Autor: Por Nicolás Arrau Álvarez / nicolas.alvarez@diarioelsurcl
Relatos de un incendio que golpeó en lo más profundo al Biobio
Relatos de un incendio que golpeó en lo más profundo al Biobio Evelyn Concha: "Hay gente de mucho esfuerzo que se ocupará de construir sus casas" zo y se van a ocupar de construirlas", subraya.
Lo que sí espera de las autoridades para las semanas que vienen es que se faciliten los accesos a los servicios: a la luz, al agua y, también, "que no haya tanta burocracia en ruralizar los terrenos, porque mis padres y la gente perdieron su escritura y necesitan recuperar esos papeles". En lo personal, recalca que entre los tres hermanos se encargarán de construir la casa de sus padres e insiste en que loimportante es que se regularice el título de domino para que, cuando ya todo esté reconstruido, puedan tener luz y agua. "Ellos dos son adultos mayores y solamente cuentan con su pensión básica solidaria. Con eso, nosotros no podemos esperar a que les entreguen una mediagua; mi papá tiene discapacidad, por lo que tenemos que preocuparnos y anticiparnos a todo", dice Evelyn. Apremiada por las labores de limpieza y el cuidado de sus padres que miran desconsolados un terreno de escombros, Evelyn Concha se toma unos minutos en medio de la devastación.
Explica que aquel lugar arrasado por el poder del fuego es una población que surge al alero del aserradero que pertenecía a la familia Quiero, el que en su momento empleó a muchas personas de Punta de Parra. "La mayoría de las viviendas fue autoconstrucción; los terrenos, todo esto, era de la familia Quiero y, en parte de pago en esos años, la familia los cedió para que la gente pudiera construir y trabajar en la empresa", relata. Allí viven sus padres, que superan los 70 años.
Afortunadamente, ellos tienen su apoyo y el de otros dos hermanos. "Yo creo que la gente no espera mucho que les construyan sus casas, porque hay gente de mucho esfuerMax Castillo: "Hoy me encuentro derrotado, pero no importa, de igual forma seguiremos ayudando" "Me encontraba en mi domicilio, en la población Gabriela Mistral de Lirquén, junto a mi esposa y a menos de 100 metros del cerro.
En el mismo terreno también tenía su casa mi suegra junto a los dos hijos mayores de mi señora". Max Castillo es fundadory presidente de la Fundación Extraviados Biobio y vivió en carne propia los efectos del megaincendio.
Recuerda el momento como "aterrador y de mucho miedo", ya que, en cosa de segundos, "el fuego bajó desde el cerro con mucha fuerza acompañado de un viento, que en ese momento era insoportable". Las llamas, dice, "no tuvieron problemas en llegar a viviendas que estaban a más de 100 metros". La situación obligó a una evacuación instantánea: "Costó mucho salir de la población por la cantidad de vehículos que iban y venían, pero, finalmente, logramos salir de la comuna a un lugar seguro". Al regreso, lo único que encontraron en su pasaje y población fue destrucción total, "similar-o peor aúna cuando se lanza una bomba, en este caso a Lirquén". Max Castillo dice tener sentimientos encontrados, pues se casó en esta zona donde están plasmados los sueños de su Matrimonio Beltrán Espinoza: "Pensamos que el fuego nunca llegaría a Punta de Parra" Rachel Espinoza y Juan Beltrán, matrimonio de Punta de Parra, esperan frente a lo que era el ingreso de su hogar la ayuda de sus familiares.
A pesar de la catástrofe, tienen buen humory dicen que cualquier entrevista cuesta "una casa". Sonrien, y de inmediato relatan que llevan 15 años habitando aquel sector de Tomé y que esta fue la primera gran emergencia que han vivido. "Fueel sábado en la noche.
Nosotros nos fuimos a la una de la mañana, los últimos que salimos de aquí, porque pensamos que el fuego nunca iba a llegar (. .. )Todo prendió al tiro y mucha culpa de eso tuvo el viento, un viento que no dejaba a uno sostenerse de pie". En concreto, las llamasdemoraron tres minutosen cruzar la vía y consumir la primera casa. Siete minutos más tarde, el fuego ya estaba por debajo de la casa vecina de la familia Beltrán Espinoza. Esas llamas eran, como ellos mismo describen, "verdaderas olas de mar" que en un momento dejaron en shock al dueño de casa. "Yo estaba choqueado a las siete de la tarde. Mi señora me decía que sacara el auto para irnos, pero yo le respondía que para qué", recuerda Juan Beltrán. Lograron salir, finalmente, y regresaron a las seis de la mañana del domingo con la esperanza de ver algo en pie.
No quedó nada, ni si quiera su gato, que desapareció. "A mis vecinas también se le desaparecieron sus mascotas, pero tengo la esperanza de que los gatos lograron arrancar y vuelvan después de un tiempo", dice. Junto a los demás integrantes de su familia trazan algunas metas para las próximas semanas: hacer el radier y levantar la casa.
Lo harán con sus propios medios, "porque es lo más rápido". Pablo Ferreira: "Si bien se necesita la ropa y los víveres, lo que aquí más hace falta es plata" Sin embargo, vimos toda la vipieza, prácticamente en la lla Miramar quemada". Dupunta del cerro Rahue, al igual rante estos días, Pablo y su familia realizan labores de limque otro gran número de vecinos de Lirquén afectados por la emergencia. Aquel día volvieron por la ruta 150. El impacto llegó a la altura del hospital Penco-Lirquen, cuando miraron hacia abajo: "Quedamos con la boca abierta, porque, realmente, era como un desierto, una bomba, como si estuviéramos en la ciudad de Gaza. Por donde uno miraba estaba todo quemado, con las casas abajo y sin árboles". Su historia en el lugar ya se extiende por 11 años, aunque proyecta más.
Para eso, eso sí, deberá efectuar un proceso de limpieza y retiro de escombros profundo, "porque la idea no es llegar de allegados nuevamente, por eso estamos todos desesperados". En virtud de su situación, el objetivo es "hacer lucas" para instalar de inmediato una casa definitiva, una mentalidad "Nosotros acudimos el domingo en la mañana, pero sin creer lo que habían dicho, que se nos había quemado la casa.
Bernardo Riquelme: "No pedimos grandes cosas, sólo una mediagua" ques alrededor y nada de esto pasó, y ahora que no hay bosque, sucedió este caso, pero gracias a Dios no se perdieron vidas humanas acá", celebra entre todo lo malo que dejó el incendio "El Petril". "El viento tiraba todo hacia acá, entonces el fuego avanzó rápido, porque había muchos bosques que se explotaron.
Nosotros, prácticamente, nosacamos nada, quedamos con lo puro puesto nomás, aunque alcance a sacar mi furgón y nada más que eso, y después ya esto fue como una guerra, porque reventaban cilindros por todos lados acá en la población", relata. Bernardo Riquelme cuenta que vive en El Pino, sector ubicado a 17 kilómetros de Concepción, desde la década de 1970. Jamás había vivido una emergencia como la de la semana pasada, jamás había visto tanta afectación. Casas quemadas, la de sus vecinos, acompañan sus propias ruinas y, más al fondo, el paisaje termina por convertirse en desolador por un cerro totalmente calcinado.
De gafas ante un sol abrasador, este vecino de Concepción cuenta que él y su familia jamás imaginaron pasar una tragedia tan grande. "Años atrás tuvimos grandes bosfamilia, sus planes y los buenos y malos recuerdos, "pero hoy este mismo lugar se ha encargado de darnos una lección para volver a empezar desde cero, con una gran pena en el corazón y en el alma, pero con fuerza para seguir adelante". "Hoy me encuentro derrotado, pero no importa, de igual forma seguiremos ayudando a la gente y estaré 24/7 para lo que necesite junto a mi equipo (de la fundación)", remata, y agrega que, en general, él y sus vecinos siguen necesitando materiales de construcción para permitir que las familias pasen noches en sus propios terrenos y construir baños. FAMILIA BLOMI ESPINOZA CADA 071 36 que también observa en sus vecinos. "Esperamos que el gobierno se ponga la mano en el corazón.
Si bien se necesita la ropa y los víveres, lo que aquí más hace falta es plata, que haya una gift card para poder comprar materiales y levantar luego nuestros hogares, o de lo contrario nos pillará el invierno. Pero la gente ve lejos que el gobierno pueda ayudar", reconoce.
Mientras tanto, y por medio de otros familiares, apuestan por la realización de bingos o rifas para recaudar dinero de la manera más rápida posible. "Pasamos 11 años arriba, 11 años que fueron inversión y que terminaron de ser pagados hace seis meses.
Yo tengo un amigo que estaba terminando de ampliar su casa, pero no alcanzó, y una vecina amplióy le quedaban tres años para pagar su crédito (. .. ) Son relatos que estremecen el corazón", concluye Pablo. Lo que hoy apremia a Bernardo Riquelme es contar cuanto antes con una mediagua, pero también con baños químicos, que si bien existen, están ubicados en lugares poco accesibles para los adultos mayores. Estanques de agua también son necesarios para lavar sus manos.
Optimista en la forma de proyectar su futuro, este vecino agradece al apoyo de los voluntarios e insiste en que la gente de su sector no pide grandes cosas, sólo una mediagua de 3x3. "Eso es lo que nosotros pedimos y, ojalá, lo más pronto posible. .. ojalá la próxima semana todo ya esté instalado". En su mayoría, los damnificados iniciaron la limpieza de escombros esta semana para iniciar pronto el proceso de reconstrucción. Lo harán de la forma que sea, con o sin Estado, dicen. Autor: Por Nicolás Arrau Álvarez / nicolas. alvarez@diarioelsurcl. Damnificados de la tragedia aseguran no poder esperar. Algunos iniciarán la reconstrucción definitiva con sus propias manos y con apoyo de sus familiares, sin esperar una respuesta del Estado. Otros, en tanto, piden a las autoridades desburocratizar trámites para acelerar le reconexión de luz y agua, o bien contar con una mediagua y materiales lo antes posible. Testimonios de Tomé, Penco y Concepción grafican la magnitud del evento En su mayoría, los damnificados iniciaron la limpieza de escombros esta semana para iniciar pronto el proceso de reconstrucción. Lo harán de la forma que sea, con o sin Estado, dicen. Max Castillo dice que la devastación fue como "cuando se lanza una bomba". Pablo no creía que la destrucción fuese tan grande. Evelyn Concha, de abrigo, observa las ruinas que dejó el incendio. El matrimonio Beltrán Espinoza espera la ayuda de familiares. A pesar de la pérdida, Bernardo se muestra orgulloso frente a la bandera.