Columnas de Opinión: FA: Falsedades abyectas
Columnas de Opinión: FA: Falsedades abyectas Hugo Herrera Prof. Filosofía del Derecho UDP E 1 Frente Amplio no llegó al poder con un programa. Llegó con revelaciones. En su tono había menos política de conversaciones paisanas y pies empolvados que liturgia, credo y asamblea universitaria. Un pequeño ejemplar de libro rojo moral era portado en la mochila (por Jackson, claro). Se proclamaba superioridad antes de haber atravesado la prueba. La política es una divinidad antigua y cruel. Gusta de virtuosos prematuros. Los eleva. Los exhibe. Los hace posar: con Fidel, con cuanta horda callejera. Finalmente los deja caer. El encanto se disipa y quedan frases rotas. Juramentos evaporados. Falsedades. Falsedades abyectas. "Estándares morales superiores", proclamó Giorgio, con su intelecto de vuelo corto.
Poco después le estalló el caso Fundaciones: redes de traspasos de dinero público entre operadores y amigos; y, como de repaso, la escena grotesca: el robo de su computador, ¡desde su propia oficina, justo la información clave del caso! Tanta coincidencia terminó con el oscuro individuo semi-prófugo en España. "Chile será la tumba del neoliberalismo", gritó Boric, poniéndose en escena con patetismo. Duró poco. El héroe generacional devino figura doméstica, del "sueño" de la casa propia y la exhibición, hasta el hartazgo, de su hija y sus pañales. "Deliberación política", invocaba Atria, el adoctrinador de efebos. Deliberación y tolerancia. El lector adulto medio se percata con facilidad de lo que el mancebo no ve, la palabra favorita en sus panfletos: "inaceptable". La aplica contra todo el que dude, el "escéptico", el que ose discrepar. El adversario no es su interlocutor: es anomalía que ha de ser marginada. "El feminismo será el corazón del nuevo Chile". Y explotó lo de Monsalve: brutalidad primitiva. La Chimba era sofisticación conspicua al lado de sus gustos. La prédica feminista chocó con la sensibilidad del gorila. El golpe fue letal porque ya constaba la denuncia de abuso contra el propio presidente, levantada por la dirigenta Schneider, nunca esclarecida del todo. El discurso empezaba a heder. "Vamos a mejorar la educación pública", llegaron gritando. Pero cada vez más escuelas parecen correccionales: infraestructura degradada, enseñanza vergonzosa, familias huyendo como de edificios incendiados. El problema del frenteamplismo no son sólo sus récords: 62-38 en el plebiscito; 58-42 en la presidencial. Es más hondo. Es el de una élite que predicó pureza y terminó evidenciando frivolidad, pobreza mental, deseos banales, pequeño-burgueses. Mientras, el país se desgasta en su estancamiento productivo, su educación de pobres, su "salud" en la que enfermos de cáncer mueren esperando. Así no se despierta una nación: así se la fatiga. La superioridad auto-atribuida no resistió el poder. El poder es ácido: corroe, desnuda. Al final quedó el feo residuo. El hastío. La acritud. "El poder es ácido: corroe, desnuda. Al final quedó el feo residuo. El hastío. La acritud".. "El poder es ácido: corroe, desnuda. Al final quedó el feo residuo. El hastío. La acritud".