Autor: JANINA MARCANO
La insulina tiene un rol clave, pero silencioso, en el riesgo de cáncer
La insulina tiene un rol clave, pero silencioso, en el riesgo de cáncer Actualmente se sabe que el riesgo de enfermedades como el cáncer está mediado por factores como la salud metabólica por ejemplo, tener obesidad se asocia a múltiples tipos de tumores y los hábitos. Pero la ciencia también ha empezado a entender mejor algo menos evidente: el rol que juegan ciertas hormonas. Entre ellas, la insulina destaca por su influencia en el metabolismo, aseguran especialistas. “La relación que existe entre la insulina y el cáncer es compleja”, señala Felipe Pinto, oncólogo de Clínica Dávila.
Según explica, existe evidencia de que la hiperinsulinemia los niveles elevados de insulina en el tiempo que son la consecuencia de la resistencia a la insulina se asocian a ciertos tipos de cáncer, “como mama posmen op áusico, endomet rio, colon y páncreas”. La resistencia a la insulina implica que el cuerpo necesita producir más niveles de la hormona para mantener la glucosa en sangre a niveles normales, y como resultado se produce la hiperinsulinemia. Según Pinto, este escenario de insulina elevada actúa como un factor de crecimiento para las células. Así, detallan los expertos, cuando sus niveles se mantienen elevados de forma sostenida, pueden activarse procesos que favorecen la multiplicación y supervivencia celular, lo que a su vez podría facilitar el desarrollo tumoral. El diabetólogo Patricio Davidoff, de Clínica Las Condes, explica que esto se debe a que la insulina es una hormona que actúa como un factor de crecimiento que “alimenta” y acelera la proliferación celular. La hipersulinemia puede influir también en que aumenten los estrógenos, añade Pinto. Esto se ha asociado a un mayor riesgo de cáncer y ayudaría a explicar la relación con algunos tumores hormonales.
Para Davidoff, “más que decir que la insulina es causante directa de cáncer, hay que decir que el nivel de insulina que produce nuestro cuerpo es un promotor de cáncer”. Consultar Por eso los médicos coinciden en la relevancia de cuidar los niveles de esta hormona, chequearlos y tratarlos cuando ya se ha confirmado que hay insulinoresistencia o que la hormona está elevada. La prevención, aseguran, se vincula derechamente con los hábitos y al entorno metabólico donde la alimentación juega un rol clave. Así, dietas altas en azúcares simples o alimentos de alto índice glicémico como plan blanco, arroz y bebidas azucaradas generan aumentos rápidos de insulina. “Si yo como principalmente este tipo de alimentos, voy a producir más insulina”, advierte Davidoff, especialmente cuando no hay un gasto energético como el ejercicio que compense ese consumo. Los médicos advierten que muchos pacientes pasan años sin tratar su resistencia a la insulina, en parte, debido a que es una enfermedad que no suele producir síntomas. Gonzalo RuizEsquide, diabetólogo de Clínica Santa María, enfatiza que una vez diagnosticada debe tratarse. El médico advierte, eso sí, que no se trata de un diagnóstico basado solo en un examen. “Ese es un trastorno sistémico que requiere una evaluación integral del paciente”, afirma.
En ese sentido, señala que el nivel de insulina en un test no debe ser la guía única para el tratamiento que puede incluir fármacos o cambios de estilo de vida y que, muchas veces, se diagnostica evaluando el estado general de salud.
De acuerdo con los médicos, la hiperinsulinemia también contribuye al aumento del tejido adiposo, lo que hace que cambe su funcionamiento y se propicie un estado de inflamación crónica, lo cual a su vez promueve la proliferación celular y la supervivencia de células cancerosas. Autor: JANINA MARCANO. Sus niveles elevados crean un ambiente metabólico propicio para múltiples tumores, como el de mama. Por eso los médicos enfatizan en la importancia de chequearla y buscar tratamiento. Nueva evidencia sobre esta hormona esencial producida por el páncreas: Junto a una alimentación alta en carbohidratos refinados y azúcares añadidos, el sedentarismo es de los principales factores de riesgo para desarrollar hiperinsulinemia, advierten médicos.