Autor: Daniel Rozas
"La participación de algunos amarillos en el Gobierno de Kast es una apuesta riesgosa®
"La participación de algunos amarillos en el Gobierno de Kast es una apuesta riesgosa® Cristián Warnken: C ristián Warnken trabaja en Faro UDD junto a un grupo de investigadores jóvenes. Tras años en cargos directivos en universidades, dice que ahora prefiere ese ambiente. "Vengo a aportar en lo que pueda para dar más espacio a las humanidades". Acaba de publicar «El pedestal vacío. Confesiones de un apóstata» (Ediciones El Mercurio, 2026), un libro donde reflexiona sobre la crisis que, a su juicio, atraviesa Chile desde el estallido social. El inicio del libro es un recuerdo de infancia, cuando miraba desde la ventana del departamento de su abuela, en Plaza Italia, el monumento al general Baquedano. Cuando la estatua fue retirada en 2021, esa imagen cobró otro sentido. Para Warnken, el pedestal vacío terminó convirtiéndose en un símbolo inquietante del país: "Refleja que no hemos tenido una conversación profunda como sociedad sobre lo que queremos ser. En la transición hubo un relato compartido. Hoy ese relato ya no está". -¿ Ese relato se pierde en el siglo 99 XXI? -En rigor, se quiebra el 11 de septiembre de 1973. Ese Chile muere ahí, trágicamente, y aparece otro Chile basado en un acuerdo sobre ciertas reglas mínimas. La transición, con todos sus límites, tuvo al menos un relato que dio horizonte. Hoy vivimos algo distinto. Ernesto Ottone habla de una guerra sin reglas, y creo que esa idea también se expresó en Chile. En el estallido y luego en la Convención hubo una tentación de pasar por encima de las reglas básicas de la democracia. Siempre se dice que fue una élite la que se extravió, pero mi tesis es que también una parte importante del país se extravió. TAL El conductor de «Desde el Jardín» (radio Pauta) piensa que la discusión sobre el destino del monumento corre el riesgo de quedar atrapada en la polarización política.
A su juicio, tanto la figura del general Baquedano como la de Gabriela Mistral, debieran quedar fuera de esa disputa, porque convertirlos en emblemas de un sector sería un error histórico. "Los héroes de la patria y los poetas no pertenecen a ningún sector". "Quien monopolizó el centro fue Parisi" -El estallido marcó tu ruptura con la izquierda. ¿ Fue una reacción al clima político o un cambio de convicciones? -Primero quiero decir que esto fue un duelo personal. Yo no perdí la fe en los ideales nobles de la izquierda que heredé de mi madre, pero sí la fe en cierta forma de entender la política. Lo que me partió en dos fue ver la violencia in situ. Cuando la violencia entra en la política se cruza una línea que después es muy difícil desandar. Y después vino la confusión intelectual que se produjo en el estallido y luego en la Convención. Cuando vi que esa revuelta CONFF podía poner en riesgo una democracia que había costado tanto reconstruir, dije no. Para mí eso era inadmisible. Y también que la izquierda democrática no condenara desde el primer momento la violencia que comenzó con el atentado al Metro. Y agrega: "Piñera nunca fue un presidente cercano para mí. Yo lo critiqué en columnas en «El Mercurio». Pero una cosa es ser crítico de un Presidente y otra distinta es querer tumbarlo. " Sitúa su quiebre con la izquierda durante el estallido. Dice que fue una reacción frente a lo que veía en las calles. Amigos cercanos le enviaban selfies desde las marchas, junto a adoquines rotos y barricadas. "Yo sentía una náusea en el pecho", recuerda. Entonces decidió escribir una columna. "Ahí entendí que no podía seguir callado. Vi a una izquierda que pasó de víctima a victimaria". -Amarillo suele asociarse a la tibieza.
En el Apocalipsis se lee: "Porque eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca". -La idea era tomar un insulto que venía desde los años 60 dentro de la izquierda y resignificarlo. Ahora, sobre la tibieza, FOTOGRAFÍA: CLAUDIO CORTES V. Autor: Daniel Rozas. "Yo fui crítico de Kast como candidato. No me gustó su estilo ni su discurso.
Pero, hasta ahora, ha sido mejor Presidente electo que candidato", dice el escritor y profesor de la UDD. "La participación de algunos amarillos en el Gobierno de Kast es una apuesta riesgosa® para mí ser amarillo es lo contrario de la tibieza. No es la indefinición ni la ambigüedad. Lo amarillo apunta a construir un espacio de centro con coraje político en contextos de polarización. Hoy optar por el centro, cuando el debate está dominado por extremos y por una lógica tribal en redes sociales, requiere valentía. Lo que le ha faltado al centro político es un liderazgo. Quien apareció y monopolizó el centro fue Parisi, pero en una versión populista. -¿ Qué refleja su votación? -Lo que está pasando en el norte de Chile. En Antofagasta tienes campamentos que son prácticamente ciudades. Parisi ya había tenido una alta votación antes. Si este Gobierno no logra dar señales claras de que va a abordar de verdad los temas que hoy duelen -la inmigración descontrolada, el narcotráficoChile puede entrar en una zona peligrosa. Hemos confiado en nuestro colchón económico e institucional. Pero el colchón económico se ha ido achicando y el institucional ya lo pusimos a prueba con la Convención. Si fracasa este Gobierno, no va a ser solo el fracaso de un sector, va a ser el fracaso del sistema político completo. Y ahí puede irrumpir el populismo. Hasta ahora hemos tenido la suerte de no tener un gran líder populista. Parisi es un síntoma de eso.
Pero todavía no hemos tenido un Perón o un Chávez. -Hay quienes dicen que impulsaste Amarillos y luego te alejaste cuando el proyecto se volvió difícil. ¿ Te sientes responsable de su fracaso? -Sí, por supuesto que me siento responsable. Fui parte de la decisión de armar un partido para darle expresión política a ese centro. Y lamento mucho que ese proyecto, que tenía figuras muy notables y mucho capital intelectual, no haya prosperado. Creo que cometimos un error y terminamos siendo un partido un poco boutique, sin lograr conectar con la ciudadanía. Mi intuición era que debía ser un movimiento, pero me convencieron de formar un partido. Plantea que en Amarillos creyeron que convertirse en partido les permitiría contribuir más a la política, especialmente en el segundo Consejo Constitucional. Pero la exposición que vivieron durante la campaña del Rechazo terminó pasándoles la cuenta. "Fue muy brutal en términos personales y me sentí muy desgastado", reconoce.
Ese desgaste lo llevó a preguntarse si quería dedicarse de lleno a la política. "Ahí descubrí algo que me hizo ver Tomás Mosciatti en una entrevista en Radio Bio Bio, que yo no tenía voluntad de poder. Y entendí que para ser político hay que tener voluntad de poder. Si no la tienes, no puedes ser político". Ese diagnóstico lo llevó a tomar una decisión. "Hubo un momento en que esa indefinición me empezó a pesar y tenía que decidir.
Y creo que tomé la decisión correcta". -Sergio Muñoz Riveros, Roberto Ampuero o Mauricio Rojas han modificado sus posiciones con los años. ¿ Te consideras parte de ese grupo de conversos? -Yo no soy un converso. Respeto mucho a algunos de ellos. Admiro a Sergio Muñoz Riveros y le hago un homenaje en mi libro. Creo que encarna lo mejor del antiguo PC: sobriedad, rigor y una preocupación genuina por la democracia. Más que un converso, diría que es un converso a la democracia. Roberto Ampuero, es un converso al liberalismo. Y eso me parece válido. Lo respeto mucho también. "Mi estado es uno de orfandad" -¿ La izquierda fue la que cambió? -La izquierda fue la que se corrió más hacia la izquierda. Yo siempre me sentí orgulloso del legado de la Concertación, con todos sus blancos y negros. Es de lo que la izquierda puede sentirse más orgullosa en la historia reciente.
Y nunca me he logrado explicar por qué algunos abdicaron y se entregaron con tanto entusiasmo al delirio, y sobre todo a la irresponsabilidad juvenil de ciertos liderazgos. ¿ Y qué soy yo ahora? Al final del libro hablo de eso.
No quiero adelantarlo demasiado, pero diría que hoy mi estado es uno de orfandad y perplejidad. -En tu interpretación del estallido, ¿intentaste comprender a quienes estaban en la calle protestando, incluso a aquellos con quienes no compartías nada? -Absolutamente. En el estallido hubo violaciones a los derechos humanos, pero como aclaró Sergio Micco no fueron sistemáticas. En muchas democracias ocurren excesos en contextos de protestas, y esos deben investigarse y sancionarse dentro de las reglas democráticas. Aquí hubo dos negacionismos. El de quienes niegan que hubo violaciones y el de quienes sostienen que fueron sistemáticas. Yo condeno los excesos, pero también hubo un sobregiro irresponsable, como cuando algunos hablaron de centros de tortura en la estación Baquedano.
En eso hubo dirigentes muy irresponsables, como Beatriz Sánchez. -Tu carrera se ha movido en espacios de poder. ¿ Cómo se reconcilia eso con la tradición del poeta como figura marginal y crítica? -Esos espacios me los he ganado con mi trabajo y mi trayectoria, no con pitutos. Yo partí como profesor de colegio, en liceos y colegios públicos y privados, y viví con sueldo de profesor. En la época de Pinochet me fui a Osorno a enseñar castellano y viví modestamente. Después, por azar, apareció un programa de televisión y eso abrió otras oportunidades.
Conozco bien la precariedad de la cultura en Chile y por eso he tratado de usar esa tribuna para defender lo que considero la expresión más alta de nuestra cultura, los poetas chilenos. -Amarillos terminó cerca de la derecha. ¿ Te parecen plausibles de cumplir las promesas que ha hecho Kast? -Primero, Amarillos no ha apoyado oficialmente a Kast. El partido se disolvió por decisión del Servel y se dio libertad de acción a sus miembros. Algunos decidieron participar en ese proyecto, entiendo que por un sentido de patriotismo y por la preocupación que muchos teníamos en Amarillos frente al riesgo de que el populismo termine tomándose el país. Añade: "Dicho eso, la participación de algunos amarillos en el Gobierno de Kast es una apuesta riesgosa. Yo fui crítico de Kast como candidato. No me gustó su estilo ni su discurso. Pero, hasta ahora, ha sido mejor Presidente electo que candidato. Ha cometido errores como aparecer con una motosierra junto a Milei, pero también ha dado algunas señales de sensatez. Por ejemplo, la conformación del gabinete me pareció una jugada política razonable. De todos modos, su desafío será grande. Va a tener presión por la izquierda con el PC y también por sectores a la derecha de su propia derecha.
El riesgo es que caiga en la tentación de gobernar solo para su tribu, como terminó ocurriéndole a Boric". Sostiene que el énfasis en la seguridad y la economía puede ser eficaz desde el punto de vista electoral, pero no basta para gobernar. Y reconoce que la delincuencia, la inmigración descontrolada y la situación económica son dolores para muchísimos chilenos, especialmente en las poblaciones y en regiones. No obstante, cree que falta algo más. "Eso es urgente, hay que resolverlo, pero también se necesita una mirada política de largo plazo. No basta con un programa que solo resuelva problemas concretos. Un gobierno de emergencia puede ser un concepto electoralmente inteligente. Pero gobernar es otra cosa". afirma. "La pregunta es cuál va a ser esa mirada republicana.
A mí me gustaría que se pareciera más a la de Meloni, incluso un poco más al centro que Meloni". -¿ Qué le falta hoy a ese proyecto para poder gobernar? -A veces quienes llegan al poder se moderan. Ha pasado tanto en la izquierda como en la derecha. En este caso ha habido un salto grande respecto de lo que se dijo en campaña, y espero que (Kast) no se mueva de ahí ni caiga en la tentación. También es clave que tenga buenos asesores. Los asesores del Segundo Piso son muy importantes. Pero para mí falta una tercera pata; educación y cultura. Y la educación es la otra bomba de tiempo que tiene Chile hoy. Tenemos un problema muy grave en educación. -¿ La izquierda atraviesa una crisis intelectual? -La izquierda se ha extraviado intelectualmente. Y no solo en Chile, también en Europa. Hubo una izquierda que en dictadura hizo una autocrítica muy profunda y de ahí nació la Concertación. Hoy no veo ese mismo coraje para hacer una reflexión autocrítica, por ejemplo sobre lo que ocurrió con la Convención. Hay intelectuales interesantes como Noam Titelman, Kathya Araujo o Juan Pablo Luna, pero falta una reflexión más profunda. Si la izquierda no hace ese descenso autocrítico, veo difícil que vuelva a proponer un proyecto político que conecte con el país. Y si eso no ocurre, el riesgo es que lo que termine llegando sea el populismo.
Cometimos un error y terminamos siendo un partido un poco boutique, sin lograr conectar con la ciudadanía". Kast ha cometido errores como aparecer con una motosierra junto a Milei, pero también ha dado algunas señales de sensatez. La conformación del gabinete me pareció una jugada política razonable". Autor: Daniel Rozas.
Cometimos un error y terminamos siendo un partido un poco boutique, sin lograr conectar con la ciudadanía". Kast ha cometido errores como aparecer con una motosierra junto a Milei, pero también ha dado algunas señales de sensatez. La conformación del gabinete me pareció una jugada política razonable".