Autor: Esteban Krause Salazar Director regional de CONAF
Columnas de Opinión: Día del Brigadista Forestal: Manos silenciosas dispuestas a proteger
Columnas de Opinión: Día del Brigadista Forestal: Manos silenciosas dispuestas a proteger El humo aún no se disipa del todo en la memoria del Biobío. Las imágenes de cerros ardiendo, viviendas reducidas a cenizas y familias enfrentando pérdidas irreparables permanecen vívidas. En medio de esa devastación que nos dejó la reciente emergencia por incendios forestales en la región, llega una nueva conmemoración del Día del Brigadista Forestal, cuyo valor y sacrificio cobran más sentido que nunca. Ser brigadista forestal en Chile -y especialmente en regiones como el Biobíoimplica asumir riesgos extremos. Jornadas extenuantes bajo temperaturas sofocantes, decisiones que se toman en segundos y pueden decidir la vida, y exposición constante a riesgos y escenarios impredecibles. Su labor exige preparación técnica, disciplina y una fortaleza física y mental admirable. Pero, sobre todo, requiere vocación. Porque nadie enfrenta un muro de llamas solo por cumplir un turno; lo hace por compromiso con la comunidad y con los ecosistemas. Durante este periodo de alta complejidad, tuve la oportunidad de ver ese compromiso de cerca, y me hizo admirar aún más esta labor. La madrugada del domingo 18 de enero, 15 de nuestros brigadistas permanecieron en la primera línea del combate, aun cuando enfrentaban la pérdida de sus propios hogares y pertenencias en Punta de Parra y Lirquén. Su entrega silenciosa y constante encarna los más altos valores de CONAF y enaltece el rol de los combatientes, recordándonos que la verdadera dedicación muchas veces pasa desapercibida, pero es absolutamente fundamental. Gracias a su valor y esfuerzo, apoyados por maquinaria y recursos aéreos, detuvieron el avance de los incendios hacia otras zonas pobladas. El reconocimiento, sin embargo, no puede limitarse a palabras emotivas cada vez que ocurre una tragedia. Valorar a los brigadistas implica mejorar sus condiciones laborales, fortalecer la prevención, invertir en equipamiento D adecuado y en capacitación continua. En esa línea hemos avanzado, pero sabemos que este debe ser un esfuerzo permanente. Valorarlos también significa comprender que la gestión del riesgo de incendios forestales es una tarea colectiva, donde el Estado, el sector privado y la ciudadanía tenemos responsabilidades claras.
En este Día del Brigadista Forestal, que nace desde un accidente fatal que dejó a 13 víctimas en Chanco, región del Maule, el mejor homenaje que podemos darles no es solo el aplauso -merecido y sentidosino cumpliendo nuestro deber ciudadano con la prevención, con el cuidado del entorno y con la denuncia oportuna de conductas irresponsables, para que no tengan que arriesgar su vida innecesariamente protegiendo la nuestra. Porque cuando todo parece arder, su valentía nos recuerda que, incluso en medio del miedo y la devastación -cuando la mayoría quisiéramos huir-, siempre hay manos dispuestas a quedarse, luchar y proteger. Autor: Esteban Krause Salazar Director regional de CONAF. ENFOQUE