Autor: Angie Álvarez, estudiante
CARTAS: Amenazas de tiroteos
CARTAS: Amenazas de tiroteos · En las últimas semanas, Chile ha sido testigo de una preocupante ola de amenazas de tiroteos en distintos establecimientos educacionales a lo largo del país.
Lo más inquietante es que estas advertencias no solo circulan rapidamente a través de redes sociales, sino que también han sido escritas en los baños de los propios colegios, invadiendo espacios cotidianos que deberían ser seguros. Como estudiante, esto deja de ser una noticia lejana y se transforma en una experiencia cercana, incómoda e inquietante. El miedo que generan estas amenazas en estudiantes, docentes y familias es real y profundo. La aparición de mensajes dentro de los establecimientos instala una sensación de vulnerabilidad constante, como si en cualquier momento lo cotidiano pudiera quebrarse. A esto se suma la viralización en redes sociales, que amplifica el pánico. Resulta alarmante que espacios destinados al aprendizaje, la convivencia y el desarrollo personal están siendo atravesados por el miedo. Hoy, acciones tan simples como asistir a clases, participar en una actividad o incluso ir al baño pueden sentirse distintas, marcadas por un miedo, por una incertidumbre que no debería existir en un entorno escolar. No se trata de simples bromas ni de conductas sin importancia. Estas amenazas tienen consecuencias reales: obligan a evacuar establecimientos, suspenden clases, alteran la rutina de miles de familias y generan un estado de crisis y pánico en quienes forman parte de la comunidad educativa.
Además, reflejan una preocupante falta de conciencia sobre el impacto emocional y social que provocan Sin embargo, lo más preocupante no es sólo la existencia de estas amenazas, sino la respuesta que se ha dado frente a ellas. Muchas veces se actúa tarde, de manera reactiva, sin abordar las causas profundas del problema. Los protocolos existen, pero no son suficientes si no van acompañados de medidas preventivas reales. Es urgente que las autoridades asuman este problema con la seriedad que merece. No basta con reforzar la seguridad o mejorar los sistemas de denuncia, aunque eso es necesario. También se debe trabajar en la educación emocional, en la convivencia escolar y en la detección temprana de conflictos. Muchas de estas amenazas pueden estar relacionadas con situaciones de acoso, frustración o falta de apoyo, y no abordarlas a tiempo solo permite que el problema crezca. Ignorar estas señales o minimizarlas como "cosas de jóvenes" es un error grave. Cada mensaje escrito en una pared, cada publicación en redes sociales, es una señal de alerta que habla de una realidad que está cambiando y que exige respuestas profundas. Como sociedad, no podemos permitir que el miedo se normalice dentro de los colegios. No es aceptable que estudiantes asistan a clases con inseguridad ni que las familias sientan temor al dejar a sus hijos en un lugar que debería protegerlos. La seguridad y el bienestar debe ser una prioridad real, no sólo un discurso. Esto implica actuar con urgencia, con responsabilidad y con empatía, pero también con decisión. Porque esperar a que una de estas amenazas se convierta en una tragedia no solo sería devastador, sino también una evidencia de que no se actuó cuando aún era posible prevenir. Angie Álvarez, estudiante Ley para súper ricos · Desde la oposición han rechazado tajantemente la nueva Ley Miscelánea, un paquete que engloba 40 medidas de reconstrucción, la seguridad y la reactivación económica.
Siendo el punto más controvertido la reducción del impuesto corporativo de Primera Categoría, del 27% al 23%. Según la bancada del Partido Comunista, esta medida es una "reforma tributaria encubierta" diseñada para beneficiar única y exclusivamente a los súper ricos. Sin embargo, este argumento omite un dato técnico fundamental: el 23% es, de hecho, el promedio actual de los países de la OCDE. Resulta paradójico que, mientras las naciones que integran dicha organización han disminuido gradualmente su carga tributaria corporativa para fomentar la inversión, nuestro país ha seguido el camino opuesto, elevando los im. - - -