayores de siete años en el país no saben leer ni escribir. Se trata de una cifra que interpela directamente a nuestro sistema educativo y que evidencia brechas persistentes, especialmente en regiones como Nuble, Biobío, Maule y La Araucanía. Pero el problema no se agota en la alfabetización inicial. Existe una dimensión aún más profunda y menos visible: la comprensión lectora. Los resultados del Simce 2025 son elocuentes.
Un 27% de los estudiantes de cuarto básico presenta un nivel insuficiente insuficiente en lectura; en octavo básico la cifra aumenta a un 42% y en segundo medio alcanza un preocupante 48%. Es decir, casi la mitad de nuestros jóvenes enfrenta serias serias dificultades para comprender lo que lee. Desde la experiencia docente, este fenómeno no es nuevo, pero sí cada vez más evidente. Leer no es solo decodificar palabras; implica interpretar, relacionar, relacionar, inferir y construir sentido. Cuando estas habilidades no se desarrollan adecuadamente, el impacto trasciende y afecta el aprendizaje en todas las áreas del conocimiento y limita el desarrollo integral de las personas. Un estudiante que no comprende lo que lee enfrenta barreras no solo académicas, académicas, sino también sociales. Tiene más dificultades para comunicarse, para participar activamente en su entorno y para desenvolverse en una sociedad donde donde la información es abundante, pero exige cada vez mayores niveles de análisis crítico. Frente a este escenario es fundamental fortalecer las estrategias de alfabetización alfabetización desde los primeros años, especialmente en aquellos contextos donde aún existen brechas básicas. Pero, al mismo tiempo, debemos avanzar en el desarrollo de la comprensión lectora como una competencia central del proceso educativo. Esto implica generar entornos lectores significativos. Las bibliotecas escolares, escolares, el rol de las familias, el trabajo pedagógico en el aula y el uso pertinente de herramientas digitales deben articularse en una estrategia común. Sabemos que no existe una fórmula única. Sin embargo, sí hay una convicción convicción compartida y es que la lectura se enseña, se acompaña y se cultiva. Requiere tiempo, dedicación y una mirada pedagógica que entienda que cada estudiante aprende de manera distinta. En definitiva, no basta con saber leer. El verdadero desafío es comprender, reflexionar reflexionar y transformar esa lectura en conocimiento.. - - - - -