Autor: POR BÁRBARA PEZOA
Un sistema que evita las crisis antes de que ocurran: el rol silencioso de las mutualidades en la economía chilena
Un sistema que evita las crisis antes de que ocurran: el rol silencioso de las mutualidades en la economía chilena ada 28 de abril, C el Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo, instala una pregunta que en Chile se responde con datos notables y una visibilidad sorprendentemente baja: ¿ quién protege a los trabajadores chilenos de los riesgos que no se ven venir? Hay un número que merece ser observado con mayor precisión. Durante 2025, Mutual de Seguridad capacitó a 2.822.736 personas en materias de seguridad y salud laboral. Para dimensionarlo: es una cifra muy superior a la matrícula total de educación superior en Chile que según el Mineduc corresponde a 1.455.639 personas. Sin embargo, esa formación no aparece en los indicadores de capital humano del país, no se contabiliza en los reportes de productividad y difícilmente llega a los titulares. Es la paradoja de un sistema que funciona precisamente porque evita que las cosas sucedan. Las mutualidades de seguridad en Chile no son una creación reciente.
Según el estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) "Medio siglo al servicio de Chile (2008)", el sistema nació a fines de los años 50 por iniciativa del empresariado nacional, motivado por una realidad que entonces era alarmante: en 1969, la tasa de accidentabilidad laboral en Chile alcanzaba el 35,3%. Es decir, de cada 100 trabajadores, más de 35 sufrían un accidente en el año. La respuesta no fue solo asistencial. Fue preventiva. Las mutualidades incorporaron desde su origen la prevención como característica distintiva, integrando en una sola estructura las funciones de prevención, curación y rehabilitación.
La OIT calificó ese modelo como una experiencia que podría servir de referencia para otros países de América Latina, "no solo respecto a la cobertura, sino también a la prevención". Hoy, más de seis décadas después, esa tasa de accidentabilidad en Mutual de Seguridad no llega al 2,5%. La caída no es casualidad ni producto exclusivo del tiempo: es el resultado de 421.872 asistencias técnicas preventivas realizadas solo durante 2025, distribuidas en 152.412 empresas adherentes que representan una proporción mayoritaria de las pymes del país Patricia Soto, superintendenta de Seguridad Social, describe ese trayecto como una transformación cultural: "Gracias a la labor de asesoría técnica y capacitación constante que las mutuales brindan a sus empresas adherentes, el país ha experimentado una reducción sostenida en sus tasas de accidentabilidad durante las últimas décadas.
Este avance refleja una evolución cultural en las organizaciones, donde la seguridad ya no se percibe como un costo, sino como una inversión estratégica que protege el capital humano y mejora la productividad". La evaluación institucional de la Superintendencia de Seguridad Social (Suseso) es favorable al sistema: "La implementación de la Ley Nº16.744 ha permitido que Chile transite desde un enfoque meramente asistencial hacia un modelo robusto de seguridad social.
Este marco legal no solo ha garantizado la sostenibilidad del seguro de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales, sino que ha contribuido al desarrollo productivo nacional". Prevenir cuesta menos que curar Héctor Jaramillo, gerente de Seguridad y Salud en el Trabajo de Mutual de Seguridad, lo grafica con precisión: "Por cada dólar invertido en prevención, hay un retorno de dos. Es muy rentable invertir en prevención". No es una intuición. Es evidencia respaldada internacionalmente.
Lo que hace Mutual de Seguridad en términos concretos es asesorar a empresas para que reduzcan la frecuencia de accidentes y enfermedades profesionales, capacitar a sus trabajadores y mantener programas de vigilancia de la salud según los agentes de riesgo a que están expuestos. "Nosotros tenemos que destinar al menos el 16% de los ingresos a gasto en prevención", explica Jaramillo. Ese porcentaje está fijado por ley y es estructural al modelo. El impacto no es solo clínico. Es económico. Cada accidente que no ocurre evita una hospitalización, una pérdida de jornadas productivas, un eventual litigio y el costo de reemplazar a un trabajador, explican desde Mutual de Seguridad. El estudio de la OIT calculó que en 2006, hace 20 años, las cotizaciones totales del sistema mutual ya representaban alrededor del 3,9 por mil del PIB chileno. La pregunta que falta hacer con más frecuencia es cuánto costaría al país si ese sistema no existiera. Los nuevos riesgos laborales La composición de los casos que llegan al sistema ha cambiado. Jaramillo describe la evolución con cifras propias: en 2024, Mutual de Seguridad registró cerca de 250.000 denuncias.
De esas, algo más de 160.000 fueron accidentes de trabajo, alrededor de 50.000 correspondieron a accidentes de trayecto y más de 33.000 a enfermedades profesionales. "Tenemos un aumento importante de las denuncias de enfermedades profesionales, así como también un predominio de las enfermedades de salud mental en ese mix", señala. El paso de una economía con mayor peso industrial y agrícola a una de servicios está detrás de parte de esa transformación. En los años 60, la accidentabilidad era principalmente física y concentrada en faenas de alto riesgo. Hoy, los riesgos psicosociales y ergonómicos ocupan un espacio creciente en el sistema.
Desde la Suseso, Soto identifica los frentes que el sistema debe abordar en los próximos años: "Se espera que las mutualidades lideren la respuesta frente a los desafíos emergentes del mundo laboral, tales como la protección de la salud mental, la incorporación de enfoques de género e inclusión, la adaptación al cambio climático y la atención de nuevas formas de organización del trabajo, integrando estos elementos de manera estructural en sus modelos preventivos", indica.
La superintendenta también apunta a una brecha de cobertura que el sistema debe reducir: "Resulta relevante que amplíen su cobertura y asistencia técnica hacia sectores con mayores brechas de protección, particularmente trabajadores independientes y micro y pequeñas empresas, me Autor: POR BÁRBARA PEZOA.
Desde 35% de accidentabilidad en los años 60 a menos de 2,5% hoy: detrás de esa caída hay décadas de infraestructura preventiva que protege trabajadores, sostiene la productividad de las empresas y alivia al sistema de salud público. Una historia de desarrollo que Chile todavía no sabe contar bien.
Un sistema que evita las crisis antes de que ocurran: el rol silencioso de las mutualidades en la economía chilena diante herramientas diferenciadas y técnicamente robustas". Desafío de la modernización El propio sistema mutual reconoce que debe seguir adaptándose.
Jaramillo lo sintetiza en términos de intereses alineados: "Los empleadores pagan menor prima si tienen menos accidentes, los trabajadores tienen una vida sin accidentes ni enfermedades, y las mutualidades, en la medida que tienen menos accidentes, pueden destinar más recursos a prevenir más". Para la Suseso, el horizonte es explícito.
Soto señala que "el desafío de la Superintendencia es continuar modernizando este sistema para que siga siendo un motor de desarrollo" y precisa la expectativa institucional: que las mutualidades evolucionen "desde un enfoque centrado en la ejecución de prestaciones y el daño físico, hacia un rol activo como actores estratégicos del sistema de seguridad social, contribuyendo de manera sustantiva a la mejora continua del estándar de protección de las personas trabajadoras, considerando la integridad biopsicosocial del trabajador en un entorno laboral diverso, tecnológico y en constante cambio". Un sistema que Chile aún no reconoce del todo Hay una brecha de visibilidad que el propio sistema reconoce.
Una investigación de la Universidad de Santiago y la Universidad Andrés Bello publicada en la revista Ciencia & Trabajo (Oyanedel et al., 2014) midió el nivel de conocimiento de las mutualidades en trabajadores del Gran Santiago y encontró que un tercio de los encuestados no sabía en qué consistían estas instituciones. Más aún: el 63% declaró desconocer cuáles eran los beneficios y la cobertura a la que tenía derecho. Jaramillo tiene una hipótesis sobre este fenómeno: "Lo más probable es que solo podrías usar este seguro en la eventualidad de tener un accidente o una enfermedad. Si esa probabilidad baja y cada vez es más baja, es menos probable que lo uses alguna vez. Y eso también explica lo que lo hace desconocido". Es decir: el éxito del sistema en reducir accidentes se convierte, paradójicamente, en el principal factor de su propia invisibilidad.
Esa misma investigación reveló que la principal fuente de información sobre las mutualidades para los trabajadores son las propias capacitaciones que estas realizan -mencionadas por el 38% de los encuestados-, mientras que los medios de comunicación apenas representaron el 3%. Autor: POR BÁRBARA PEZOA.