Autor: Francisco Contreras cronica@diarioatacama.cl
Recintos educativos ponen foco en convivencia y salud mental tras ataque en colegio de Calama
Recintos educativos ponen foco en convivencia y salud mental tras ataque en colegio de Calama n grave hecho de violenLeia ocurrido en la ciudad de Calama volvió a encender las alertas sobre la convivencia escolar en el norte del país, generando preocupación y reflexión también en la Región de Atacama.
Elcaso, protagonizado por un estudiante de últimoaño, dejó una docente fallecida y a otras cuatro personas heridas, tras un ataque con arma blanca registrado durante la jornada escolar en el patio del Colegio Instituto Obispo Silva Lezaeta. El impacto del hecho traspasó lo local, instalando nuevamente el debate sobre las condiciones de convivencia, la salud mental en comunidades educativas y la capacidad de prevención frente a episodios extremos. De acuerdo con datos de la Superintendencia de Educación, durante 2025 se registraron 391 denuncias en la región, cifra considerablemente superior a las 264 reportadas en 2024. Del total de denuncias del último año, un 58,6% corresponde a establecimientos del Servicio Local de Educación Pública, un 29,4% a particulares subvencionados y un 10% a colegios particulares pagados. Al analizar el tipo de denuncias, el 82,9% está relacionado con convivencia escolar, mientras que un 5,9% corresponde a gestión técnico-pedagógica. En particular, se contabilizaron 324 denuncias por convivencia, de las cuales 116 corresponden a maltrato entre estudiantes, excluyendo el nivel parvulario. CASOS RECIENTES EN ATACAMA La región no ha estado ajena a episodios de violencia escolar. En octubre de 2025, unariña entre estudiantes del Liceo José Santos Ossa de Vallenar dejó seis adolescentes detenidos. En ese mismo hecho, un menor fueatacado con un arma blanca, aunque logró evitar lesiones graves gracias a su mochila, que detuvo el impacto del cuchillo. Unaño antes, en 2024, un estudiante de 17 años del Colegio San Agustín de Copiapó fue sorprendido portando un arma de fuego al interior del establecimiento. La situación obligó a activar los protocolos de seguridad, incluyendo la presencia de Carabineros y la notificación inmediata al apoderado del alumno. Desde los establecimientos educacionales, la convivencia escolar aparece como un eje central para prevenir situaciones de violencia. Así lo plantea el director del Liceo Bicentenario de Vallenar, Leonel Tapia. "Desde la fundación de nuestro colegio pusimos en el centro de nuestro proyecto educativo la convivencia escolar. También el valor del respeto y el diálogo como eje principal para resolver cualquier situación de violencia o conflicto entre quienes compartimos elespacio educativo", dijo. Agregó que "realizamos diQUE EDUCAR NO NOS" CUESTA LA VIA versas actividades donde participan padres, apoderados, asistentes de la educación y docentes. Esto entrega identidad y compromiso con los sellos institucionales". Respecto a la respuesta ante hechos de violencia, señaló que "siempre ejecutamos los protocolosestablecidos.
Con estudiantes que presentan dificultades de adaptación, mantenemos un diálogo permanente con las familias para conocer su contexto yapoyar procesos de integración más significativos". Tapia destaca además que este enfoque ha tenido impacto positivo. "Los indicadores de desarrollo personal y social muestran una alta valoración por parte de estudiantes y apoderados, lo que también se refleja en buenos resultados académicos", indicó.
DESDE CENTROS DE PADRES Y APODERADOS Armandina Ondiz, del Centro de Padres y Apoderados del Liceo El Palomar, valora el trabajo en convivencia escolar, destacando el seguimiento constante a los estudiantes. "Mi motivación para trabajar en el centro de padres es que veo en este liceo una gran oportunidad. Existe un esfuerzo importante por abordar la convivencia escolar, con equipos preocupados y atentos a cualquier situación", manifestó. Añade que, aunque en ocasiones el seguimiento puede parecer excesivo, ha dado resultados positivos. "Se trabaja con estudiantes que vienen de contextos diversos, con distintos niveles de frustración y problemáticas familiares. Frente a cualquier situación de violencia, se activan redes de apoyo como salud o tribunales de familia", apuntó. También se advierte limitaciones estructurales, señalando que gran parte del trabajo se logra por el esfuerzo del propio establecimiento más que por apoROBLES SILY yoexterno. Aun así, se indica que losapoderados valoran la baja incidencia de violencia y la rápida respuesta ante conflictos.
PREVENCIÓN UNA TAREA COMPARTIDA Soledad Garcés, académica del Diplomado en Bienestar Socioemocional y Convivencia Escolar de la Universidad de los Andes, subraya que los estudiantes que cometen actos de violencia extrema suelen presentar trastornos de salud mental importantes, muchas veces no diagnosticados. "A esto se suman contextos familiares altamente disfuncionales, donde existe ausencia de figuras parentales, falta de supervisión y escasa educación en torno a los límites y la autorregulación. La principal tarea es educar en la gestión de emociones, promover el buen trato y generar espacios seguros. Este tipo de hechos tiende a no ocurrir cuando los jóvenes se sienten escuchados, valorados y contenidos", explicó. Incluso dijo que "son jóvenes que crecen en entornos donde no hay reglas claras, lo que dificulta el control de impulsos y la gestión de emociones.
También es frecuente que vivan situaciones de abandono emocional, lo que influye en cómo perciben el mundo, generando sensaciones deamenaza que pueden derivar en conductas violentas". Agrega que es fundamental intervenir de manera temprana en contextos familiares complejos y fortalecer las capacidades de los establecimientos. "Se requieren herramientas para la gestión de conflictos, profesionales capacitados y dinámicas que permitan resolver problemas de forma adecuada", sostuvo. MIRADA CRÍTICA El Centro de Padres del Liceo Comercial de Copiapó, advierte que las medidas reactivas no son suficientes. "Sisoloaumentamos controles o instalamos detectores, llegaremos tarde. Estaremos conteniendo el daño, pero no previniéndolo", comentó. En esa línea, enfatizan la importancia de la salud mental. "Detrás de una reacción extrema hay una historia, señales previas y contextos que no siempre se abordan a tiempo. Es clave trabajar la salud mental en estudiantes, docentes y apoderados", concluyeron. Mientras que el Centro de Padres de la Escuela Pukará, plantean una mirada distinta, vinculada a contextos educativos con necesidades especiales: "No tenemos mayor preocupación por hechos violentos. Nuestros estudiantes presentan más bien desregulación socioemocional asociada a procesos sensoriales y necesidades de comunicación. No son conductas premeditadas como las observadas en el caso de Calama", expresaron. Destacan además el trabajo de apoyo especializado. "El colegio cuenta con un equipo transdisciplinario compuesto por fonoaudióloga, psicóloga, terapeuta ocupacional y kinesiólogo, que trabajan de forma grupal e individual según las necesidades", finalizaron.
Asimismo, la Escuela Laura Robles Silva de Copiapó levanta la voz para decir con claridad que la violencia no puede ser parte de sus escuelas. "Día a día, quienes trabajamos en educación enfrentamos situaciones de agresión, desprotección y constantes faltas de respeto que dificultan profundamente nuestra labor. No podemos seguir trabajando sin el respaldo necesario. Hacemos un llamado urgente a visibilizar esta realidad y a que existan medidas concretas que protejan a todo. La educación debe ser un espacio de respeto, no de violencia", 03 aclararon. Autor: Francisco Contreras cronica@diarioatacama.cl. EDUCACIÓN. El hecho, que dejó una docente fallecida, reactivó la preocupación en la región. COMUNIDAD DE LA ESCUELA LAURA ROBLES MANIFESTARON SU SENTIR.