Autor: Nicolás Pacheco, coach de modelo de negocios y expansión
Columnas de Opinión: Puerto Montt, la capital de la economía azul
Columnas de Opinión: Puerto Montt, la capital de la economía azul D urante décadas, el desarrollo económico del mundo miró principalmente hacia la tierra, industrias, ciudades y polos tecnológicos. Sin embargo, una nueva revolución comienza a gestarse en un territorio mucho más vasto y aún poco explorado: el océano. Hoy, la llamada economía azul se perfila como una de las grandes fronteras de innovación y crecimiento del siglo XXI. El mar cubre más del 70% del planeta, pero sigue siendo uno de los espacios menos comprendidos desde el punto de vista científico y productivo. En ese contexto, la tecnología está abriendo nuevas oportunidades. La digitalización, la biotecnología y la transición energética están transformando la manera en que interactuamos con los océanos.
Una de las innovaciones más prometedoras es la creación de gemelos digitales del océano, modelos virtuales que integran datos de satélites, sensores submarinos e inteligencia artificial para simular el comportamiento del mar y anticipar fenómenos ambientales. Estas herramientas permitirán planificar mejor las actividades productivas y tomar decisiones basadas en información en tiempo real. A esto se suma la acuicultura de precisión, que utiliza sensores y monitoreo continuo para medir variables como oxígeno, temperatura o salinidad del agua, optimizando la producción y reduciendo riesgos sanitarios.
Para regiones como Los Lagos, donde la salmonicultura, la mitilicultura, los astilleros y la logística portuaria son pilares de la economía local, estas tecnologías representan una oportunidad concreta para aumentar la productividad y fortalecer la competitividad internacional del sector. La economía azul también abre nuevas áreas como la biotecnología marina, que explora el potencial de algas y microorganismos para desarrollar alimentos, biomateriales y medicamentos. Al mismo tiempo, la innovación está llegando a la logística marítima. La modernización de la industria naviera local, con puertos más inteligentes, rutas optimizadas y embarcaciones más eficientes, será clave para el desarrollo de las regiones costeras. Todo esto demuestra que el océano no sólo es un ecosistema que debemos proteger, sino también una plataforma de innovación económica. Para un país como Chile, con más de cuatro mil kilómetros de costa y una potente industria acuícola, esta transformación abre una oportunidad estratégica. Integrar ciencia, tecnología, acuicultura, mitilicultura y transporte marítimo en una visión común podría convertir al país en un referente de innovación oceánica. En elsiglo XXI, muchas de las grandes revoluciones económicas ocurrirán mar adentro. Y quienes comprendan primero esa realidad, probablemente liderarán el desarrollo del futuro. Autor: Nicolás Pacheco, coach de modelo de negocios y expansión. C Columna