Autor: MARÍA MAGDALENA NAVAJAS RODRÍGUEZ Directora de Periodismo Advance UNAB
Cartas: Función interpeladora
Cartas: Función interpeladora Señor Director: En un mundo hiperconectado, marcado por la sobreabundancia de mensajes, la expansión de las redes sociales y la proliferación de noticias falsas, reflexionar sobre el rol de los medios de comunicación, la confianza pública y la democracia es más urgente que nunca. Suele afirmarse que el periodismo debe informar de manera objetiva y veraz para que la ciudadanía forme su propia opinión. Sin embargo, no basta con entregar datos: importa profundamente cómo lo hacemos. El quehacer periodístico no es -ni puede serpasivo. Los medios deben intermediar entre las partes y, mediante la verificación, la contextualización y la pregunta incómoda, convertirse en un verdadero vaso comunicante entre el poder y la sociedad. Sin esa interpelación, las narrativas unilaterales encuentran terreno fértil para instalarse como verdades sin filtros. El rol de los medios es abrir camino a la deliberación pública, levantar los temas del país y poner límites frente a agendas manipuladas por intereses particulares. La democracia requiere contraposiciones e incomodidades para resguardar la objetividad. Como recordaba Aristóteles, el ser humano es racional, social y político, y desarrolla sus capacidades en comunidad. El periodismo no es un actor secundario: es una pieza clave en la formación de opinión pública y en la protección del bien común. Su función interpeladora constituye una necesidad cívica y el mejor seguro para una ciudadanía informada y una sociedad democrática. Autor: MARÍA MAGDALENA NAVAJAS RODRÍGUEZ Directora de Periodismo Advance UNAB.