Autor: La crítica de Pedro Gandolfo
MATTA Y GUMUCIO
MATTA Y GUMUCIO En este libro de Rafael Gumucio, el autor es un personaje que está instalado en Nueva York durante la pandemia. Allí medita, investiga y escribe sobre Roberto Matta, quien también ha estado en Nueva York entre 1939 y 1948. El libro sigue este paralelo, estas dos líneas de vida, las cuales tienen, según el autor, varios elementos en común hasta alcanzar casi la identificación. Llega a decir: “Una y otra vez continuó yéndose. No hizo nada más que irse.
Pero ¿ estoy hablando de Matta o estoy hablando de mí?”. Esta dualidad convergente es el eje estructural del libro, le da un sostén ordenado y fértil y, a la vez, una debilidad porque la analogía entre las dos vidas y situaciones se apoya en puntos accidentales o más bien forzados. En todo caso, de este paralelismo podría desprenderse el autor (que ordinariamente queda fuera del texto) y el libro mantendría su valor. Parece que Gumucio tiene, pues, cierta inclinación a añadir memorias a cualquier libro que escriba. En vez de Matta, por momentos, el tema del libro sería Matta y yo.
En este mismo sentido, no obstante, cabe subrayar en este caso que esta dimensión personal ocupa una proporción muy menor del texto que es indudablemente una biografía o, mejor, una interpretación biográfica de Matta en el período 1939-1948.
La hipótesis que sostiene esta narración no EL VÉRTIGO DE EROS, por Rafael Gumucio, Ediciones UDP, 2025,308 pp. $20.000 queda suficientemente clara quizás, para ser justo, porque más que una investigación biográfica en stricto sensu se trata de un ensayo biográfico, en el cual concurren varios elementos que se superponen, deslizan y dispersan.
Vista así, en El vértigo de Eros se despliega hábil y gozosamente una libertad interpretativa que pone en estrecha reunión la vida y la obra de Matta, sin cerrarla ni definirla conclusivamente, sino aproximándose para merodearla con insistencia. Medida con el rasero biográfico El vértigo de Eros no parece añadir algo nuevo al conocimiento de la vida de Matta en ese período.
Gumucio trabaja con materiales ya publicados y estudiados a los cuales, cabe subrayarlo, les saca el mayor provecho, saliéndose de los trayectos más recorridos, dando lugar a un relato dinámico en que las fuentes citadas se exponen directamente en el texto, un texto veloz, agitado y vital. También es importante destacar la habilidad con que el autor se aleja de la historia principal y cuenta historias secundarias que se abren a partir de aquella, acrecentando la diversidad y amenidad de la trama. La prosa de Gumucio es difícil de calibrar. Hay momentos en que se torna ensortijada, confusa y torrencial haciendo la lectura del libro fatigosa. Queda la impresión entonces de que el idioma está fuera del control del autor, que este carece de la contención suficiente y se deja conducir a una innumerable dispersión temática.
Pero paralelamente a esa prosa desbordada y quizás gracias a ella opera otra bajo las riendas del autor, amplia, rápida y deslumbrante, la que acuña elocuciones atinadas, originales y algo barrocas y, a la vez, de un contenido preciso y novedoso. Todo el talento de Rafael Gumucio se concentra en una escritura que despliega estos logros. Uno de los méritos más sobresalientes de este libro es la construcción polifónica de su escritura. El texto mezcla voces que hablan directamente al lector, se tejen y se traban de manera muy lograda.
La investigación que lleva a cabo el autor del libro, cuya profundidad es manifiesta, no queda subterránea como fundamento de lo dicho, sino que aflora a la superficie del texto con voces de distinto registro en cada caso. Este tejido vocal es patente a lo largo de todo el libro, le concede un semblante pluriforme y lo hace vibrar.
Esta pluralidad vocal es una herramienta que le permite a Gumucio, a propósito de Matta, dar cuenta de la atmósfera artística y cultural norteamericana, de cómo el pintor chileno se inserta en ella y cómo una y otra van evolucionando entre 1939 y 1948. Es valioso cómo Gumucio aborda el lenguaje ecfrástico, es decir, aquel en que mediante palabras se describe una obra de arte visual, en este caso, una pintura. La prosa del autor se enfrenta muchas veces a lo largo del libro al desafío de poner en palabras un cuadro de Matta para que el lector pueda formarse una idea mental de él. Gumucio lo hace con imaginación, vigor y claridad. Por último, aunque sea a la pasada, es preciso que el lector tenga en cuenta la importancia que para el autor tiene la relación entre Matta y su hijo, Gordon Matta-Clark. Desde el ángulo de los contenidos, por lo menos en la primera mitad del libro, es esta la columna vertebral del relato. Aquí sí aparecen algunas hipótesis fundamentales. El vértigo de Eros es uno de los libros más ambiciosos que Gumucio se ha propuesto, de lectura compleja, investigación acuciosa y aciertos patentes en su escritura. Comente en: blogs. elmercurio. com/cultura “El vértigo de Eros” es uno de los libros más ambiciosos que Gumucio se ha propuesto, de lectura compleja, investigación acuciosa y aciertos patentes en su escritura. Autor: La crítica de Pedro Gandolfo. “El vértigo de Eros” es uno de los libros más ambiciosos que Gumucio se ha propuesto, de lectura compleja, investigación acuciosa y aciertos patentes en su escritura.