Autor: Monseñor Ignacio Ducasse Medina Arzobispo de Antofagasta
COLUMNA DE OPINIÓN: Solidaridad, un desafío entre hermanos
COLUMNA DE OPINIÓN: Solidaridad, un desafío entre hermanos ro hay duda de que los tiempos han cambiado. Y mu[ cho.
Hoy vivimos en un mundo que en alguna de sus componentes se está enloqueciendo: la prostitución infantil y juvenil que se ofrece por las calles, niños muertos en el seno de sus madres con el aborto, millones de personas que aún viven en las distintas expresiones de esclavitud -"tradicional" o moderna-, el comercio de las armas cada vez más creciente. El crecimiento del narcotráfico y su huella de violencia y muerte que afectan a gran parte de las sociedades. Miles de compatriotas que en el día a día viven con menos del llamado "sueldo minimo", sin asistencia sanitaria, en condiciones muy precarias y sin el apoyo necesario para satisfacer las múltiples necesidades. Cada día vemos a través de las noticias como mueren miles de niños y niñas de hambre o por enfermedades en el mundo. Chile, lamentablemente, no es ajeno a esa realidad. ¿Qué podemos hacer para salir de esta situación? Es necesario repartir entre los últimos que son el signo dramático de una sociedad sin justicia. La Iglesia misma siente la exigencia de vivir la pobreza, compartiendo con los pobres.
Decía el hoy San Juan XXIII: "He nacido pobre, siempre he vivido pobre y así quiero morir". Es el tiempo de la comunidad que reunida en el Señor resucitado va al mundo como misionera a llevar el alegre anuncio a los pobres, a proclamar la liberación a los prisioneros, a los ciegos la vista. "Los pobres no pueden esperar", nos dijo el Papa San Juan Pablo II en su histórica visita a nuestro pais en abril de 1987. Pero lamentablemente los pobres siguen esperando.
Estos dias en que Chile celebra el Dia de la Solidaridad (18 de agosto, decretado por el Congreso Nacional en 1993) en honor del Padre Alberto Hurtado, SJ, -dedarado santo por el Papa Benedicto el 23 de octubre de 2005-, es una oportunidad para revisar nuestro comportamiento frente a la pobreza a nuestro alrededor. Debemos preguntarnos "¿ qué hago yo desde mi ubicación en la sociedadpara disminuir la pobreza en mi ciudad, en la región, en Chile.
Para disminuir la escandalosa brecha existente entre ricos y pobres?". Y es que no basta con ser solidario en las campañas -que no faltan entre nosotros y que cuentan con buenos resultados-, De hecho, es necesario cultivar una actitud solidaria, que permanezca en el tiempo. Educar desde la más tierna infancia a los niños y jóvenes a ser solidarios, a compartir sus bienes, muchos o pocos. A descubrir la alegría del compartir, del darse.
Que el ejemplo de solidaridad y entrega de San Alberto Hurtado y el de tantos chilenos y chilenas anónimos nos estimule a todos a "dar hasta que duela", como decia el Padre Hurtado, y a tratar a los más pobres como verdaderos hermanos C Columna "Que el ejemplo de solidaridad y entrega de San Alberto Hurtado y el de tantos chilenos y chilenas anónimos nos estimule".. "Que el ejemplo de solidaridad y entrega de San Alberto Hurtado y el de tantos chilenos y chilenas anónimos nos estimule".