Editorial: Las Trancas: primero lo básico
Editorial: Las Trancas: primero lo básico 1 Valle Las Trancas se ha consolidado como el principal destino turístico de la Región de Ñuble, con una actividad que ya no es solo estacional, sino que se extiende durante todo el año.
Este crecimiento, sin embargo, ha E dejado al descubierto una contradicción difícil de justificar: mientras se anuncian iniciativas de alto impacto simbólico y mediático, como un futuro teleférico hacia el centro de esquí en las Termas de Chillán, las condiciones sanitarias básicas del sector siguen sin resolverse, pese a tratarse de una deuda histórica y urgente. Dotar a Las Trancas de un sistema formal de agua potable y alcantarillado no es un lujo ni una aspiración futurista. Es una condición mínima para asegurar calidad de vida a sus habitantes, resguardar la salud pública, proteger el entorno natural y sostener un desarrollo turístico verdaderamente sustentable.
Hoy, con un crecimiento explosivo de la población flotante y una oferta de cabañas y servicios que muchas veces opera al límite de la informalidad, la precariedad sanitaria representa un riesgo real para el valle y para la imagen de Ñuble como destino. El proyecto sanitario ha avanzado, es cierto, pero a un ritmo que no se condice con la magnitud del problema.
Tras culminar la prefactibilidad en julio de 2024, la iniciativa se encuentra en etapa de factibilidad, enfrentando obstáculos conocidos: la compleja geografia cordillerana, los altos costos, la falta de derechos de agua suficientes y, sobre todo, la ausencia de un Plan Regulador Comunal aprobado, entrampado en observaciones de la Contraloría. Nada de esto es nuevo, y precisamente por eso preocupa que no se actúe con mayor sentido de urgencia y coordinación institucional. En este escenario, el anuncio de un teleférico, aún en fase exploratoria, reabre un debate necesario sobre las prioridades de la inversión pública. Nadie discute el valor de mejorar la conectividad, reducir la congestión invernal y pensar soluciones modernas de transporte. Pero resulta evidente que proyectos de esta envergadura no pueden ni deben impulsarse en paralelo cuando las necesidades básicas siguen sin resolverse y los recursos son escasos. Pretender avanzar al mismo tiempo en ambas iniciativas no solo genera falsas expectativas en la comunidad, sino que diluye el foco en aquello que es esencial. Las propias autoridades locales y dirigentes vecinales han sido claros: primero el agua potable y el alcantarillado. Sin estas condiciones, cualquier discurso sobre desarrollo sustentable pierde coherencia.
No es razonable proyectar un destino turístico de estándar internacional cuando aún se depende de sistemas precarios, mangueras plásticas que afectan el entorno y soluciones sanitarias que no resisten la presión de temporadas con ocupaciones sobre el 80%. Las Trancas necesita planificación, certezas y decisiones valientes. Acelerar el proyecto sanitario, destrabar el plan regulador y asegurar fuentes de agua sostenibles para las próximas décadas debe ser la prioridad política y técnica. El teleférico podrá discutirse, evaluarse y eventualmente construirse más adelante. Hoy, la urgencia es otra: asegurar lo básico antes de seguir soñando en altura.. Las Trancas necesita planificación, certezas y decisiones valientes. Acelerar el proyecto sanitario, destrabar el plan regulador y asegurar fuentes de agua sostenibles para las próximas décadas debe ser la prioridad política y técnica. El teleférico podrá discutirse, evaluarse y eventualmente construirse más adelante. Hoy, la urgencia es otra: asegurar lo básico antes de seguir soñando en altura. EDITORIAL