Editorial: El deber de la vacunación
Editorial: El deber de la vacunación En tiempos en que la ciencia médica ha logrado avances extraordinarios, resulta paradójico que aún debamos recordar lo obvio, que es que vacunar salva vidas. En Chile, como en el mundo, la inmunización sistemática de niños, adolescentes y adultos es una de las piedras angulares de la salud pública. No se trata solo de cumplir con un calendario de vacunación, sino proteger a la comunidad completa, especialmente a quienes no pueden vacunarse por razones médicas, como los inmunocomprometidos o los lactantes demasiado pequeños.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) establecen que para prevenir brotes de enfermedades altamente contagiosas como el sarampión, se requiere mantener una cobertura de vacunación sostenida de al menos 95 % con dos dosis de la vacuna MMR (sarampión, rubéola y parotiditis) en cada comunidad. Solo así se logra la llamada inmunidad de rebaño, que interrumpe la transmisión viral y protege a todos.
En Chile, el Programa Nacional de Inmunizaciones (PNI) del Ministerio de Salud (MINSAL) ha incorporado la vacuna contra el sarampión desde hace décadas, con dosis programadas a los 12 y 36 meses de edad, y iniciativas de vacunación escolar para capturar a quienes no han completado su esquema. Este esfuerzo ha sido fundamental para que el país mantenga el estatus de eliminación de la transmisión endémica de sarampión desde 1993, otorgado por la OPS. Pero ese logro no es eterno si se relaja la vigilancia y la vacunación. La noticia del primer caso importado de sarampión confirmado en Chile en enero de 2026 -en un adulto sin registro de vacunación tras viajar al extranjeroilustra los riesgos latentes. Aunque actualmente el paciente se encuentra estable y bajo seguimiento epidemiológico, este episodio es una señal de alarma. Mientras otros países reportan aumentos en casos de sarampión en la región y el mundo, las brechas en inmunización configuran terreno fértil para que el virus circule de nuevo. Retroceder significa perder décadas de progreso en salud pública, volver a ver hospitales llenos de niños con complicaciones evitables, y aumentar la mortalidad por enfermedades que hoy son prevenibles.
Antes de la vacuna, el sarampión causaba epidemias regulares y cerca de 2,6 millones de muertes por año en todo el mundo y hoy esas cifras son mucho menores, pero solo gracias a la vacunación generalizada.
Las recomendaciones internacionales apuntan a vacunar a todos los niños con dos dosis completas, mantener vigilancia epidemiológica activa, y extender la inmunización a adultos susceptibles, incluyendo quienes trabajan en servicios públicos, viajantes frecuentes y grupos vulnerables.
El Ministerio de Salud de Chile, por su parte, ha reforzado que las vacunas están disponibles en la red pública y privada, que se debe verificar el esquema de vacunación antes de viajar y que incluso hay recomendaciones para dosis anticipadas en ciertos casos.
Durante la pandemia de covid 19 aprendimos de manera dolorosa cómo una enfermedad con alta transmisión puede desbordar sistemas de salud, afectar la economía y resignificar lo que damos por sentado, como es abrazar a nuestros seres queridos sin miedo, ir a la escuela, viajar. La vacunación masiva y la cooperación social fueron las herramientas que permitieron disminuir el impacto de un virus nuevo, y esos aprendizajes no se pueden desperdiciar. Hoy, con amenazas como el sarampión importado y otros brotes prevenibles, tenemos la oportunidad de reafirmar que la salud es un bien común. Cumplir con la vacunación escolar y adulta no es solo un acto de protección individual, sino un compromiso con nuestros vecinos, con los más débiles y con las futuras generaciones. La noticia del primer caso importado de sarampión confirmado en Chile en enero de 2026 -en un adulto sin registro de vacunación tras viajar al extranjeroilustra los riesgos latentes. Editorial La noticia del primer caso importado de sarampión confirmado en Chile en enero de 2026 -en un adulto sin registro de vacunación tras viajar al extranjeroilustra los riesgos latentes