CARTAS: La violencia de opinar de todo
CARTAS: La violencia de opinar de todo yo, información y contención, entendiendo que el camino educativo no es lineal y que siempre es posible reordenarlo con perspectiva. Carolina Rojas directora académica Cpech La violencia de opinar de todo ·Vivimos tiempos en que el silencio parece intolerable. Apenas alguien expresa una idea, surge otro para contradecirla, no desde el diálogo, sino desde el ataque. Ya no conversamos para comprender, sino para imponer. Da igual si hablamos de una receta, una relación, una postura política o la crianza: la urgencia de decir "no estoy de acuerdo" viene cargada de violencia. Las redes sociales nos acostumbraron a la vitrina permanente. Mostramos nuestras vidas y, con ello, diluimos la frontera entre lo íntimo y lo público. Se instaló la creencia equivocada de que "si lo compartes, debo opinar". Pero el problema no es la opinión, sino el tono, la descarga emocional que muchas veces encubre heridas propias. La rabia digital no se queda en las pantallas. Se filtra en las calles: en el bocinazo impulsivo, en la pelea cotidiana, en el grito fácil. Estamos cansados, irritables, tristes. No lo decimos, pero se nota. Y así los vínculos se vuelven más frágiles, más impersonales, casi artificiales. Terminamos relaciones por mensaje, criamos desde el agotamiento y reaccionamos a gún reportes de la OCDE, Chile se sidesconocidos como si fueran enemigos íntimos. Cuando el mundo avanza más rápido de lo que podemos procesar, respondemos desde la supervivencia. Atacamos porque estamos heridos. Opinamos todo porque nos cuesta escucharnos. Pero no se trata de callar, sino de pausar: preguntarnos qué nos moviliza, qué nos duele, qué parte de mí reacciona cuando leo algo que no comparto. Si no detenemos esta lógica de agresión constante, no se va a detener sola. Y si seguimos creyendo que tener razón importa más que cuidar los vínculos, terminaremos -inevitablementemás solos. Claudia Szita Ceroni Académica de Psicología U. Andrés Bello Desconectar para reconectar ·La plena entrada en vigor de la ley que regula el uso de dispositivos móviles en los colegios marca un hito necesario para el sistema educativo chileno en este 2026.
Sin embargo, es fundamental que esta medida no se agote en el cumplimiento de una norma, sino que sea comprendida como un imperativo ético para restituir la escuela como el principal espacio de encuentro humano, hoy amenazado por un aislamiento digital persistente. La evidencia es contundente: se.