Autor: Crónica cronica@mercuriovalpo.cl
Tres horas de ataque español a un puerto indefenso
Tres horas de ataque español a un puerto indefenso n aquella Semana Santa E entre el lunes 26 de marzo y el domingo 1 de abril de 1866, la Iglesia chilena decidió que haría las cosas de acuerdo a tiempos de guerra.
No fueron, en rigor, días de combate, sino una curiosa acción enemiga para la que había que estar prevenido y que significaba, en la práctica, confesar a toda la población que quisiera hacerlo y hacer las misas de Domingo de Resurrección al aire libre.
El 1 abril, por ejemplo, la Iglesia de la Matriz tenía tres balas de cañón incrustadas en su estructura, pues la mañana del día anterior había sido una de las varias víctimas del bombardeo de la escuadra española al puerto de Valparaíso.
Hecho no particularmente conocido en la historia chilena, el Bombardeo del sábado 31 de marzo de 1866 se erige hasta el día de hoy como un caso raro de orgullo herido, incursión abusiva y disparate geopolítico en la historia de las relaciones entre Chile y España.
Lo daños materiales llegaron a los 15 millones de pesos (que de acuerdo a todos los cálculos y tomando en cuenta la inflación y los cambios en el estándar monetario, serían hoy varios miles de millones de pesos) y aunque no hubo al parecer más de cuatro o cinco víctimas fatales, sí existió un impacto mayor en el rol de Valparaíso a nivel estratégico, en el ánimo político nacional y en las políticas militares del país. "Los daños fueron cuantiosos. En infraestructura, se destruyó la tercera y cuarta sección de los almacenes fiscales, se registraron daños en las iglesias, especialmente en la de los jesuitas en el Almendral, en edificios públicos como la Bolsa Comercial.
También hubo perjuicio a la propiedad privada, especialmente producto de los incendios en las calles Clave, Blanco y Cochrane, además de residencias particulares ubicadas en el barrio Puerto y los cerros circundantes", enumera Eduardo Rivera, curador del Museo Marítimo Nacional. En términos concretos aún resulta curioso que una parte no menor de los destrozos hayan caído sobre inmuebles no precisamente chilenos. "Hubo mucho daño a establecimientos comerciales de británicos, estadounidenses, franceses y otras nacionalidades. Los intereses extranjeros en Valparaíso se llevaron buena parte de los costos del ataque", recalca el investigador y escritor Piero Castagneto. Además, se sabe, hubo daños de menor impacto a la Bolsa de Comercio y la Intendencia.
VALE UN PERÚ El acontecimiento bélico del 31 de marzo de 1866 es en realidad uno de los varios eslabones de la llamada Guerra Contra España o Guerra HispanoSudamericana, que enfrentó a Chile, Perú, Ecuador y Bolivia contra España entre 1865 y 1866. El involucramiento de Chile en este conflicto fue gatillado por la ocupación española de las peruanas islas Chinchas, que eran un codiciado territorio rico en guano.
Perú, militarmente inferior al país europeo, no pudo reaccionar a esta acción hostil, pero a cambio Chile negó abastecimiento a las naves españolas en sus costas y ya el 25 de septiembre de 1865 declaró la guerra a España. A inicios de 1866 le seguirían en la misma decisión, Perú, Bolivia y Ecuador, aunque éstos dos últimos países más bien a nivel estratégico y testimonial. Antes de relatar el Bombardeo de Valparaíso, conviene dar los pormenores del conflicto en que estos cuatro países latinoamericanos se batieron contra la ex potencia colonial europea.
Aquí es donde juega un rol bastante importante el altivo y algo terco almirante español José Manuel Pareja, quien dispuso el envío de la goleta Covadonga a Chile, no sin antes exigir un desagravio al gobierno local por la que consideraba actitud hostil al negar el suministro de combustible y provisiones en los puertos chilenos. También se solicitaba un especial resarcimiento tras los insultos que muchos connacionales habían proferido al pabellón español tras la toma de las islas Chincha por España. Nuestro país dio las explicaciones de su alineamiento con Perú producto de un tratado previo, pero no cedió a ofrecer desagravio alguno.
El almirante Pareja, cuyo padre brigadier había muerto a manos de independentistas chilenos en 1813, redobló la apuesta y pidió que Chile rindiera 21 salvas en honor a España que serían debidamente correspondidas desde los buques a su mando. Tras la nueva negativa de nuestro país y bajo órdenes de la Corona, Pareja decretó el bloqueo de los puertos chilenos de Valparaíso, Caldera, Coquimbo y Talcahuano. Yainiciada la guerra y en medio de la friega del combate de Papudo del 26 de noviembre de 1865, la corbeta chilena Esmeralda capturó a la goleta española Covadonga. El destino quiso que ambas embarcaciones enfrentaran al blindado peruano Independencia del 21 de mayo de 1879 en plena Guerra del Pacífico. Pero el sino también determinó que el orgulloso almirante Parejase volara la sien con surevólver personal en la recámara de la fragata Villa de Madrid tras enterarse de la captura de la Covadonga. Preveía que su barco podría correr la misma suerte y ante su inminente apresamiento por parte de chilenos, quiso eliminar toda posibilidad determinar como su padre.
TRES HORASDE TERCO FUEGO Después de las incursiones españolas contra Chile con hitos como el combate de Abtao el 1 de febrero de 1866 y siempre con los barcos chilenos burlando la persecución hispana en la larga costa nacional, el almirante Casto Méndez Núñez decidió enviar un ultimátum al gobierno chileno, otra vez en busca del honor perdido y las mentadas salvas de desagravio. Méndez Núñez era aún más terco que Pareja y la paciencia no era su aliada. Se trató incluso de que se realizara una suerte de combate arreglado frente a Valparaíso que contaría con el arbitraje del comodoroestadounidense John Rodgers, pero nada de eso satisfacía a Méndez Núñez.
En este contexto el marino gallego pronunció su célebre frase: "La reina, el Gobierno, el país y yo preferimos más tener honra sin barcos, que barcos sin honra. " Decidido a cumplir una misión que las potencias extranjeras no consideraban razonable contra una ciudad indefensa, Méndez Núñez al menos tuvo la deferencia de enviar el anuncio del día del ataque y la información fue publicada en El Mercurio de Valparaíso, medio esencial para todas las comunicaciones del momento. En su escrito decía que "los ancianos, mujeres y niños y demás habitantes no combatientes pueden poner a salvo sus vidas" al abandonar la ciudad.
A la vez pedía a las autoridades locales que dispusieran que "los hospitales y demás edificios consagrados a instituciones de caridad, tengan alguna bandera o señal que pueda distinguirlos para evitar que sufran los rigores de la guerra". La historiadora Soledad Orellana Briceño, en su artículo El bombardeo a Valparaíso, dice que días antes "la población comenzó a dirigirse a Santiago, Limache y Quillota, por lo tanto, los trenes comenzaron a tener una actividad más intensa, la que se prolongaría hasta el día sábado 31 a las 7:00 a.m., hora en que se realizaría el último viaje. Los carruajes quedarían destinados a llevar mercadería o equipajes". El bombardeo arrancó el 31 de marzo a las 9.15 de la mañana y duró tres horas hasta las 12:00 del mediodía aproximadamente. Se lanzaron cerca de 2.600 proyectiles y en la prensa internacional, The New York Times calificó a España de tener una actitud "arrogante" al emprender la acción. La Armada española atacó desde cinco buques: la fragata blindada Numancia, las fragatas de madera Blanca, Resolución, Villa de Madrid y la corbeta Vencedora.
EL CONTEXTO INTERNACIONAL A pesar de que Gran Bretaña y Estados Unidos no comulgaron con la incursión de España en Chile, evitaron intervenir y se dedicaron a observar. "El día del bombardeo, los buques extranjeros se mantuvieron en las afueras del puerto, mirando pasivamente la acción sin intervenir en contra de la flota hispana", dice el historiador Eduardo Rivera.
El director del Museo Marítimo agrega también datos del concierto internacional. "Estados Unidos salía recién de sularga guerra civil, buscando acercarse a España para intentar comprar Cuba y ya había manifestado su tibieza respecto al conflicto hispano-sudamericano. Tanto Francia e Inglaterra, con sus respectivas aventuras coloniales, tampoco censuraron duramente el ataque a Valparaíso", explica.
Uno de los aspectos curiosos de este incidente es que, en medio del conflicto, el presidente José Joaquín Prieto fue reelegido para un segundo mandato en 1866. "La posteridad noha tratado bien a José Joaquín Pérez, pues se consideró que fue un poco lento y algo negligente al momento de procurar que Chile estuviera bien armado", comenta el investigador. Y agrega información clave para entender el futuro militar del país: "Yo creo que hay que matizar aquello. El gobierno de Chile ya había pensado en fortalecer su escuadra en 1863. El problema es que lo de España lo pilló de improviso. Pero después del episodio de Valparaíso, el país comenzó a armarse.
Así es como no se entiende el poder militar en el mar que tenía Chile al comienzo de la Guerra del Pacífico, sin analizar las precauciones que tomó tras el bombardeo de Valparaíso". nc3 No se entiende el poder militar en el mar que tenía Chile al comienzo de la Guerra del Pacífico, sin analizar las precauciones que tomó tras el bombardeo de Valparaíso". Eduardo Rivera Historiador y curador del Museo Marítimo Nacional. Autor: Crónica cronica@mercuriovalpo.cl. REPORTAJE. El 31 de marzo se cumplió el aniversario del incidente en que una escuadra hispana de seis buques destrozó los almacenes fiscales de Valparaíso y provocó daños a la Intendencia y la Bolsa de Comercio. Fue un ataque anunciado y sus curiosas razones tienen que ver con el orgullo herido y no con la geopolítica. E HISTORIA.
A 160 AÑOS del Bombardeo a Valparaíso: No se entiende el poder militar en el mar que tenía Chile al comienzo de la Guerra del Pacífico, sin analizar las precauciones que tomó tras el bombardeo de Valparaíso". Eduardo Rivera Historiador y curador del Museo Marítimo Nacional. "EL BOMBARDEO DE VALPARAÍSO", ÓLEO DE WILLIAM GIBBONS (1870). Tres horas de ataque español a un puerto indefenso Autor: Crónica cronica@mercuriovalpo.cl. "EL BOMBARDEO DE VALPARAÍSO", ÓLEO DE WILLIAM GIBBONS (1870).