Autor: EL CAMBIO DE MANDO
8M SERÁ LA PRUEBA de convocatoria de movimientos sociales y el termómetro para el futuro gobierno
8M SERÁ LA PRUEBA de convocatoria de movimientos sociales y el termómetro para el futuro gobierno “Ni un paso atrás, cien pasos hacia adelante” es la consigna que comenzó a difundir la Coordinadora 8M para convocar a la “huelga general feminista” de este 8 de marzo, cuando se conmemora el Día Internacional de la Mujer. Es una fecha que adquiere especial relevancia por ser una manifestación social en la antesala de la instalación del gobierno de José Antonio Kast. Quedan exactamente tres semanas para la jornada y distintos movimientos feministas y partidos políticos ya se encuentran organizando actividades.
La Coordinadora 8M, que cada año articula la convocatoria, señaló en sus redes sociales que la movilización busca “advertir al gobierno entrante que no estamos dispuestas a dar ni un paso atrás en los derechos conquistados en décadas de lucha”, y subrayó que este año deben estar “alertas y vigilantes”. El 8M podría transformarse en un foco de tensión para la futura administración, dado que se medirá la capacidad de convocatoria de los movimientos sociales que podrían convertirse en oposición.
Según Patricio Dussaillant, miembro del directorio de Ideas Republicanas, esta manifestación podría ser una “primera señal” para el nuevo gobierno, pero “su interpretación dependerá del nivel de convocatoria y del tono que adopte”. “Si el 8M logra alta masividad y coherencia discursiva, podría transformarse en un hito simbólico de oposición temprana, mostrando capacidad de coordinación y fijando un marco de alerta frente al gobierno de Kast. En ese caso, funcionaría como señal de activación y como ensayo general de futuras movilizaciones”, agrega. Pero esta fecha también será un examen para esas organizaciones, que deberán demostrar su poder de movilización.
En esa línea, la exministra de la Mujer Isabel Plá sostiene que “es una prueba para estos colectivos”, pues a su juicio, “las organizaciones de mujeres de izquierda viven un momento de bastante descrédito en Chile.
Les pasó la cuenta el silencio en el caso Monsalve y frente a otros hechos; y el rol que tuvieron en el estallido y en la Convención”. Dussaillant agrega que si este 8M “se intenta convertir explícitamente en una convocatoria en contra de Kast y el resultado es débil en asistencia o fragmentado en su mensaje, el efecto puede invertirse. Más que evidenciar articulación social, revelaría fatiga movilizadora o desconexión entre dirigencias y ciudadanía”, lo que, a su juicio, fortalecería al futuro gobierno. En ese sentido plantea que esta movilización, “no sería automáticamente una señal de fuerza o debilidad, sería un termómetro”, que medirá si las organizaciones logran conectar con las preocupaciones de la ciudadanía.
La capacidad de convocatoria también es una prueba para los partidos, y es que el PC, tras su último Comité Central, concluyó que para frenar la proyección del proyecto político de Kast es necesario “crear en el corto plazo todas las condiciones políticas, sociales y culturales para articular un pueblo movilizado”. En esa línea, plantearon que “será relevante impulsar hitos de movilización amplia y unitaria como un 8 de marzo masivo”. Catalina Lufín, presidenta de las Juventudes Comunistas, afirma que participarán “masivamente de las convocatorias que realicen las organizaciones sociales”, y anticipa que este año habrá un “clima distinto”, considerando que Kast asumirá el 11de marzo.
A su juicio, este 8M “marcará una señal de alerta respecto de que no estamos disponibles para retroceder ningún centímetro en igualdad de género”. Asimismo, Daniela Escobar, presidenta del Frente Feminista del FA, añade que se están articulando entre “partidos, organizaciones y mujeres independientes”, y que para ellas esta es una “fecha crucial”, dado que marca el cierre de “un gobierno liderado por nuestro sector que deja avances significativos en derechos para las mujeres, y abre un nuevo escenario político que deberá asumir esos desafíos”. LOS PREPARATIVOS Al ritmo de tambores y platillos, una veintena de mujeres ensayaba este miércoles en la Alameda la coreografía con que acompañarán la manifestación. Se trata del colectivo “La Bloka”, en una escena que forma parte de una serie de preparativos que se han intensificado en los últimos días. El jueves recién pasado, la Coordinadora 8M de Valparaíso convocó su tercera asamblea abierta en el Colegio de Profesores de la ciudad.
Su vocera, Pía Gajardo, señala que este año han tenido una mayor participación en estos espacios, ya que “ante la elección del nuevo Presidente, muchas organizaciones y personas autoconvocadas se han acercado con el sentido de urgencia para mantenerse alertas y organizadas frente a la posible regresión de derechos en el próximo ciclo político”. En Santiago, en tanto, la Coordinadora 8M organizó el sábado 17 de enero una asamblea para “levantar un 8M en resistencia”. La organización de la marcha “lleva tiempo”, relata Cecilia Yáñez, presidenta de una de las primeras organizaciones feministas del país, el Movimiento Pro Emancipación de la Mujer Chilena (MEMCH), fundado por Elena Caffarena. Según explica, son varias las agrupaciones que se reúnen desde diciembre, de manera presencial habitualmente en el Colegio de Profesores o remota.
La vocera de la Coordinadora 8M, Margarita Peña, relata que también buscan sostener una organización más amplia, dado “el panorama político que se nos presenta producto de la elección del Partido Republicano”. Explica que el movimiento nació para organizar la marcha, pero que hoy buscan “formar un referente que abarque más organizaciones feministas y vamos a intentar permanecer unidas para enfrentar los desafíos políticos que se vienen los próximos años”. LAS DEMANDAS DE ESTE AÑO Aún no tienen lugar ni horario definido para la manifestación, pero los distintos movimientos ya levantaron sus consignas.
Desde la Coordinadora 8M de Valparaíso llevan en su afiche el lema: “Nuestros cuerpos no serán territorios de conquista para el imperialista ni el facista”. Gajardo sostiene que la principal exigencia es la de “no retroceder en ningún derecho conquistado por las mujeres trabajadoras que habitan nuestro país”. Mientras, la también vocera de 8M, Fernanda Cavada, sostiene que dentro de las demandas se encuentran temas como “mejorar las condiciones laborales para las mujeres, el fin a la violencia hacia las mujeres, una solución habitacional para todas nosotras, regularización de la situación migratoria”, entre otros.
Por su parte, desde el movimiento Pan y Rosas Teresa Flores llamaron a “organizar la resistencia contra la ultraderecha desde abajo: por un movimiento de mujeres y disidencias anticapitalista y antiimperialista”. Su vocera, Joseffe Cáceres, asegura que “Kast representa en Chile la agenda de Trump y una ofensiva reaccionaria contra nuestros derechos”, y frente a ello, es “urgente recuperar la movilización y la unidad”. Este será el último 8M en que el Ministerio de la Mujer esté encabezado por Antonia Orellana (FA), quien se define como feminista y fue integrante de la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres.
La ministra adelantó que desde el Ejecutivo están preparando un evento ciudadano que “contará con la participación de diversas mujeres, representantes de distintas realidades del país”, y que será una instancia para dar cuenta de “los principales avances alcanzados durante estos cuatro años de gobierno”. Si bien distintas organizaciones feministas reconocen avances durante el gobierno, también plantean reparos.
A juicio de Cavada, esta administración “se identificó con el nombre del feminismo, pero no les dieron centralidad a las políticas o a la agenda histórica del feminismo en Chile”. En la misma línea crítica, Gajardo sostiene que “la autodenominación del gobierno saliente como feminista fue un error, ya que se instrumentalizó la lucha histórica del movimiento como una herramienta de marketing político”. A partir del 11 de marzo, la cartera quedará en manos de Judith Marín, militante del Partido Social Cristiano, cuyo perfil contrasta con el de Orellana. Marín estudió Pedagogía en Castellano en la Usach, donde presidió la organización Jóvenes Cristianos Evangélicos y participó en el movimiento evangélico Las Águilas de Jesús. Estos antecedentes han generado cuestionamientos desde sectores feministas, que recuerdan que en 2021 sugirió que se evaluara eliminar o fusionar la cartera que ahora encabezará.
Desde la Coordinadora 8M señalaron en un comunicado que les “parece grave que la institucionalidad de género quede en manos de un partido que no separa la religión de la gestión pública”. En tanto, la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres afirmó que Marín ha “trabajado activamente en contra de los derechos de las mujeres y la diversidad sexual”. Por su parte, Siomara Molina, vocera de la Asamblea Permanente por la Legalización del Aborto, señala que hasta ahora no han sido convocadas por Marín y que “estamos esperando hablar con ella”. n Autor: EL CAMBIO DE MANDO. Distintas agrupaciones feministas se han declarado en “alerta” frente a la futura administración de José Antonio Kast. De cara a la primera convocatoria para marzo, hablan de desafíos para los próximos años, recuperar la movilización e incluso de resistencia. Para analistas, su capacidad de articular será una señal de si serán una “oposición temprana” a la gestión del republicano. | AMANDA UGARTE S.
ORGANIZACIONES YA CONVOCARON ALA HUELGA FEMINISTA: La Coordinadora 8M busca este 8 de marzo “advertir al gobierno entrante que no estamos dispuestas a dar ni un paso atrás en los derechos conquistados”. Desde el movimiento Pan y Rosas Teresa Flores sostienen que “la organización desde abajo es el único camino para frenar estos avances (de la derecha)”.