Editorial: Un aeropuerto que no resiste más
Editorial: Un aeropuerto que no resiste más El reciente diagnóstico sobre el aeródromo La Florida de La Serena, presentado por la propia industria aérea y confirmado por el gobernador regional Cristóbal Juliá, no deja espacio para dudas: el principal terminal de la Región de Coquimbo está al borde del colapso. El aumento explosivo de pasajeros -un 51% más de asientos que en 2019ha desbordado una infraestructura diseñada para otra escala y otro tiempo.
Los problemas se repiten a diario: cierres a las 23:00 horas que generan vuelos desviados, máquinas de seguridad insuficientes, operaciones limitadas por la falta de sistemas modernos de aterrizaje y una capacidad general que ya no soporta la creciente demanda. La consecuencia no es solo la incomodidad de miles de pasajeros. Está en juego la competitividad regional, la capacidad de atraer turismo, la logistica del comercio y la conexión básica de nuestros habitantes con el resto del país. Un aeropuerto ineficiente no solo resta calidad de vida: hipoteca el futuro económico de la región. La mesa público-privada anunciada por el Gobierno Regional es un primer paso, pero no basta con diagnósticos ni con paliativos temporales.
La Región de Coquimbo requiere con urgencia medidas inmediatas para mejorar la operación de La Florida y, en paralelo, avanzar en un proyecto estructural que garantice un aeropuerto moderno, seguro y con proyección internacional, como la alternativa de Tongoy. Este no es un capricho localista. El Norte Chico necesita infraestructura acorde a su crecimiento y a su potencial. No podemos seguir dependiendo de un terminal que se quedó pequeño hace años. La conectividad aérea no es un lujo: es una condición de desarrollo.. La consecuencia no es solo la incomodidad de miles de pasajeros. Está en juego la competitividad regional, la capacidad de atraer turismo, la logística del comercio y la conexión básica de nuestros habitantes con el resto del país.