Autor: Hardy Oyarzo
Cartas: Caída de Maduro II
Cartas: Caída de Maduro II · Las primeras noticias de 2026 sacuden un tablero que llevaba años inmóvil: el régimen de Nicolás Maduro parece haber llegado a su punto de quiebre.
Más allá de cómo se desarrollen los acontecimientos en las próximas semanas, lo que ya resulta imposible de ignorar es el silencio -largo, cómodoy cómpliceque acompañó durante un cuarto de siglo el deterioro sistemático de la democracia venezolana.
Ese silencio tiene nombre propio: la doble moral de una parte significativa de la izquierda latinoamericana y global, que se autoproclama defensora del derecho internacional, de los derechos humanos y de la autodeterminación de los pueblos, pero que durante 25 años miró hacia otro lado mientras en Venezuela se desmontaban las instituciones, se perseguía a la oposición, se encarcelaba a disidentes y se empujaba a millones de personas al exilio. Hoy muchos de esos mismos actores se apresuran a levantar la bandera del "respeto a la legalidad" y a condenar cualquier desenlace que no encaje con sus consignas.
Lo hacen como si la legalidad venezolana no hubiera sido vaciada desde dentro, como si el derecho internacional no hubiera sido violado una y otra vez por un régimen que convirtió al Estado en una maquinaria de control y miedo.
La hipocresía se vuelve aún más evidente cuando se escucha a estos sectores denunciar el "interés petrolero" de Estados Unidos. ¿ De qué petróleo hablan, si el pueblo venezolano no ve ningún beneficio de su riqueza natural? El petróleo no financia bienestar, educación ni salud: financia la supervivencia de una elite autoritaria, mientras hospitales colapsan, salarios se pulverizan y la vida cotidiana se vuelve una lucha por lo básico. No hay romanticismo posible en una dictadura que asfixia libertades, viola derechos humanos y expulsa a su gente. No hay discurso ambiental ni antiimperialista que justifique el hambre, la censura o la represión. Y no hay neutralidad moral cuando se trata de un pueblo secuestrado por el poder. Si 2026 marca efectivamente el final de esta etapa oscura, también debería marcar un momento de autocrítica para quienes confundieron ideología con justicia y silencio con prudencia. Porque no hay causa progresista que se sostenga sobre la negación del sufrimiento humano. Y porque, al final, la historia siempre pasa factura a quienes eligieron callar. Autor: Hardy Oyarzo.