Columnas de Opinión: Mirar el sur
Columnas de Opinión: Mirar el sur Rosabetty Muñoz dirigió un taller literario el 2024, el que terminó con una publicación titulada "Ejercicios para decir el sur". Del compilado de escritos de quienes tomaron dicho taller con la profesora ancuditana y ganadora del Premio Iberoamericano de Poseía Pablo Neruda se desprende en el texto introductorio "Palabras como agua esencial": "Si no podemos vencer el deterioro; si nos vamos quedando sin sangre y se consume el músculo, si se pierden facultades; la memoria nos salva a fogonazos". Cuando la Cámara Chilena del Libro me invitó a ser parte del honorable jurado para deliberar la 20ª versión del Premio a la Edición 2025, acepté con el recuerdo fresco de lo ocurrido en noviembre pasado, cuando la 44ª Feria Internacional del Libro de Santiago (Filsa) tuvo a la Región de Los Lagos como la invitada de honor.
Esa fue una buena oportunidad para llegar a la capital con un continSergio Trabucco Zerán, periodista y subdirector de Arte, Cultura y Patrimonio de la Universidad de Los Lagos (ULagos) gente literario donde la palabra rebalsó el libro, instalando temáticas de interés para la creación del sur, donde la música y el diálogo se transformaron en dispositivos de mediación en un vínculo con comunidades diversas, entre ellas, los más de quince mil estudiantes que visitaron la Estación Mapocho esas diez mañanas en Santiago. Junto a Mónica Muñoz y Jorge Sánchez, tuvimos que deliberar en las tres categorías del certamen. Fueron más de 250 títulos en las tres categorías: ficción, no ficción y juvenil/infantil.
Destaco la lucidez de Mónica y la apertura para el diálogo de Jorge durante la sesión, la que se llevó a cabo después de que tuvimos que apersonarnos en las oficinas de la Cámara Chilena del Libro para revisar cada uno de los libros. Fue un proceso impecable, muy bien organizado.
Ser jurado es entrar con disposición a la escucha en la deliberación, pero, también, es hacerse cargo del contexto en el que se entregan los premios, porque saber leer no es solo poder terminar un libro, sino que también entender los movimientos que están más allá de la lectura y adentrarse en las entrañas de la escritura. Ser jurado es, para mí, un compromiso con el "con-texto" que acompaña el momento en el que el libro fue publicado.
Así, un jurado es quien sabe auscultar el ritmo de la escritura para ir más allá, entendiendo el compromiso editorial con un "maritorio", como es el caso de Chiloé en el año en el que se conmemora el bicentenario. En esta versión del premio destacamos el rol de la memoria en la publicación. Por eso Violeta Parra en ediciones UC, por eso las infancias en la escritura de María José Ferrada y por eso el Kenacano, Ramón Contreras, autor de la comuna de Quinchao. Y es que como dijo Rosabetty, "la memoria nos salva a fogonazos".. COLUMNA