Autor: Laura Bertolotto Navarrete Rectora Santo Tomás Valdivia
Columnas de Opinión: La convivencia global
Columnas de Opinión: La convivencia global L a guerra, aunque se desarrolle a miles de kilómetros de distancia, nunca es completamente ajena. En un mundo globalizado, sus efectos atraviesan fronteras, impactan economías, tensionan relaciones internacionales y, sobre todo, afectan vidas humanas. Frente a estos escenarios, la educación superior puede ofrecer algo valioso: un espacio para analizar, comprender y reflexionar con profundidad. En ese sentido, cada disciplina aporta una mirada particular sobre la guerra y sus implicancias.
La economía examina los impactos en los mercados y en la estabilidad financiera; el derecho internacional analiza la legitimidad de las acciones y la protección de los derechos humanos; las ciencias políticas estudian las dinámicas de poder; la psicología aborda los efectos del trauma; la educación reflexiona sobre la formación en valores y cultura de paz. Ninguna de estas miradas, por sí sola, agota la comprensión del fenómeno. Desde dicha perspectiva, las instituciones de educación superior tienden puentes de conocimiento entre disciplinas, culturas, y generaciones. En tiempos de conflicto, ese carácter dialogante cobra especial sentido. Más que asumir posiciones, se trata de abrir preguntas que propicien la comprensión, situando siempre a la persona en el centro del debate. Sin duda, es legítimo estudiar los efectos económicos de la guerra. Pero también parece necesario preguntarnos si, en ocasiones, los intereses económicos pueden desplazar la centralidad de la dignidad humana. El ámbito académico permite abordar estas tensiones con serenidad, abandonando simplificaciones y desde una reflexión ética informada. En este contexto, el pensamiento crítico adquiere un valor fundamental. Fomentarlo significa enseñar a cuestionar supuestos, analizar información con rigor, distinguir entre hechos y discursos y comprender la complejidad de los procesos históricos y políticos. El pensamiento crítico no busca polarizar, sino profundizar; no pretende imponer una visión única, sino abrir espacios para el diálogo fundamentado. Asimismo, promover la empatía y la comprensión intercultural dentro de nuestras comunidades académicas puede contribuir a formar profesionales capaces de abordar los conflictos desde perspectivas integradoras. La convivencia global no depende solo de acuerdos diplomáticos, también de una formación que valore la diversidad, el respeto y la responsabilidad social. Hablar de guerra en la educación superior no es alimentar el conflicto, sino reconocer que el conocimiento tiene una dimensión humana. En tiempos de incertidumbre, el espacio universitario puede convertirse en un lugar de encuentro y reflexión. Autor: Laura Bertolotto Navarrete Rectora Santo Tomás Valdivia. C Columna