Más de 500 mil chilenos podrían desarrollar pie diabético, la principal causa de amputación en el país
Más de 500 mil chilenos podrían desarrollar pie diabético, la principal causa de amputación en el país El envejecimiento no solo incrementa la prevalencia de enfermedades crónicas, sino que también deteriora la capacidad de la piel para regenerarse.
La disminución del colágeno, la menor irrigación sanguínea y el debilitamiento del sistema inmune ralentizan los procesos de cicatrización, generando heridas que pueden tardar semanas o incluso meses en sanar, aumentando el riesgo de infecciones, hospitalizaciones prolongadas e incluso amputaciones en casos severos.
Desde Clínica Cath advierten que uno de los principales problemas en Chile es la detección tardía y el manejo inicial inadecuado de estas lesiones, lo que explica por qué muchas heridas evolucionan hacia cuadros complejos y de alto costo clínico y económico. "Muchas de estas heridas comienzan como lesiones menores, pero evolucionan rápidamente por falta de evaluación especializada", explica Carolina Saravia.
La experta señala que el abordaje actual exige un enfoque integral que combine evaluación clínica avanzada, control de enfermedades de base como la diabetesy la aplicación de terapias específicas para cada tipo de herida. "Hoy no basta con cubrir una herida.
Es clave entender su origen y aplicar tratamientos adecuados para lograr una cicatrización efectiva", agrega. ¿Cómo cuidar adecuadamente una herida? De acuerdo con la experiencia clínica, factores como la hidratación de la piel, el control de enfermedades crónicas, la prevención de presión prolongada en pacientes con movilidad reducida, una adecuada nutrición y la consulta temprana son determinantes en la evolución de estas patologías. "Uno de los errores más comunes es normalizar estas lesiones en personas mayores. No es normal que una herida no cierre, y mientras antes se trate, mejores son los resultados", enfatiza Carolina Saravia. El impacto económico de este fenómeno también es significativo. El tratamiento de heridas crónicas implica hospitalizaciones recurrentes, uso intensivo de insumos médicos, atención especializada prolongada y cuidados domiciliarios de largo plazo, lo que genera una presión creciente sobre los sistemas de salud. A nivel global, el mercado de cuidado avanzado de heridas proyecta superar los US$14 mil millones hacia 2026, impulsado por el envejecimiento de la población y el desarrollo de nuevas tecnologías.
Entre las principales innovaciones destacan los apósitos con múltiples componentes, terapias regenerativas, piel artificial y plataformas de monitoreo remoto, soluciones que buscan mejorar los resultados clínicos y reducir costos mediante una atención más oportuna y eficiente. en que el manejo de heridas en perA nivel global, se estima que entre 40 y 80 millones de personas viven con heridas crónicas, según la OMS concentradas principalmente en adultos mayores y pacientes con enfermedades como la diabetes, donde hasta un 25% desarroción Mundial de la Salud.. Según el Ministerio de Salud en Chile, más de 1,9 millones de personas viven con diabetes, y se proyecta que entre 450 mil y 500 mil desarrollarán pie diabético en algún momento.
A esto se suman las úlceras crónicas -principalmente venosas y por presiónque afectan a entre 150 mil y 200 mil personas en el país según el Ministerio de Salud, con miles de casos activos que requieren tratamiento perllará úlceras en el pie a lo largo de manente.
En un contexto donde más del 18% de la población supera los 60 años, su vida de acuerdo a International el aumento de estas patologías consolida el manejo de heridas como un desafío Diabetes Federation y Organizasanitario y económico de alta escala. educación y acceso oportuno a atención especializada, especialmente en un esEn este contexto, expertos coinciden cenario de envejecimiento acelerado como el que enfrenta Chile. "Estamos frente a un problema creciente que requiere mayor conciencia y acción temprana. sonas mayores requiere un enfoque Muchas de las complicaciones que vemos hoy podrían evitarse con diagnóstico integral que combine prevención, oportuno y tratamiento adecuado", concluye Carolina Saravia