Autor: POR SEGISMUNDO
Columnas de Opinión: Del asombro a la saturación
Columnas de Opinión: Del asombro a la saturación n la época pretelevisión, ¿cuántas veces al E mes iba usted al cine? Con esa interrogante he pretendido hacer una encuesta, por cierto, artesanal, que se sitúa en una división de los tiempos.
Los años aquellos en que no existía la televisión, al menos en Chile, y los años en que el "cajón con monos" irrumpe en nuestro país, en nuestra cultura, división con alcances sociales que alcanzan hasta el día de hoy. Y haciendo una digresión, sin ofender, pienso que muchas de las encuestas actuales que se revelan los lunes como los resultados del fútbol tienen mucho de artesanal. En tiempos políticos no muy lejanos se atribuía gran importancia a la "Encuesta de Investigaciones". Sólo ciertos iniciados tenían acceso a ese estudio ordenado por el Gobierno. Algunos presumían tener esos resultados previos a las elecciones.
Me cuentan que esa encuesta era realizada por los funcionarios que formaban parte de la "policía política", un grupo de detectives seleccionados por su olfato y capacidad para incursionar en todos los sectores y organizaciones a la sociedad. Captaban "ánimos" que tomados en conjunto podían adelantar resultados y reacciones del electorado. No se conocían números, sino que apreciaciones de acuerdo a criterios y experiencias de los funcionarios. La precisión estaba, por ejemplo, en medir la cantidad de asistentes a proclamaciones electorales "infladas" por los convocantes. ASISTENCIA MENSUAL Volvamos a nuestra encuesta. Las respuestas sobre asistencia mensual al cine partían de 4 veces al mes y alcanzaban hasta seis. En nuestros tiempos escolares el promedio subía. No teníamos clases los miércoles por la tarde. Íbamos a la matiné del desaparecido "Rialto", cine de calle Valparaíso, sin gran cartel y con asientos de madera. Gran nombre de raíces venecianas, donde semanalmente proyectaban entretenidos capítulos de "El Murciélago", nuestro conocido Batman.
Pero el hecho es que la llegada de la televisión, tímidamente en el precursor del canal de la canal de la Universidad Católica de Valparaíso, marca un cambio de costumbres que alcanza a todos los grupos sociales. Para la historia no se puede olvidar que en Chile la televisión nació en esa universidad con artesanales estudios montados en el sótano en lo que había sido, quizás cuando, una sala de esgrima. La primera emisión formal fue el 5 de octubre de 1957 y la emisión tenía el mérito de ser inalámbrica, tal ocurre con la radio.
La televisión planteaba un problema, el uso del espacio radioeléctrico. ¿ Quién sería el usuario de este revolucionario medio de comunicación? La solución fue formulada en 1958 por Jorge Alessandri Rodríguez, Presidente de la República: la titularidad de ese espacio estaría en manos de las universidades. Gran diferencia con la radiotelefonía, también usuaria de ese espacio, donde cada frecuencia es entregada en concesión a personas o instituciones, modalidad imperante desde los inicios del medio en Estados Unidos. Pero el gran cambio cultural radica en la constante presencia de imágenes, a domicilio, las 24 horas del día.
La imagen en movimiento había llegado al país hace 130 años, 1896, por cierto, a este Valparaíso siempre precursor y hoy venido a menos ¿ hasta cuándo? Fue el jueves 10 de diciembre que el empresario Andrés Cordero invitó a un grupo representativo de la ciudad a una presentación de lo que se consideraba un avance científico, casi una curiosidad, el cinematógrafo. "Nadie se imaginó que aquello aplastaría después a todos los demás espectáculos", escribe el destacado cronista porteño Roberto Hernández. El diario La Unión informa: "Fueron invitados los representantes de la prensa a presenciar el ensayo de este maravilloso aparato, recién instalado por la casa Prá y Cía. En calle Condell 185. " Eran las ocho de la noche y los invitados, un centenar, entre ellos señoras y niñas, estaban impacientes.
Al fondo del salón una tela blanca que debía "recoger" los "rayos del cinematógrafo". Continúa la crónica: "Se apagó la luz de los glóbulos de Edison (un modo en esos tiempos de llamar a las ampolletas) e inmediatamente apareció en la tela un cuadro admirablemente realista: contra las rompientes de la playa estrellábanse las olas del mar, estallando en blancas espumas; el vaivén de las aguas. .. la furia creciente que parecía dominar a las ondas, todo era la imagen viva de la realidad. .. ". Aplausos y risas tras ese corto y otros en que aparecían personas.
Un análisis en perspectiva hace El Mercurio: "Tan curioso aparato no tendrá tal vez por ahora una aplicación práctica como tantos otros descubrimientos científicos de los últimos años; pero más tarde, cuando se haya conseguido perfeccionarlo. .. habrá de tener una útil aplicación, sobre todo si se logra amalgamarlo con otros inventos, el fonógrafo, la fotografia de colores. .. ". ANTICIPACIONES Anticipaciones del cine sonoro y los filmes en colores. El cinematógrafo se abrió al público. Un aviso anunciando de media en media hora una especie de rotativo, tres veces al día, prometiendo "cada día nuevos cuadros". 50 centavos la entrada de adultos 20 los niños. Así se abría un revolucionario espectáculo que se impondría sobre otras formas culturales. Importantes todas, como los conciertos, las comedias o la ópera, por mencionar algunos, que no alcanzaban a todos los sectores sociales. El cinematógrafo estaba y está al alcance de todos los sectores sociales, independiente del juicio de valor que se pueda hacer sobre sus contenidos. Entrado ya el siglo XX, las exhibiciones de cine se convierten en un rentable negocio para empresarios con mirada de futuro. En Valparaíso hay 10 salas de cine, calificadas como teatros, pues mantienen las condiciones para presentaciones en vivo. Así, en septiembre de 1917, Carlos Gardel se presentó en el Teatro "Colón" de Valparaíso y "Olimpo" de Viña del Mar. Un exitoso empresario, José Casajuana, tenía tres salas en Valparaíso y administraba una en Santiago y otras en San Felipe y Los Andes, precursora cadena del rubro. Luego tendríamos otras mayores como Cineval, con salas en Valparaíso, Viña del Mar y Santiago.
Como opinaba este Diario en 1896, tendría que sumarse a las imágenes en movimiento el sonido, lo que se logró tras diversos trabajos en 1927, consagrándose en la cinta "El cantante de jazz". El sonido llegaría a Chile en los años 30, en tanto exitosos filmes, con destacados artistas, eran acompañados de la música "en vivo" interpretada por un pianista, discretamente ubicado al pie de la pantalla, que tenía el talento hasta para improvisar al compás de las imágenes. ÉXITO Y TRAGEDIA En los años 30 del siglo pasado la cinematografía se había consagrado como actividad importante hasta con producciones nacionales. La proliferación de salas de cine demandaba cintas que físicamente recorrían todo el país, en tanto llegaban tambores con nuevos rollos de celuloide, el soporte peligroso de los filmes. Las empresas distribuidoras almacenaban grandes cantidades de rollos. En Valparaíso, la Compañía Cinematográfica Italo Chilena tenía un gran acopio de cintas en un local situado en la esquina de las calles Carrera y Chacabuco, edificio de tres pisos también habitacional.
En la madrugada del 17 de febrero de 1936, accidente, descuido o desconocimiento de la condición altamente inflamable del celuloide, una chispa, un corto circuito o lo que sea, inflamó velozmente el ambiente contaminado de la bodega, desatando un violento incendio que atacó todo el edificio. Resultado, 35 muertos y decenas de heridos. Una realidad que superaba la ficción de los filmes que abarrotaban el local. Un caso similar se repitió en la ciudad el 1 de enero de 1953, cuando un siniestro "contagió" un depósito de explosivos de Vialidad, situado en la esquina de la avenida Brasil con calle Freire. Decenas de muertos y heridos en esa madrugada de año nuevo debido al almacenamiento descuidado de materiales peligrosos.
Avanzando en el cine que se veía en el país tenemos la dominante presencia de Hollywood, mucho contenido propagandístico durante la Segunda Guerra Mundial, además de producciones latinoamericanas de calidad, algunas nacionales. 03 Autor: POR SEGISMUNDO. ARCHIVO