Autor: Victor Hernández Sociedad de Escritores de Magallanes
Rosamaría Solar Robertson y sus huellas antárticas en Punta Arenas y el estrecho de Magallanes
Rosamaría Solar Robertson y sus huellas antárticas en Punta Arenas y el estrecho de Magallanes Por E n la tarde del lunes 19 de enero recién pasado, fuimos sorprendidos con la desagradable, sorpresiva y terrible mala noticia del repentino e inesperado fallecimiento de nuestra amiga, Rosamaría Solar Robertson, integrante activa de la Sociedad de Escritores de Magallanes, colaboradora permanente de varias organizaciones culturales. Tuvimos la ocasión de compartir con ella en días previos; se encontraba elaborando y ejecutando varios proyectos. Tal como escribimos en semblanzas de años anteriores, Rosamaría contaba con un currículum de primer nivel. Titulada en la Pontificia Universidad Católica de Chile, tenía diplomados y estudios de post grado en las universidades de Barcelona en España; Glasgow en Escocia y de Oxford en Inglaterra. A su preparación académica, vamos a echar de menos su calidad humana. Características de su personalidad eran la bondad y la generosidad. En un mundo saturado de egos, particularmente en el ambiente de artistas y escritores, en Rosamaría -viajera permanente con Intensa vida social-, no cabía el rencor ni el resentimiento.
Esa cualidad o virtud que siempre le apreciamos, se manifestaba en el hecho de que, rara vez la escuchamos referirse de mala manera de alguien, como asimismo, nunca oímos comentarios despectivos acerca de su persona ni de su obra.
Autora de varios trabajos y proyectos de investigación, Rosamaría fue conocida también, por crear el sello editorial Guanaco libre, en donde ciertos especialistas se encargaban de producir las distintas secciones de un texto determinado dejándolo listo para su impresión; así ocurrió por ejemplo, con dos trabajos de la propia Rosamaría: el cuento infantil "El sueño de Elvis", ilustrado por Hugo Vera Hernández, en 2013; "La odisea Antártica: el aventurero Shackleton y el valiente Pardo", con dibujos de Pablo Ruiz Teneb en 2015 y con el libro de corte histórico, "El capitán Eberhard, pionero de la Patagonia", de Karin Eberhard-Martiny, publicado en noviembre de 2018. A estos trabajos se agregan en la producción de Rosamaría, el proyecto generado en 2019 por la Pontificia Universidad Catolica de Chile donde nuestra biografiada realizó una destacada labor como investigadora, "Mis abuelos me contaron. Memorias del pueblo yagan" y el texto auspiciado por la Municipalidad de Punta Arenas con motivo de la conmemoración de los 500 años, "La vuelta de Magallanes y Elcano" publicado en octubre de 2020.
Hace solo unos pocos días atrás, el Instituto Antártico Chileno, Inach, presentó la cuarta edición actualizada de su enciclopedia visual donde no faltaron las palabras y el recuerdo emocionado a Rosamaría, por la creación en 2013, del llamado circuito antártico.
Estudio señero Cuando el Inach cumplió cincuenta años en 2012, encargó a Rosamaría la edición e investigación de un ambicioso proyecto que buscaba establecer los principales lugares y sitios ubicados en nuestra ciudad y alrededores, donde se elaboraron y consumaron las grandes expediciones antárticas lideradas por célebres exploradores polares.
Son un conjunto de historias que, en último término, guardan relación con personas e instituciones, que hicieron del austro y de Punta Arenas en particular, el punto de referencia más cercano para conectar a nuestra ciudad con el continente helado, el último en ser descubierto, cuyo Soc halo de misterio atrajo a singudiversos proyectos de investigalares personajes, que intentaban verificar la condición de 'masa de tierra firme' que desde fines del siglo XIX se atribuía a la Antártica.
El trabajo efectuado por Rosamaría permitió identificar además, cincuenta espacios, los cuales son descritos en una especie de guía patrimonial histórica y cultural, denominada, "Huellas Antárticas en Punta Arenas y el estrecho de Magallanes" que sirvieron como marco teórico y base para el magnífico texto editado por el Inach en 2020 conmemorativo del quinto centenario del cruce de Hernando de Magallanes por el paso bioceánico que hoy lleva su nombre y que celebraba, además, los doscientos años de las primeras expediciones polares. ción; en la esquina de Errázuriz 977 donde hoy se ubica el departamento de Extranjería de la Policía de Investigaciones, funcionó el anexo del mitico Hotel Cosmos o Kosmos, refugio de los exploradores antárticos Otto Nordenskjold, Carl Skottsberg y de los náufragos del vapor Mataura, propiedad del aventurero Charles Milward. La editora entrega algunos datos curiosos. En el patio del hotel remataron en 1901 los caballos del Daily Express de Londres que recorrieron las pampas buscando un inexistente ejemplar vivo del milodón. En sus salones fueron agasajados entre otros, el almirante estadounidense Richard Byrd en 1940 y el australiano Hubert WiIkins. Frente a la Gobernación Marítima se hallan restos del casco Circuito centro de Punta Arenas Comprende un total de veintiséis sitios.
La ruta empieza en el puerto con los muelles y pontones construidos entre 1870 y 1930, lo que refuerza la idea de que, Punta Arenas además de ser una ciudad antártica es también, una urbe maritima por excelencia.
A sólo cien metros, se ubica una placa que data de 1951 al pie del monumento a Bernardo O'Higgins, que recuerda en una leyenda el ideario del director supremo y su vinculación con el continente helado.
A su vez, en calle Lautaro Navarro 1245 se encuentra el edificio de laboratorios antárticos Jorge Berguño Barnes, donde científicos chilenos y extranjeros realizan de la goleta Ripling Wave construida en Nueva York en 1868, La que sirvió para el transporte de animales y mercaderías. Utilizada por el portugués José Nogueira en la ruta comercial entre Punta Arenas e islas Malvinas, trajo desde la Antártica en 1902, pieles de lobo fino.
En su relato, Rosamaría nos señala que George Musters, marino inglés que efectuó una travesía con los aonikenk desde el estrecho de Magallanes hasta el río Negro, y que se halla documentada en su obra 'Vida entre los patagones', recurrió a la Ripling Wave en 1869 para abastecerse de víveres y su ministros. Varios registros fotográficos obtenidos antes de 1925 muestran la existencia de tres muelles, testigos directos de la época romántica de las expediciones antárticas. Al final de calle Roca estaba el de carga o Blanchard, en funcionamiento desde fines del siglo XIX. En 1908, la escampavía de la Armada de Chile, Huemul, transportó a la expedición magallánica y sueca de Carl Skottsberg a seno Almirantazgo.
A la altura de calle Pedro Montt se ubicaba el Loreto que desde 1903 prestaba servicio para el embarque de carbón extraído del rio de las Minas y en prolongación de calle Errázuriz remataba el de pasajeros o 'verde', por el color de sus maderas, que fue el principal de Punta Arenas hasta la conclusión del muelle Prat en 1929. Aquí recalaron o se embarcaron las tripulaciones que acompañaron entre otros, a los exploradores De Gerlache, Nordenskjold, Charcot, y Amundsen.
Espacios complementarios pero no menos importantes, resultan los vestigios del desaparecido hotel de France ubicado en Roca 998 donde hoy hallamos el edificio Los Ganaderos, cuyos comedores cobijaron y reunieron a las tripulaciones de las expediciones belga de Adrien de Gerlache en 1897-1899 y francesa de Jean Baptiste Charcot en 1908-1910.
En este recinto, el explorador noruego Roald Amundsen, el meteorólogo y oceanógrafo polaco Henryk Aretowski, el cirujano norteamericano Frederick Cook y el naturalista rumano Emil Racovitza, miembros de la comitiva de Gerlache, comunicaron por cable sus descubrimientos antárticos, que incluían a la 'pequeña mosca sin alas' y una cuenca oceanica localizada en el mar de Drake.
En tanto, por calle Pedro Montt 981 encontramos el Museo Naval y Marítimo, con modelos a escala de buques navales, fotografías, mapas, óleos, marinas y retratos; una vitrina que rememora la hazaña del piloto Luis Pardo Villalón y la tripulación de la Yelcho en el rescate del explorador británico Ernest Shackleton y veintidós hombres varados en la isla Elefante, el 30 de agosto de 1916. En torno a este hito de trascendencia mundial, hallamos información sobre el Territorio Antártico Chileno, acerca de la primera expedición Parte I Autor: Victor Hernández Sociedad de Escritores de Magallanes. Parte I Rosamaria Solar Robertson.
Los antiguos muelles, de 'carga' o Blanchard, 'Loreto' o del carbón, 'Verde' o de pasajeros, ubicados en el centro de Punta Arenas, fueron los principales puntos de llegada o salida de las grandes expediciones antarticas a fines del siglo XIX y primeras décadas del XX. Portada de la Gula que revela un posible circuito antártico en Punta Arenas, cuya edición e investigación estuvo a cargo de Rosamaria Solar Robertson.
Rosamaría Solar Robertson y sus huellas antárticas en Punta Arenas y el estrecho de Magallanes ciones de Scott en los viajes del oficial realizada por nuestro país al continente helado y un trozo de casco con una claraboya, testimonio de la tragedia de la corbeta británica Dotterel', hundida por una explosión accidental frente a la rada de Punta Arenas, el 26 de abril de 1881, con la muerte de 143 marineros.
Rosamaria nos cuenta que en los altos del banco de Punta Arenas, hoy de Chile, en calle Roca, funcionó el club Británico, transformado en centro de operaciones, donde Shackleton y su tripulación celebraron con la ciudad durante veinticuatro dias, el salvataje producido en isla Elefante.
En la misma cuadra, el antiguo salón de la Primera Compañía de Bomberos en Plaza Benjamin Muñoz Gamero y calle Concepción, hoy Roca, fue el escenario que agasajó a la expedición belga de Adrien de Gerlache, mientras que, en 1908 y 1916 las dependencias ubicadas en Roca 826, celebraron a los grupos de Jean Charcot y Ernest Shackleton, respectivamente, si bien, el piloto Pardo y los suyos, fueron festejados en Avenida Colón 732 donde funcionaba el cuartel de la Segunda Compañía de Bomberos.
Juan Blanchard, fue un prospero empresario naviero accionista de la Sociedad Ballenera de Magallanes y financista de la expedición de Charcot; su residencia particular, ubicada en Plaza Muñoz Gamero 1055 es el edificio que alberga al Inach. En sus dependencias hallamos, además de oficinas para personal y administrativos, una biblioteca especializada en temas antárticos.
En la misma vereda, donde hoy se encuentra el hotel Cabo de Hornos funcionó el viejo Correo de Punta Arenas; aquí el capitán Robert Falcon Scott deposito en 1904 cuatrocientas cartas al Reino Unido y al resto del mundo Informando que la primera expedición oficial antártica organizada por Inglaterra en sesenta años, regresaba a tierra natal con la satisfacción de la misión cumplida y con sus cuarenta y siete tripulantes sanos y salvos en el buque 'Discovery', luego de estar tres años explorando el mar de Ross y las montañas transantárticas. El palacio de la Gobernación Regional es también, uno de los primeros sitios que revela la presencia antártica en la ciudad.
De Gerlache fue recibido en 1897 por el gobernador interino Lautaro Navarro Avaria; el ya mencionado botánico Carl Skottsberg, el biólogo Thore Halle, Charcot y Shackleton con sus tripulaciones, fueron festejados en el edificio de Plaza Muñoz Gamero 1028. La Catedral en cambio, fue visitada por el zoólogo inglés Edward Wilson, miembro de las expediDiscovery 1901-1904 y el Terranova, 1911-1912.
El fantasma de Pardo y Shackleton El club Yugoslavo hoy croata, saludó con una significativa recepción encabezada por el médico Mateo Bencur y el periodista Luka Bonacic Doric al piloto Pardo y a Ernest Shackleton con su gente.
Rosamaria anota en la guía, que en abril de 1915 el club ofreció en sus salones una cena en honor del investigador ruso Sergei Gaiman, quien venia de recorrer el sur de Tierra del Fuego y las islas subantárticas.
El Shackleton bar ubicado al interior del hotel José Nogueira en Bories 959, Interpreta a través de una serie de acuarelas del artista Harley Benavente, el periplo del explorador británico y de su tripulación en la Antártica. Este punto de encuentro fue inaugurado en 2005 con presencia de la nieta del marino irlandés, Lady Alexandra Shackleton y descendientes del marino chileno, nietos Jaime y Fernando Pardo Huerta. La iglesia anglicana de St.
James y The British School guardan valiosa documentación sobre la permanencia de Shackleton y su gente en Punta Arenas, Para 1916 HUELLAS ANTÁRTICAS Instituto Antartico Chileno 0 EN PUNTA ARENAS Y EL ESTRECHO DE MAGALLANES estaba a cargo de la iglesia el reverendo Joseph Cater, antiguo amigo del explorador desde la época en que este se desempeñaba como secretario de la Real Sociedad Geográfica de Escocia. Se dice que en la sacristía de St. James, el fotógrafo Frank Hurley habría revelado las imágenes de la odisea del "Endurance', triturado por los hielos polares.
El colegio contiene una sala con materiales del Archivo Histórico 50 Británico en donde se exhibe el libro de visitas del antiguo club Británico, en que se pueden observar las firmas de Shackleton, el capitan Worsley y el marinero Tom Crean, participe en las expediciones del Discovery, Terranova y Endurance. Lo cierto, es que Crean, Worsley y Shackleton llegaron a Punta Arenas el 4 de julio de 1916 desde Malvinas, después que fallaran dos intentos de rescate de sus compañeros.
El día 9 el reverendo Cater presentó al jefe del Endurance en un teatro Municipal repleto de público, donde brindó una sentida conferencia anunciando que tenía 'el presentimiento de que llegaría a tiempo para el salvamento de los suyos". Shackleton vivió esos días inclertos en el chalet del explorador inglés Charles Milward en avenida España 959, quien ya había asistido al capitán Scott en 1904 con el envío de correspondencia y organizando al año siguiente la Compañía de exploración de Georgia del Sur.
Dos meses más tarde, el fotógrafo Frank Hurley trabajando en el cuarto oscuro del artista local Cándido Veiga, comprobó que la mayoría de los negativos tomados de la tragedia del Endurance se hallaban intactos y podían imprimirse; con apoyo del ingeniero naval apellidado Dixon, construyó una máquina para proyectar el filme, cuya película fue exhibida en el teatro Municipal, precedida de una charla de Frank Wild.
Rosamaría nos explica en la guía de que los sobrevivientes del Endurance fueron alojados en el hotel Royal situado en la esquina sur poniente de Valdivia (José Menéndez) y O'Higgins, donde fueron inmortalizados en un par de fotografías junto al piloto Pardo; sin embargo, a los pocos días, sólo Shackleton y tres de sus compafieros permanecieron en el recin to, los demás terminaron alojados en hogares puntarenenses, que se disputaban el honor de atender a los valientes. La odisea de Shackleton y sus hombres, el esfuerzo de Pardo y los suyos, ha quedado registrado en distintas obras artísticas, históricas y literarias.
Un ejemplo de ello es el mural arquitectónico urbano emplazado en septiembre de 2012 en la costanera entre Avenida Colón y José Menéndez, en que el arquitecto Fernando Padilla, el pintor Luis Pérez y Victor Nova, recrearon la historia de Punta Arenas y su relación con el mar, interpretando su crecimiento y desarrollo con una mirada a las edificaciones clásicas, los muelles y pontones y en el centro del mural, con una escena portuaria donde vemos a la escampavía Yelcho con el piloto Pardo.
Otros Un lugar que cautela variada documentación sobre el tema antártico es el Museo Regional de Magallanes, antigua residencia de Mauricio Braun, presidente del directorio de la Sociedad Ballenera de Magallanes, empresa que empezó la captura de cetáceos en la región y que en 1906, estableció para sus operaciones una base en isla Decepción, primer asentamiento nacional en los mares antárticos.
El historiador Armando Braun Menéndez, -hijo de Mauricio Braun y Josefina Menéndez-, estudió a fondo la biblioteca de su padre, encontrando en archivos, cartas y documentos, las ideas y contenidos que luego plasmó en algunos de sus libros, 'Pequeña historia magallánica', 'Pequeña historia fueguina' y 'Pequeña historia antártica' que revelan, la conexión del habitante austral con el continente blanco (Parte 2 y final, en la próxima edición del dominical En el sofá). Autor: Victor Hernández Sociedad de Escritores de Magallanes.