Autor: Por Sebastián Claro
Columnas de Opinión: Fumando espero
Columnas de Opinión: Fumando espero Con el cobre a 6,3 dólares la libra nivel solo comparable a su máximo histórico en términos reales, hace 60 años, en plena guerra de V i e t n a m, l a economía chilena debería estar volando.
Pero lo que podría ser causa de celebración la historia reciente nos muestra que fuertes aumentos del cobre generaron un mayor dinamismo en Chile abre más bien una interrogante en la actualidad: ¿ qué está pasando que la cosa anda tan lenta? Un pequeño repaso es suficiente para poner el asunto en contexto.
A partir de 2 0 0 3, c u a n d o Chile todavía lamía las heridas de la crisis asiática, el auge de las materias primas permitió a nuestro país levantarse y duplicar el crecimiento que traía en los años previos. Algo similar sucedió en 2009, cuando el impulso en China para enfrentar la crisis financiera elevó el cobre, facilitó la recuperación y evitó que la gran crisis dejara huellas sobre nuestra economía. Estos casos tuvieron un patrón similar. El primer aviso es el explosivo aumento de las exportaciones, simplemente por el efecto directo del mayor precio del cobre. Luego, la inversión en minería toma vuelo, a lo que se suman otras inversiones, y finalmente, el consumo recibe un impulso cuando los mayores ingresos llegan a los bolsillos de los hogares. El ciclo actual parece diferente. Las exportaciones han aumentado fuertemente, y la inversión en minería también, aunque no con la fuerza de antaño. En cambio, el resto de la inversión no muestra gran reacción, y el consumo simplemente no se inmuta.
Aquí está la gran diferencia: las empresas no se animan a invertir y las personas están escépticas a la hora de gastar. ¿Qué sucederá? Sin duda, las noticias de la guerra en Irán aportan poco al optimismo, pero tiene que haber algo más. Después de todo, el mundo ha resistido estoicamente el alza del petróleo. Posiblemente, la explicación está adentro. Venimos de años económicos malos, y el 2 0 2 5 t e r m i n ó con altos déficits f i s c a l e s y u n a economía plana.
Las empresas y l o s h o g a r e s l o sienten, y para retomar el entusiasmo se necesita algo más que un cambio de gobierno o unos buenos meses de precio del cobre. Es evidente que se necesitan cambios. No es sorprendente que existan grupos que resistan el cambio, como si siguieran amarrados al plan que nos llevó adonde estamos. Más sorprendente es que existan tan pocas voces en la oposición que se abran a hacer las cosas de una manera diferente. Hay que darle la oportunidad al plan de bajar impuestos, hacer que el sistema de permisos ambientales y sectoriales sea razonable, y ajustar gastos innecesarios y de bajo impacto social para controlar el déficit fiscal. Por mientras, las personas simplemente esperan. Si desea comentar esta columna, hágalo en el blog. Las empresas no se animan a invertir y las personas están escépticas a la hora de gastar. ¿Qué sucederá? Autor: Por Sebastián Claro.
Las empresas no se animan a invertir y las personas están escépticas a la hora de gastar. ¿Qué sucederá? COLUMNA DE OPINIÓN Las empresas no se animan a invertir y las personas están escépticas a la hora de gastar. ¿Qué sucederá?