Vigencia de los Cuadernos de la Historia
Vigencia de los Cuadernos de la Historia urante la semana recién pasada, se presentó la edición de los Cuadernos de la Historia, reúne que el trabajo D de comunidades chilotas, principalmente de la comuna de Chonchi.
Es bueno recordar que el origen de esta iniciativa está en la preocupación de Monseñor Juan Luis Ysern de Arce quién, enamorado de la cultura de Chiloé, convocó a los habitantes del archipiélago para ser protagonistas de su propia historia valorando lo que habían construido y fortaleciendo una respuesta frente a lo que ya venía (y se percibía) como un gran choque cultural; abrió para esto varios caminos de reflexión, difusión y diálogo que alcanzaron su mayor desarrollo en la cadena de Radios Estrella del Mar y en la elaboración de los cuadernos que reunían una larga conversación intergeneracional según pautas pensadas para ser revisadas y enriquecidas en un intercambio permanente.
Aunque Monseñor Isern no pensó en los Cuadernos de la Historia como libros, sino como de trabajo ejemplares para ser usados en las escuelas, corregidos, rayados, ampliados, la edición que se acaba de presentar intenta dejar testimonio de una experiencia clave en la reflexión acerca de los contenidos culturales de la isla y su pertinencia en el presente. Esta edición conmemorativa por los 200 años del Tratado de Tantauco reúne fragmentos de los históricos Cuadernos de la historia, escritos colectivamente por comunidades del archipiélago entre 1985 y 1986. Un proyecto cultural y pedagógico profundamente humano, donde niños, profesores, familias y vecinos reconstruyeron la historia de sus localidades. Más que un libro de historia, es un testimonio vivo de identidad, memoria popular y participación comunitaria. Aquí aparecen oficios, fiestas, juegos, relatos cotidianos y formas de vida del Chiloé profundo, preservados desde la voz de sus propios habitantes.
El Centro Cultural de España y Ediciones Tácitas editaron los ejemplares que se entregaron en el Liceo Bicentenario de Ancud, el auditorio de la Universidad de Los Lagos en Castro y en la Escuela de Aucar, tres actos donde participaron estudiantes, docentes, representantes de las comunidades y autoridades.
Desde Santiago, viajó el director del Centro Cultural de España, don Joaquín Benito Tejero para acompañar este hito en FOGÓN CULTURAL Memoria, Mar y F LICEO BICENTENARIO CEO ANCUC EORIENTENA BICENTENARIO ANCUD de la historia Cuadern 'ernos Escritos por I de la historia de Chiloé Cuadernos Edición conmemorativa 200 años del Tratado de Tantauco Escritos por la comunidad @ acid copperacion cooperación española @ aecid la conmemoración del Bicentenario de la anexión de Chiloé a Chile. El proyecto de edición fue respaldado desde el principio por la anterior directora del CCE, doña Paula Palicio y la encargada de Literatura y pensamiento, Leonora Díaz.
En cada presentación se contó con un saludo de Monseñor Juan Luis Isern, con recién cumplidos 96 años y su lucidez habitual, incitó a los participantes de las ceremonias a seguir luchan para que Chiloé siga siendo un espacio de vida comunitaria que es capaz de revisar su historia para definir hacia dónde ir. El Liceo Bicentenario de Ancud organizó el acto del día martes 5 de mayo en su hall de acceso, con numerosa asistencia de estudiantes incluyendo una delegación de la Escuela Rural de Manao.
Después de los saludos protocolares, hubo una breve mesa de diálogo entre el editor Matías Galleguillos Muñoz, la directora de la Fundación El Toldo y la artista plástica Anelys Wolf quien llevó una muestra de sus trabajos.
En la Universidad de Los Lagos, el conversatorio contó con la presencia del director de la Agrupación Minga, Javier de la Calle y la docente Gabriela Díaz, encargada de Formación Continua además del editor Matías Galleguillos.
En ambos actos se presentó un número de poesía y música Marea Roja en conmemoración de los diez años del llamado Mayo Chilote que, recordemos, fue una histórica crisis social, económica y ambiental en el archipiélago de Chiloé en mayo de 2016, que empezó por una grave marea roja que paralizó la pesca artesanal.
Miles de personas protestaron y bloquearon la isla debido al vertimiento de 4.600 toneladas de salmón descompuesto por la industria salmonera intensificó el desastre natural y se convirtió en un símbolo del extractivismo en el archipiélago.
Muy atingente a los temas de este hito cultural: la presencia del Centro Cultural de España como signo de la paradoja y la intención de remirar los procesos históricos de la isla; la revisión de las historias locales para reforzar el valor de los propios habitantes del archipiélago como gestores y defensores de su modo de habitar; la posibilidad de mirar el presente y generar pensamiento crítico respecto de sistemas que se oponen a la forma comunitaria de vivir. En los actos se destacó la presencia de funcionarios del Slep y se les hizo notar la necesidad / oportunidad de retomar este bello proyecto. A partir de la idea original, desarrollar nuevas pautas, otras conversaciones de modo que se piense en el Chiloé de hoy y el que queremos soñar. La alimentación Doña María cuenta que antes el desayuno era un plato de caldo papas enterradas en la con ceniza, y después, de almuerzo se comía el ñaco que consistía en harina tostada con linaza. Tambien estaba la mazamorra, la chochoca, el chuane, curanto en olla, el eregno, la mella, el milcao, la sema, el chadupe y el tropón, dice doña Ercilia Paillaleve. La mazamorra era hecha de trigo partido y este se pelaba. Antes también se comía pescado, marisco y carne. Estaba además el harina tostada y la tortilla al rescoldo.
Otras cosas que se comían era el trigo partido o pelado, caldos, framollo y papas añejas, dice doña Ropería Navarro. _Cuaderno de la historia de Aucar_ Minga Otra minga se hacía para los corrales, estos eran cercos de unos quinientos metros de largo en forma de arco iris, para esto había que cortar las varas, estacas y rastrearlo con bueyes hasta el mar y cercarlo. Cuando estaba cerrado y terminado, a la gente que ayudaba le tocaba pescar al día siguiente. Todo lo que se alcanzaba a pescar se podía cargar en esos corrales. También se robaba pescado, esto lo hacía la gente que no tenía corral.
Los dueños de estos no permitían a los pescadores que pasen en sus corrales y le ponían trabas que eran palos encajados en el cerco con un gancho en la punta y en esto se quedaba la red.
Si se enredaba bien no lo podían sacar en una marea y perdían la pesca, por eso le ponían un bicho que le decían cuchivilu y los contrarios la iban a dejar dentro del corral y ya no llegaba ni un solo pescado. Esto era por envidia, seguramente, entonces los machis tenían que sacarle y el dueño de corral perdía dinero para pagar. Cuaderno de la historia de Trincao_ El Guardián del Mito Rosabetty Muñoz.