Elevando la discusión: los debates que marcaron la semana
Elevando la discusión: los debates que marcaron la semana La política del riesgo Salvador Dalí decía eso de que no importa si hablan bien o mal de ti, lo importante es que hablen. Y Franco Parisi se ha encargado, en estos días, de hacer honor a esa máxima.
No es que, como Dalí, Parisi sea surrealista -pese a que algunos puedan decir que algo de surrealismo hay en todo el asunto de los pañales y para qué decir en eso de haber sido candidato sin estar en Chile-, sino que se ha convertido de pronto en la vedette de la fiesta. Como decía Disraeli, "la política es lo más parecido que hay a un juego de azar". Y en su negociación con el PDG el gobierno hizo una apuesta que no es inocua.
Al contrario, según Josefina Araos, "conlleva riesgos" y no pocos, porque deja al oficialismo "a merced de un grupo que actúa sabiendo que tiene (. .. ) el sartén por el mango". Que ya no es sólo un partido que representa "a un grupo de ciudadanos indignados", dice, "sino derechamente una fuerza política articuladora". Partido bisagra, según algunos, u oportunista, según otros. Pero sea uno u otro, el hecho es que, según Araos, con sus gestiones Parisi "va pavimentando la apuesta que lo mueve hace años: llegar a La Moneda.
Y hasta ahora, parece estar ganando, dice, "porque está en el lugar del que depende que las cosas avancen". El problema, según Paula Escobar, es que "al transformar a Parisi en el gran decidor de este ciclo político", el gobierno ha terminado siendo rehén del "candidato antipolítica". Ello, pese a que los riesgos son obvios, y "no sólo en términos de la volatilidad de un partido sin ideología, fluido y flexible", sino también porque ahora "usará esta varita mágica" con toda su fuerza. "En la política transaccional, viral y 'sin filtro', apunta, Parisi se mueve como pez en el agua". Un estatus para el líder del PDG al que también ha contribuido "la izquierda", dice, no sólo porque "está mirando impávido como el PDG se erige como el nuevo partido de centro", sino también porque ha quedado totalmente eclipsada por ese partido en el debate por la ley de reconstrucción.
Y como si de una reedición del Ensayo sobre la ceguera se tratara, emulando el título de aquella reveladora novela de José Saramago, oficialismo y oposición parecen estar compartiendo la misma falta de visión, según Óscar Guillermo Garretón.
Son víctimas, dice, de la misma epidemia, porque "ignoran que ya no son alternativas únicas para una sociedad hastiada con sus políticos". Se trabó el péndulo de "la alternancia entre dos autoritarismos", dice, "aquel excluyente de la izquierda refundacional" y aquel igualmente "excluyente de la derecha que siente tener la verdad para ejercerla, sin buscar convencer o concordar con otros". Por eso, apunta, no nos Elevando la discusión: los debates que marcaron la semana Por Juan Paulo Iglesias extrañemos si acaba irrumpiendo una candidatura "antiélite" en el horizonte de Chile, dispuesta a llenar ese vacío. 2 Al borde del abismo Hay algo de Vértigo en el ambiente, como esa ya clásica película de Hitchcock. Una nueva versión de La marcha de la locura, de Barbara Tuchman. Y no por eso de los tsunamis -que también-, sino porque la política sigue sumida en un loop infinito.
Sus representantes, como dice Max Colodro, "vuelven a confirmar que son parte del problema y no de la solución". Se han impuesto, dice, "diagnósticos equivocados y, por tanto, malas soluciones a los problemas". Y llevamos una década en ello.
El último capítulo es un Ejecutivo que pretende sacar un megaproyecto en un trámite exprés, apunta, sin esforzarse por buscar un acuerdo transversal, sino comprando votos "de un partido populista" y, de paso, con la amenaza opositora de "impedir y trabar la tramitación". Todo suena a la crónica de una muerte anunciada, como si de una novela de García Márquez se tratara. El problema es que novela no es.
Quizá la clave para el gobierno está en saber sacar lecciones del pasado, según Cristóbal Osorio. "El presidente", dice, "debe leer las reflexiones en las cuentas públicas finales de Frei Montalva, Lagos, Bachelet II y Piñera II", porque todos coinciden "en que la gobernabilidad exige abandonar las trincheras ideológicas y priorizar el diálogo transversal". En la cuenta pública del 1 de junio, según Osorio, "Kast tiene la oportunidad de aprender del error ajeno y no insistir en esa narrativa del espejo retrovisor y de los "dos Chiles", sino "ofrecer contornos claros y viabilidad a su programa". Habrá que ver. Al final, según algunos, todo es un problema de confianza. O de desprecio de la política, según otros, como Claudia Miralles.
Porque para ella, "la democracia supone debate, diferencias y confrontación de ideas" y "cuando las discrepancias dejan de entenderse como parte esencial del sistema democrático y se convierten en desprecio hacia la actividad política misma" hay un problema. En eso estamos.
Y lo grave es que "el desprecio a la política no sólo erosiona las relaciones entre poderes del Estado", sino también "la confianza ciudadana en las instituciones". Y lo que Chile necesita es justamente lo contrario, dice, "recuperar un clima de acuerdos, de respeto institucional y optimismo". Difícil camino.
Pero confianza más, confianza menos, para Gonzalo Cordero más que en el gobierno, las mayores culpas del actual escenario recaen en la oposición. "Ningún sistema de reglas funciona", dice, "si quienes las aplican no actúan con un mínimo de lealtad". "La democracia no es la excepción". Y eso, según él, es lo grave del llamado tsunami de indicaciones (neutralizado luego por una indicación sustitutiva del gobierno), porque demuestra "que la mayoría de la dirigenNEWSLETTER DE OPINIÓN Suscríbase al newsletter de Opinión, Elevando la discusión, los debates que marcaron la semana, para conocer los temas que fijaron agenda y las columnas de la semana. latercera. com cia de izquierda chilena le sigue teniendo una adhesión meramente oportunista" a la democracia.
Y también, que todo depende de la perspectiva, porque la estrategia opositora, dice, "entraña un cambio radical del discurso que transmitieron cuando gobernaban". Nada de respetar a las mayorías, apunta, "la democracia es una nueva versión del 'todo vale'". 3 Tiempos imperiales Son tiempos de discrepancias y disensos. Pero también de señales e interpretaciones.
Es lo que reclama el Presidente Kast cuando sugiere eso de que la promesa sobre la salida de inmigrantes ilegales era sólo una metáfora (o una hipérbole, dirán algunos) y que no había que tomársela tan en serio, o que más que tsunamis lo que se requiere ahora es un huracán de inversiones.
Y es también lo que marcó por estos días la cumbre de Donald Trump y Xi Jinping, no sólo por su tono imperial, sino también por las referencias del líder chino a la trampa de Tucídides e indirectamente a eso de que hay una potencia ascendente y otra en decadencia (al buen entendedor, pocas palabras). Sin contar con las advertencias sobre Taiwán.
Como apunta Jaime Abedrapo, la cita en Beijing podría significar "un punto de inflexión en la ofensiva conflictiva que ha desplegado Washington para mantenerse como la hegemonía mundial". Porque, dice, de avanzar por el camino de imponer condiciones no negociables desde la perspectiva China "muy posiblemente se aceleraría la percepción de decadencia de los Estados Unidos". Pero también, según Juan Pablo Sims, podría ser sólo una confirmación de que "la naturaleza de la rivalidad entre las dos principales potencias del mundo no cambiará". Porque, apunta, la disputa "no es sólo comercial", sino mucho "más profunda". Por eso, para Sims, hay algo de realismo mágico en las expectativas de cambio que despertó la cumbre. Pero más allá de China y Estados Unidos -si es que existe un "más allá"-, y volviendo a eso de las interpretaciones, por acá los debates han transitado entre los libros y la economía. Todo a partir de los dichos de Kast sobre eso de que "500 millones para una investigación que termina en un libro precioso" no generan trabajo alguno. Una afirmación "punzante, gratuita" e "imprecisa", según Óscar Contardo, reflejo de "antiintelectualismo, para Daniel Matamala y que Pablo Ortúzar calificó de "ofensiva" incluso.
Pero que desató, según el propio Ortúzar, una reacción simplona, porque no se hace cargo de un enunciado razonable: ¿ Está la academia utilizando de manera responsable los recursos de los contribuyentes? Un punto que vale otro debate..