Editorial: El retorno de Pablo Longueira
Editorial: El retorno de Pablo Longueira E I regreso de Pablo Longueira a la primera línea de la UDI llega cargado de un diagnóstico tan lúcido como desolador para su propia tienda.
En entrevista con Democracia UDP, el histórico dirigente reconoce sin eufemismos que "la UDI no existe", que los partidos de Chile Vamos "viven de una estampilla" y que la centroderecha dialogante está siendo fagocitada por una polarización que premia al cabeza dura y castiga al que tiende puentes. Su apuesta: replicar el modelo de la antigua Concertación para evitar que el populismo ocupe el vacío que dejarán los partidos cuando terminen de implosionar. El diagnóstico es certero, pero llega tarde para la Región de Valparaíso. Aquí la UDI ya pasó a la historia.
La caída de Virginia Reginato en Viña del Mar y el tormentoso final de Jorge Castro en Valparaíso-dos alcaldías que durante un buen tiempo fueron la vitrina del gremialismo costeromarcaron el inicio de un derrumbe que el partido nunca supo procesar.
A eso se sumó su desaparición parlamentaria, con María José Hoffmann como el último eslabón visible de una cadena que fracasó primero en su candidatura a gobernadora regional y luego en su intento por llegar al Senado. El gremialismo logró colocar algunos seremis en la actual administración, pero confundir cuoteo con vigencia política sería un autoengaño.
El diputado Hotuiti Teao, electo en cupo UDI, lo ilustra: su perfil está muy lejos del ADN fundacional descrito por Longueira -territorio, mística poblacional, formación de cuadros -. En ese contexto, el mitin convocado para esta tarde en el Hotel Radisson de Concón se convierte en una prueba de doble filo.
La convocatoria no sólo medirá la vigencia real de Longueira y su llamado a refundar la UDI popular, sino que pondrá frente al espejo la inexistente gestión de la actual directiva regional encabezada por Cristián Barrera y Luis Alberto Rodríguez, responsables políticos del momento más bajo del gremialismo en Valparaíso. Una sala llena hablará del retorno épico que Longueira aspira a protagonizar; una sala vacía será la confirmación de que aquí no hay partido que conducir. Porque en Valparaíso ya no hay UDI que rescatar: hay UDI que volver a inventar. Si Longueira logra reactivar esa mística territorial, la región podría ser un buen laboratorio.
De lo contrario, su regreso será un epitafio más elocuente que cualquier derrota electoral.. De la mano de su histórico coronel, el gremialismo regional busca hoy en Concón encontrar algo de pulso y señales de vida. E Editorial