Autor: Rodrigo Contreras Vergara
El almuerzo es sagrado
El almuerzo es sagrado na joven con voz firme e intimidante me pregunta que a quién buscaba. Hace un rato que espero afuera del portón en la U 3 y media Norte, entre 9 y 10 Oriente. Más temprano un guardia me había advertido que era mejor que volviera tipo 13:00 horas cuando los trabajadores salen a almorzar. Le explico a la joven mi misión y hace un gesto hacia una persona que está a su lado. Él es de recursos humanos, dice bajando un poco el tono, solo un poco, y puede coordinar alguna entrevista. El tipo me pide el número de teléfono. Entiendo para dónde va la cosa y apuro el asunto. Y no será posible verlo ahora que están saliendo. .. Ahí interviene nuevamente la joven y acota perentoria, es que la hora de almuerzo para ellos es sagrada. Justo en ese momento empiezan a salir los trabajadores. Se trata de la etapa final de habilitación del nuevo edificio de la Clínica Andes Salud en la Alameda. Se asoma una mujer y la joven, con el mismo tono duro, aunque suavizado supongo al entender que, efectivamente, se trata de una nota periodística, la llama. Jacky, le dice, te quieren entrevistar. Ya, duda Jacky, pero es mi hora de almuerzo. Sólo cinco minutos, intervengo sin muchas esperanzas. Vuelve a dudar, mira a la joven y finalmente acepta. Jackeline Hinojosa trabaja en labores de aseo, fino y grueso, desde hace unos ocho años en diferentes proyectos. Antes trabajó en obras de las constructoras Malpo e Independencia. Está separada y sus dos hijos ya se fueron de la casa. Siempre ha trabajado. Su vida no depende de ningún hombre. ¿ Una mujer entre tanto hombre, en un rubro evidentemente masculino? Sí, no hay problema. Hay que saber llevarse con la gente. Y tener los pies sobre la tierra. Y Jacky los tiene. Le pregunto si almuerza cerca. Me responde que sí y le digo que la acompaño para que no se atrase. Sus compañeros son respetuosos. Además, las mujeres hace rato que están incorporadas a las labores de la construcción, así es que el hombre BilZ ya está acostumbrado. Le dicen tía. Tía, estamos listos. Tía, a almorzar. Buenos días, tía. No hay bromas pesadas. Ella, en todo caso, no es de las que se deja pasar a llevar. Llegamos donde "La patrona". Mira hacia el interior del local y se sienta junto a una mesa instalada en la vereda. Sonríe para la foto. Me despido y la dejo para que disfrute su almuerzo sagrado. En la 3 Norte, sector de la Población Libertad, hay un par de locales de comida.
Está el mencionado "La patrona". Y THURR por la vereda opuesta, unos pasos más al poniente, está la "Cocinería Marcela". Son las 13:20 y como el almuerzo es sagrado las opciones de otra entrevista se reducen drásticamente. Observo en las mesas de la "Cocinería Marcela" a dos personas con pinta de obreros. Me arriesgo a un no rotundo o a una talla pesada. Uno de los comensales ya terminó su plato. Y el otro va recién a atacar un rebosante mariscal en plato de greda. Les explico lo del Día del Maestro de la Construcción. No tienen idea. Primera vez que escuchan de algo así. Aceptan charlar unos minutos. ¡ Qué bien!, digo mientras le doy vistazo de reojo al mariscal. Rodrigo Arenas es el que ya había terminado su plato. Es gásfiter y tiene 34 años. Viene de familia de gásfiter y maestros de la construcción. Empezó a trabajar los fines de semana con su padre cuando aún era un niño. Y a los 17 años partió por su cuenta. Casi siempre de manera particular. Solo el 2018,2023 y este año a través de un contratista en una obra mayor. Le gusta su pega, eso de solucionar problemas. Y el buen ambiente que se crea, el compañerismo es fundamental. Con Carlos Villarroel, quien sigue atento la conversación mientras cucharea el mariscal, se conocieron en la obra. Se hicieron amigos y salen a almorzar juntos. Carlos es electricista, con certificación SEC, lo presenta de buen humor Rodrigo. Estudió en el Liceo Industrial. Tiene 32 años y al igual que su amigo casi siempre ha trabajado de manera particular. Cree también que el compañerismo hace que el trabajo sea más ameno. Los "viejos" levantan el ánimo cuando alguno está bajoneado, haciendo referencia al tradicional buen humor de los maestros. Se suma a la charla Benjamín, el menor del grupo. Tiene 21 años y es su primera experiencia en la construcción. Su labor es de ayudante de maestro. Estudia ingeniería civil electrónica en la Universidad Católica del Maule y decidió probar en la construcción para sumar experiencia. Todo sirve. En la universidad hay mucha presión. Y quería sentir que tiene un propósito. A eso agrega que ha tenido que sacar carácter y personalidad. En el poco tiempo que lleva ha ganado mucho, con compañeros que lo han ayudado en todo momento. Benjamín ya había almorzado. La señora Marcela se acerca a preguntar si todo está bien. Rodrigo le acerca un plato con ensalada a Benjamín. Carlos apura los últimos restos del mariscal. Son las 13:40 y a las 14:00 deben volver a la pega. Se acabó el almuerzo sagrado. Jackeline Hinojosa esperando su almuerzo donde "La patrona". Autor: Rodrigo Contreras Vergara. El mundo de los maestros de la construcción, próximos a celebrar su día, tiene sus propias reglas. Una de ellas dice que su hora de colación es sagrada. Nada ni nadie puede interrumpirlos.
Intentarlo sería un sacrilegio o un riesgo que no cualquier periodista está dispuesto a correr Jackeline Hinojosa esperando su almuerzo donde "La patrona". De izquierda a derecha: Benjamín, el más joven, ayudante de maestro; Carlos, electricista, y Rodrigo, gásfiter. De izquierda a derecha: Benjamín, el más joven, ayudante de maestro; Carlos, electricista, y Rodrigo, gásfiter.