Autor: Ricardo Rodríguez Rivas
Cartas: Sincerar tiene costo Señor Director: El reciente ajuste en los combustibles no solo refleja un alza de precios, sino también un cambio en la forma en que estos se traspasan a la ciudadanía. Durante años, el Mepco operó como un amortiguador relevante, con un costo fiscal significativo, suaviz
Cartas: Sincerar tiene costo Señor Director: El reciente ajuste en los combustibles no solo refleja un alza de precios, sino también un cambio en la forma en que estos se traspasan a la ciudadanía. Durante años, el Mepco operó como un amortiguador relevante, con un costo fiscal significativo, suavizando, y en cierta medida postergando el impacto real de las variaciones internacionales.
Hoy, más que su eliminación total, lo que observamos es una compresión de este mecanismo: el Estado reduce su rol como contenedor del precio y acelera el traspaso hacia el consumidor final, haciendo visible un costo que antes estaba parcialmente diferido. Este sinceramiento, aunque fiscalmente razonable, no es neutro. Su efecto se extiende más allá del combustible, presionando el costo de vida en general. Más que cuestionar la decisión, el foco debiese estar en su implementación.
En esa línea, un paquete de medidas de resguardo sólido se vuelve indispensable, de modo que sus efectos se absorban de manera gradual y con un adecuado equilibrio entre responsabilidad fiscal y protección a los hogares. Este ajuste, a su vez, abre una oportunidad para avanzar hacia una política energética más sostenible y transparente, que permita acompañar de mejor manera a las familias. Envia tus opiniones y comentarios nos interesan mail diario@ladiscusion.cl hay autonomía clara, ni reglas visibles, ni una metodología que uno pueda seguir. Solo urgencia. Y la verdad es que, en política, la urgencia casi siempre levanta sospechas. Además, el problema no es revisar cuentas eso siempre hace falta, sino quién las revisa y para qué. Cuando el que gobierna también fiscaliza sin contrapeso, la línea se vuelve borrosa. Más aún con el pasado de Gabriel Boric en disputa y el presente de José Antonio Kast buscando afirmarse. Sin tiempo no hay profundidad. Sin independencia no hay credibilidad. Y sin eso, lo que queda no es una auditoría: es una versión. Porque al final no se juegan solo números. Se juega la confianza. Y esa, simplemente, no se audita en 17 días.
La sociopatía detrás del alza Señor Director: Las declaraciones del diputado Jaime Araya, refiriéndose al ministro Quiroz como "sociópata", dejan en clara evidencia la falta de discernimiento respecto a la manera en que el Gobierno busca enfrentar la crisis de los combustibles.
Se intenta balancear el impacto subsidiando a taxis y colectivos mediante la suspensión transitoria del crédito diferenciado al impuesto específico para empresas no transportistas, congelando tarifas en Santiago hasta diciembre, enviando recursos a regiones y pretendiendo estabilizar el precio de la parafina durante invierno; medidas que, paradójicamente, dependen de la aprobación de ese mismo Congreso.
Debemos considerar que Chile importa el 100% de los combustibles que consume y que la guerra en Medio Oriente ha disparado el precio del barril en más de un 50%. Por esta razón, no es posible amortizar el impacto de las alzas sin comprometer recursos públicos, dada la insolvencia heredada del mandato anterior. Calificar de sociópata a alguien por hacer su trabajo parece ser más una consigna de oposición Mauricio Jara Arriagada Académico Facultad de Economía, USS Auditar la urgencia, no la verdad Señor Director: Diecisiete días. Ni para ordenar una casa alcanza, menos para revisar las cuentas de un Estado entero. Y, sin embargo, ese es el plazo. Como si bastara con abrir cajones a la rápida y sacar conclusiones. No es una auditoría: se parece más a una escena. Una donde la prisa manda y la precisión queda atrás. La tesis es simple, aunque incomode: este comité no nace para auditar, sino para ordenar un relato. Porque auditar en serio toma tiempo, método y distancia. Y aquí falta todo eso. No que un argumento serio, especialmente cuando quienes hoy, siendo oposición, tampoco demostraron una mejor gestión cuando estuvieron en el poder.
Cynthia Campos Gómez Fundación para el Progreso Chile necesita responsabilidad Señor Director: Resulta, a lo menos, preocupante observar cómo, frente al reciente aumento en el precio de los combustibles, algunos sectores intentan instalar un relato que responsabiliza a un gobierno que apenas lleva 12 días en ejercicio. Esto ocurre, además, en un contexto en que la actual administración ha debido asumir un complejo escenario fiscal, marcado por evidentes estrecheces en las arcas públicas heredadas.
Pretender atribuirle a la autoridad vigente una situación que responde tanto a factores internos acumulados como a un contexto internacional adverso-incluidos conflictos geopolíticos que impactan directamente el precio del petróleo-no solo es injusto, sino derechamente irresponsable.
A ello se suma un antecedente ineludible: el gobierno del Presidente Gabriel Boric recibió más de 4.000 millones de dólares en activos del Tesoro Público, y dejó al término de su mandato apenas 46 millones disponibles, junto con una deuda cercana a los 1.400 millones de dólares. Estas cifras reflejan con claridad el deterioro fiscal heredado y el estrecho margen de acción actual. En este contexto, preocupa que ciertos sectores promuevan confrontación y movilizaciones frente a una problemática que escapa al control inmediato del Ejecutivo. Más que una actitud constructiva, esto evidencia una disposición a tensionar el ambiente social, priorizando la agitación por sobre el diálogo. Chile necesita responsabilidad, altura de miras y colaboración. Lo contrario solo profundiza la incertidumbre y dificulta enfrentar desafíos que, en gran medida, son globales. Gustavo Aguayo González Autor: Ricardo Rodríguez Rivas.