Autor: FRANCISCO LEóN PONCE, PERIODISTA Y ExCONCEJAL
Columnas de Opinión: Recuerdos de otros 21 de mayo
Columnas de Opinión: Recuerdos de otros 21 de mayo El recuerdo de la gesta de Arturo Prat y de todos los héroes de Iquique y Punta Gruesa, ha estado conmigo desde que mis padres y Oscar, mi hermano mayor me llevaron a la plaza de Limache, en el otro pueblo, a presenciar el tradicional desfile en homenaje a las Glorias Navales de Chile y los chilenos.
Banderas chilenas, los acordes de la banda de diversos colegios y luego los bronces del Orfeon del Sindicato de Obreros de la planta cervecera del pueblo, los centenares de profesores y alumnos de escuelas y colegios, bien uniformados, con el pelo corto, zapatos lustrados con brillo hasta para convidar y las delegaciones de marinos y militares fieles a la marcialidad de nuestras Fuerzas Armadas y, para cerrar el desfile, el Club de Rodeos de Limache, con el fallecido Melchor Alegria Leiva, qepd, a la cabeza, bien montado y mejor aperado tal como los demás jinetes.
Mis hermanos, nuestros amigos y conocidos desfilamos cada 21 de Mayo frente al busto de Arturo Prat, con orgullo, con alegría y el pecho ya inflamado de amor por la Patria, como buenos alumnos de la Escuela Superior de Hombres numero 88, Jose Rafael Lopez.
Hubo muchos otros desfiles, flanqueados por arboles vestidos a medias con las hojas que el otoño respetaba, pero la emocion y el orgullo se hicieron parte de nuestras almas de chilenos bien nacidos y perdurara hasta nuestra partida a la Eternidad.
Yo tuve el privilegio de estar en Iquique y en la cuna del héroe, en Ninhue, en la Hacienda San Agustin de Punual, en la cripta de los héroes, en Valparaiso, en la Plaza Prat de Punta Arenas, con nieve escarchada o con lluvia y viento helado, pero con el mismo sentimiento de mi infancia, de mi adolescencia, de mi madurez en esta hermosa zona austral que, incluso en Puerto Williams, guarda la herencia de heroísmo y amor a Chile de nuestros marinos de ayer, de hoy y de mañana.
Honor y Gloria a Prat, Condell, Serrano, Aldea, Cabrales, Hyatt, Saavedra y a todos los dem{as caidos, porque su sacrificio abrió el camino a la Victoria que se consolido en los desiertos, las quebradas, las sierras, a golpes de fusiles Comblain, corvos de acero brillante, de pasos firmes aunque estuvieran rotos los calamorros, y con la sangre de quienes, como en Iquique, la dieron por Dios, la Patria, La Familia la Libertad y cumplieron su deber. Autor: FRANCISCO LEóN PONCE, PERIODISTA Y ExCONCEJAL.