EDITORIAL: Reconstrucción como prioridad de primeros diez días
EDITORIAL: Reconstrucción como prioridad de primeros diez días A diez días del inicio del Gobierno del Presidente José Antonio Kast, la Región del Biobío se ha transformado en un termómetro de la capacidad de respuesta del Ejecutivo frente a una de las tragedias más devastadoras de los últimos años, como son los incendios forestales que dejaron miles de damnificados en enero pasado y un territorio profundamente golpeado. En este breve, pero intenso período inicial, la señal ha sido de presencia en terreno, articulación institucional y un énfasis en acelerar definiciones que entreguen certezas a los afectados. De hecho, la visita del mandatario el pasado fin de semana no solo tuvo un carácter simbólico, sino también operativo.
Su despliegue en las comunas afectadas vino acompañado del anuncio del proyecto de ley de Reconstrucción Nacional, iniciativa que busca dotar al Estado de herramientas más ágiles para enfrentar procesos complejos, reduciendo la burocracia y facilitando la coordinación intersectorial.
En contextos de emergencia, la velocidad importa tanto como la precisión, y ese parece serel eje que intenta imprimir La Moneda, aunque de todas maneras es necesario no perder de vista que, como cualquier proyecto de ley, la iniciativa presentada debe pasar primero por la aprobación del Congreso. En paralelo, también ha sido notoria la presencia constante del ministro de Vivienda y Urbanismo, Iván Poduje, quien ha optado por instalarse prácticamente en la zona, con visitas reiteradas y anuncios concretos en terreno.
Durante la última semana, el ministerio ha detallado avances en el catastro de viviendas afectadas, la habilitación de soluciones habitacionales de emergencia, la identificación de terrenos para futuras construcciones y el diseño preliminar de barrios con criterios de mitigación de riesgos. Se ha planteado desde su mirada que no se trata solo de reconstruir lo perdido, sino de hacerlo mejor, con estándares que reduzcan la vulnerabilidad ante futuros desastres. En este esfuerzo, el trabajo conjunto con el Gobierno Regional del Biobío ha sido clave. La reciente conformación del Consejo Asesor para la Reconstrucción Urbana marca un hito en la gobernanza del proceso. La instancia, encabezada técnicamente por Sergio Baeriswyl y respaldada por el gobernador Sergio Giacaman, busca articular a actores públicos, académicos y locales en torno a un Plan Maestro de Mitigación Urbana.
Las propuestas no son menores, ya que se plantea mejorar la accesibilidad para evacuaciones y emergencias, incorporar el ciclo del agua en la planificación urbana, lo que tendría impactos concretos en la disminución de incendios, y fortalecer la conectividad en sectores históricamente aislados. La idea de fondo es avanzar hacia ciudades más resilientes, con mayor cabida a la prevención e infraestructura concreta, aunque la iniciativa depende también de la definición en torno al financiamiento. Asimismo, la participación activa de alcaldes y autoridades locales refuerza la legitimidad del proceso. La demanda por más vías de evacuación, mejor planificación territorial y soluciones definitivas no solo refleja la urgencia, sino también el aprendizaje que deja la catástrofe. Todo parece indicar que la reconstrucción no puede ser un retorno al punto de partida, sino un salto cualitativo y que, al menos según lo planteado, el objetivo sería lograrlo. En este contexto, la decisión de prolongar el estado de excepción de catástrofe en la zona aparece como una medida necesaria. Más allá del debate político que siempre generan estas herramientas, su continuidad permite resguardar la seguridad de las familias damnificadas y proteger sus enseres en un escenario aún frágil. La presencia de las Fuerzas Armadas y el control del orden público siguen siendo factores relevantes mientras se estabiliza la situación. Eso sí, la solicitud de renuncia no voluntaria a la directora regional del Serviu Biobío introduce un factor de incertidumbre en una etapa particularmente sensible del proceso de reconstrucción. Si bien los cambios de liderazgo pueden responder a la necesidad de imprimir un nuevo ritmo o enfoque, lo cierto es que toda transición implica costos en continuidad y coordinación. Por ello, será fundamental que el Ejecutivo actúe con rapidez para definir un reemplazo con experiencia y capacidad de gestión en terreno. Sin embargo, más allá de anuncios, visitas y estructuras de coordinación, el desafío central sigue siendo avanzar con claridad y rapidez en la reconstrucción. Más de 4.000 familias esperan definiciones concretas y necesitan saber no solo dónde vivirán de manera provisoria en los próximos meses, sino también cuándo y cómo accederán a una vivienda definitiva. Las certezas, que van de la mano con plazos, etapas, compromisos verificables, etc., son hoy tan importantes como los recursos. La reconstrucción del Biobío será una prueba decisiva para este Gobierno. Y, como toda prueba relevante, no se medirá por las intenciones, sino por los resultados. Sin embargo, más allá de anuncios, visitas y estructuras de coordinación, el desafío central sigue siendo avanzar con claridad y rapidez en la reconstrucción. Más de 4.000 familias esperan definiciones concretas.