Nuevo número de Revista Humanitas
Nuevo número de Revista Humanitas HUMANITAS El primer número del 2026, Humanitas nº112, ofrece una mirada profunda a algunos de los grandes desafíos de nuestro tiempo.
Se aborda el temor a la delincuencia y sus efectos en la justicia, un análisis del catolicismo en China, una reflexión sobre el abuso espiritual y sus causas, y una sugerente lectura de la misericordia divina a partir de los rasgos maternos de Dios en las Escrituras. A ello se suman aportes sobre la ética del cuidado desde una perspectiva cristiana y el valor del acompañamiento en contextos de vulnerabilidad.
Destacan también el artículo de Guillermo Carrasco sobre los agustinos de Chile y la vigencia de las orientaciones de León XIV, y el de Fernando Soler, con claves para una recepción fecunda de "Mater Populi Fidelis". Completan el número temas de actualidad como la libertad religiosa y la economía inspirada en Francisco de Asís. A continuación, compartimos el editorial del director de Humanitas, Eduardo Valenzuela. EDITORIAL HUMANITAS 112 ¿ Dios se ha puesto realmente de moda? Se ha comentado en los últimos meses que habría diversos sondeos y testimonios que mostrarían un reavivamiento religioso.
Una serie de artículos de The Economist han sugerido esta posibilidad basada en datos como un breve repunte de la oración después de la pandemia, un aumento del interés religioso entre los jóvenes y, sobre todo, la estabilización norteamericana de la curva de crecimiento de los llamados 'nones' ("sin religión"). El fenómeno pop de Hakuna o el sorprendente éxito del disco LUX de Rosalía han contribuido a alimentar esta nueva "moda de Dios". Sin embargo, ninguna encuesta ha detectado un repunte significativo de la religión.
En Europa, la secularización -expresada en el declive de la autoidentificación católica, de la asistencia dominical y el aumento de los 'nones', etc. continúa imperturbable, aunque la creencia en Dios, en los milagros y la costumbre de rezar con frecuencia descienden con mayor lentitud. En Estados Unidos esa misma tendencia parece haberse estabilizado, según Pew Research Center, después de haber sufrido un declive súbito e inesperado. El principal motor de este proceso en todas partes es el recambio generacional y las crecientes dificultades para transmitir la creencia religiosa de padres a hijos. Los jóvenes presentan sistemáticamente niveles de religiosidad inferiores que el resto de la sociedad.
En términos sociológicos, el efecto de cohorte prima sobre el efecto de período -por ejemplo, cuando se espera un repunte tras episodios críticos como los escándalos sexualeso sobre el efecto de edad -cuando se espera que los jóvenes vuelvan a la Iglesia al madurar -. En rigor, no existe ningún repunte religioso estadísticamente visible entre los jóvenes, salvo en pequeños grupos o en ciertas prácticas devocionales que se vuelven más visibles en un contexto secular (ver a un joven piadoso en una iglesia hoy llama la atención). Chile es, en América Latina, el único país que ha entrado en esta pendiente de secularización de masas comparable a la euronorteamericana. En los demás países -con la excepción de Uruguay, secular desde hace décadaslo que se observa es más bien un trasvasije de fieles desde el catolicismo hacia las iglesias evangélicas y pentecostales. Allí se produce una reconfiguración religiosa, más que una secularización propiamente tal.
En el caso chileno, en cambio, ese trasvasije es escaso: lo que predomina es la desafiliación católica y el aumento de los 'nones', que según la encuesta Bicentenario se han estabilizado durante el último quinquenio, al igual que en el caso norteamericano. ¿Qué cabe esperar cuando se instala un escenario de secularización de masas? Durante algún tiempo tuvo gran influencia la hipótesis de la desecularización, sostenida por Peter Berger cuando Estados Unidos seguía siendo un país excepcionalmente religioso a pesar de su modernidad, mientras que la secularización parecía limitarse a los países europeos de mayor desarrollo. El libro Religious America, Secular Europe* fue muy influyente, pero se ha vuelto obsoleto, después de que también Norteamérica entrara en la pendiente de la secularización de masas, aunque con cierto retraso histórico. Allí los 'nones' alcanzan ya cerca del 30%, frente al 50% o más de los grandes países euroHUMANITAS peos secularizados, lo que deja todavía un importante reservorio de religiosidad. En contraste, ha cobrado fuerza la tesis clásica de la secularización como proceso inexorable, según la cual la religión estaría destinada a un declive progresivo que culminaría en su desaparición.
David Voas ha descrito este proceso como una ruptura en la trasmisión intergeneracional de la fe: los padres encuentran cada vez más difícil transmitir la creencia religiosa, de modo que cada generación llega a la adultez con menos religión que la anterior. * Las iglesias, según esta visión, carecerían de capacidad para revertir esta tendencia (como se hizo en los tiempos apostólicos, por ejemplo, a través de conversiones masivas). En el fondo de esta tesis está la conexión S ER REVISTA DE ANTROPOLOGÍA Y CULTURA ATO PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE CHILE entre modernidad y secularización. El desarrollo económico y humano proporcionaría niveles de bienestar y seguridad tales que la religión -interpretada como un recurso simbólico para enfrentar la precariedad de la vidase vuelve menos necesaria.
Una versión renovada de este argumento fue formulada por Ronald Inglehart, fundador de la Encuesta Mundial de Valores, en su libro Religion's Sudden Decline *. Según su interpretación, una de las funciones centrales de la religión habría sido estimular la natalidad, ofreciendo incentivos y recompensas -incluyendo la promesa de vida eternapara asumir una tarea ardua y riesgosa: tener hijos en contextos de alta mortalidad materna e infantil y de grandes dificultades económicas.
De ahí que el núcleo de muchas religiones estuviera formado por normas favorables a la fertilidad: el rechazo del aborto y de la sexualidad no procreativa, la condena del divorcio, la valoración del matrimonio y de la familia numerosa, o la sospecha frente al celibato, salvo cuando estuviera religiosamente motivado. Todas estas normas pierden fuerza cuando la natalidad se convierte en una decisión segura: pocos hijos, con altas probabilidades de sobrevivir y prosperar. La secularización avanzaría entonces por la ruptura del vínculo histórico entre religión y familia. La reproducción de la vida humana -tarea esencial para el funcionamiento de la sociedad-, ya no requiere del sostén religioso para operar eficazmente.
Entre estas dos hipótesis polares -una que Nº 112 / ANO XXXI detecta signos de vitalidad religiosa incluso en sociedades modernas y otra que anuncia el fin inevitable de la religiónse han formulado también interpretaciones intermedias.
Una de ellas es la hipótesis del reencantamiento, sostenida recientemente por el sociólogo Christian Smith, de la Universidad de Notre Dame, en Why Religion went Obsolet *. Smith sostiene que la juventud rechaza la religión tradicional y que difícilmente se revertirá esta tendencia. Sin embargo, eso no significa que dejen de creer: más bien creerán en cosas nuevas y heterogéneas. El reencantamiento significa -igual que para Max Weber-, el retorno de la magia una vez que el vínculo entre religión y moral se ha roto.
Si se puede ser justo y bueno sin la ayuda de la religión ("Good without god"), entonces la creencia puede dispersarse en un abanico amplio de prácticas y convicciones que carecen de calificación o estímulo moral, como es el poder curativo de las piedras de cuarzo, la eficacia predictiva de las cartas o, si se quiere, la creencia en extraterrestres y vampiros. La religión retorna a la magia y se convierte en una colección abigarrada de creencias supernaturales que, por lo demás, carecen del sostén de una comunidad estable de creyentes. Otra posibilidad es la hipótesis de la postsecularización. Según esta perspectiva, la religión tradicional no está destinada a desaparecer. Aunque su influencia social disminuya, conserva la capacidad de mantener cierta relevancia en la sociedad moderna. Es cierto que la religión ha perdido conexión funcional con ámbitos como la política, la ciencia, la moral pública e incluso la familia. El poder político ya no necesita la religión para legitimarse, la ciencia goza de una amplia autonomía para producir conocimiento y la ética de los derechos humanos ha podido sostenerse razonablemente en sociedades plenamente secularizadas.
Con todo, este mismo proceso de secularización ha puesto de manifiesto sus propias limitaciones, como han señalado pensadores como Jürgen Habermas en su diálogo con el cardenal Ratzinger, o más recientemente en Hartmut Rosa, otro sociólogo de la escuela crítica alemana, en a su reflexión sobre el papel de la religión en la democracia moderna. * La religión provee bienes irremplazables, cosas que la mentalidad secular no produce y que se tornan socialmente relevantes: el impulso de generosidad que anima al cuidado de los más vulnerables -¿ de dónde surge una Madre Teresa de Calcuta ?-; la fortaleza para afrontar las adversidades que, aunque Inglehart no lo crea, perduran en las sociedades más prósperas y seguras; o la persistente pregunta por lo esencial, que la ciencia positiva no solo es incapaz de responder, sino que muchas veces acrecienta. También podría mencionarse la motivación religiosa que ha sostenido históricamente la apertura a la vida en contextos donde hoy comienza a escasear. En este sentido, la postsecularización no implica necesariamente un aumento de creyentes, sino el reconocimiento de que la religión conserva un lugar propio en la sociedad moderna. En una sociedad postsecular, las personas religiosas serán menos -si es que alguna vez fueron realmente tantas-, pero su presencia puede resultar especialmente significativa. Algo parecido ocurrió antiguamente, cuando los cristianos eran reconocidos por prácticas distintivas: cuidar a los niños enfermos o abandonados, rechazar el infanticidio o promover la paz en una cultura marcada por la violencia. No sería extraño que en el futuro comportamientos como la familia numerosa o la indisolubilidad matrimonial se vuelvan rasgos casi exclusivamente católicos. No sabemos exactamente cuál de estos escenarios prevalecerá. Todos poseen algún grado de verosimilitud. La pérdida de centralidad social de la religión es innegable, pero también lo son las múltiples manifestaciones de vitalidad y fidelidad religiosas.
El aumento de la diversidad religiosa y de las creencias desinstitucionalizadas -muchas de ellas de naturaleza mágicaes visible en la cultura contemporánea; pero al mismo tiempo la religión tradicional sigue siendo el ámbito donde surge la santidad, es decir, testimonios vivos de la moral más excelsa y que suscitan admiración universal.
No se trata de opciones, pero sí probablemente de transitar entre el optimismo religioso -a menudo infundadoy el pesimismo -de seguro exagerado -. * Todas las referencias y el contenido completo de la revista están disponibles en www.humanitas.cl.
PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE CHILE HUMANITAS REVISTA DE ANTROPOLOGÍA Y CULTURA CRISTIANA Veintiséis años sirviendo al encuentro de la fe y la cultura www.humanitas.cl "La religión provee bienes irremplazables, cosas que la mentalidad secular no produce y que se tornan socialmente relevantes: el impulso de generosidad que anima al cuidado de los más vulnerables (. .. ); la fortaleza para afrontar las adversidades (. .. );o la persistente pregunta por lo esencial. .. ". Autores en Humanitas nº112 ANA MARÍA STUVEN. Doctora en Historia y profeGUILLERMO CARRASCO. Historiador y teórico del arte. Presidente de la Fundación Hugo Marín sora titular UC y de la Universidad Diego Portales. Presidenta de la Corporación Abriendo Puertas. y miembro del Institutum Historicum AugustiJOSÉ MIGUEL VIDAL. Doctor en Historia. Profesor nianum. FERNANDO SOLER. Doctor y magíster en Teología. asistente del Programa Interdisciplinario de Estudios de la Religión UC. Profesor asociado y director de postgrado de la FaKATHERINA FUCHS. Psicóloga. Profesora extraorcultad de Teología UC, secretario de la Association dinaria de la Facultad de Ciencias Sociales de la Internationale d'Études Patristiques. MATÍAS MALDONADO. Doctor en Historia y maUniversidad Pontificia Gregoriana de Roma y profesora en el Instituto de Psicología y en el Centro gíster en Pensamiento contemporáneo. InvestigaSan Pedro Fábrega de la misma universidad. dor postdoctoral en la Facultad de Teología UC. LINDA POCHER. Hija de María Auxiliadora. Doctora MAGDALENA LIRA. Directora de la Fundación Ponen Teología Dogmática. Docente de la Pontificia tificia Ayuda a la Iglesia que Sufre, Chile. Facultad de Ciencias de la Educación Auxilium de Valentina Alarcón. Ingeniera Comercial y magíster en Educación para el diálogo y la Paz por el InstiRoma. M. FRANCISCA VILLOUTA. Médico Paliativista del tuto Universitario Sophia, Italia.
Coordinadora del Programa Cuidados Paliativos UC-Christus e InsCentro UC para el Diálogo y la Paz y Youth Member tructora Adjunta de la Escuela de Medicina UC. en la Assembly of Economy of Francesco. "La religión provee bienes irremplazables, cosas que la mentalidad secular no produce y que se tornan socialmente relevantes: el impulso de generosidad que anima al cuidado de los más vulnerables (. .. ); la fortaleza para afrontar las adversidades (. .. );o la persistente pregunta por lo esencial. .. " El nuevo número de Humanitas se encuentra disponible en www.humanitas.cl. Tanto la imagen de portada como la contraportada corresponden a fotografías de Hernán Hettich @hhettich. Nuevo número de Revista Humanitas.