Autor: Académica de la Facultad de Artes Liberales UAI
Columnas de Opinión: ¿Para qué? La pregunta que la IA no responde
Columnas de Opinión: ¿ Para qué? La pregunta que la IA no responde a técnica ha sido uno de los grandes motores de la historia humana.
Y hoy, cuando la inteligencia artifiL cial promete acelerar casi todo, una pregunta antigua cobra especial relevancia: ¿ qué es la técnica? Para Ortega y Gasset, por ejemplo, la técnica es la forma propiamente humana de habitar el mundo. Por eso su función profunda es ahorrar esfuerzo, liberar tiempo y energía, y dejarnos disponibles para lo propiamente humano: elegir, sostener y realizar un programa vital. La técnica exige, por tanto, preguntarnos qué ideal de vida la orienta, pues depende de una idea previa de lo que queremos ser, y no al revés.
Aquí se insinúa uno de los riesgos que Ortega advierte: al facilitarnos la existencia, podemos olvidar que la técnica no es un fin, sino un medio; y, al dejar de preguntarnos ¿ para qué?, perdemos de vista qué vida queremos vivir, lo que a menudo conduce a adoptar "fines prestados". En las redes sociales esta deriva se intensifica, pues la oferta de ideales listos para consumir es inmediata y constante. La posibilidad de sostener un programa vital propio queda aún más amenazada. ¿Cómo nos preparamos?Esta tarea requiere distinguir dos modos de pensar. Por un lado, el pensar calculador: el que planifica, optimiza, mide, compara, corre de una novedad a la siguiente. Por otro, el pensar reflexivo: el que se detiene y pregunta por el sentido. Heidegger piensa que ambos son necesarios para el ser humano. El problema es que el primero suele imponerse.
Frente a esto, nos propone una actitud sencilla pero exigente: decir "sí" al uso inevitable de los objetos técnicos y, al mismo tiempo, decirles "no" en la medida en que rehusamos que dobleguen y devasten nuestra esencia el pensar hasta llevarnos a una relación de servidumbre con ellos.
El que la IA "piense por nosotros" puede ser muy útil en muchos ámbitos, pero el riesgo también es evidente: tercerizar el trabajo lento que forma criterio, esa reflexión que cuesta y que, justamente por costar, nos transforma. El desafío no es demonizar ni idolatrar la tecnología, sino sustentar espacios donde el aprendizaje siga siendo una experiencia humana. Ahí vuelve la pregunta decisiva: ¿ para qué? En la era de la IA, si esa pregunta se pierde, la vida empieza, silenciosamente, a servir a la técnica. Autor: Académica de la Facultad de Artes Liberales UAI. Cristina Crichton Ahí vuelve la pregunta decisiva: ¿ para qué? En la era de la IA, si esa pregunta se pierde, la vida empieza, silenciosamente, a servir a la técnica.