Autor: William McCormick S.J. Doctor en Ciencias Políticas; profesor del Departamento de Ciencias Políticas de la Saint Louis University
ECONOMÍA POLÍTICA E IAentre la innovación y la incertidumbre*
ECONOMÍA POLÍTICA E IAentre la innovación y la incertidumbre* ECONOMÍA POLÍTICA E lA: entre la innovación y la incertidumbre* La inteligencia artificial está creando monopolios que ejercen un poder económico y político que va más allá del alcance de los gobiernos. ¿En qué medida la JA cambiará el mundo? ¿ Introducirá nuevos modelos de poder político, social y económico, o reforzará los ya existentes? William McCornick S.J.
Doctor en Ciencias Políticas; profesor del Departamento de Ciencias Políticas de la Saint Louis University AUNQUE EN ALGUNOS ÁMBITOS LAS EXPECTATIVAS respecto de la revolución de la inteligencia artificial (LA) siguen siendo elevadas, por ahora permanecen en el terreno de la especulación, ya que muchas de sus consecuencias concretas no podrán observarse hasta que dicha revolución se haya realizado efectivamente. ¿En qué medida la lA cambiará el mundo? ¿ Introducirá nuevos modelos de poder político, socialy económico, o reforzará los ya existentes? ¿ De qué modo las autoridades políticas gestionarán y gobernarán gobernarán estos cambios, en caso de que lo hagan? Nadie conoce las respuestas a estas preguntas y la sociedad humana se encuentra en un momento de profunda incertidumbre.
Con todo, independientemente de las consecuencias futuras efectivas de la LA, la mera perspectiva de tales transformaciones pone de relieve una cuestión fundamentalmente antropológica: «[La LA] será programada para acompañar, apoyary potenciar al ser humano, o para sustituirlo?». En este sentido, lo que está en juego es significativo significativo no solo en relación con los desafíos éticos, sociales, políticosy económicos planteados por la lA, sino también en relación con el modo en que dichos desafíos se integran integran en una perspectiva que tenga en cuenta cuestiones fundamentales de la antropología teológica. Los factores sociales, económicos y políticos en juego no solo están profundamente interconectados, sino que poseen en sí mismos una dimensión intrínsecamente ética. La revolución de la lA y las narrativas políticas En muchas partes del mundo crece el temor a que la lA esté alimentando una burbuja económica destinada, tarde o temprano, a estallar.
Esta preocupación surge en un contexto ya complejo, en el que la inflación y la debilidad de los mercados laborales se entrelazan con la incertidumbre en torno a la política arancelaria de Estados Unidosylas negociaciones de paz entre Ucrania y Rusia. Según esta interpretación, el crecimiento especulativo del sector de la lA estaría sosteniendo la realidad de una economía en dificultades.
El debate sobre si existe una burbuja de este tipo pone de relieve muchas dinámicas comunes a numerosas discusiones sobre la LA: una división entre los «optimistas de la LA», que ofrecen descripciones idílicas de un futuro paradisíaco que esta hará posible, ylos «catastrofistas de la LA», que en ese futuro ven, en lo esencial, una distopía. Entre estas dos posiciones cada una de las cuales ostenta gran seguridad se sitúa la incertidumbre.
Los principales elementos en apoyo de la tesis catastrofista que teme una burbuja económica son, básicamente, los siguientes: el vertiginoso aumento de los precios de las acciones de las empresas de lA, los cuantiosos capitales recaudados por nuevas empresas de lA a través de «capital de riesgo» y otras fuentes, el creciente recurso a complejos instrumentos financieros diseñados para financiar inversiones en lA, los niveles de inversión en empresas de lA por parte de otras empresas de IA, y las dudas sobre la capacidad de estas compañías. ECONOMÍA POLÍTICA E IAentre la innovación y la incertidumbre* para generar beneficios. Para quienes albergan estas preocupaciones, el auge de la LA es un auténtico «castillo de naipes»2.
Para los optimistas que rechazan tales temores, deben considerarse los flujos de ingresos que las empresas empresas de iya han generado, las inversiones que están impulsando la capacidad de cálculo y la producción de chips, y la integración de la LA en una amplia gama de sectores industriales, algunos de los cuales ya han registrado aumentos significativos de productividad.
Sin embargo, si la JA llegara efectivamente a producir producir amplios cambios socioeconómicos, sus efectos no serían predominantemente positivos o negativos, sino que más bien darían lugar a un abanico heterogéneo de resultados favorables y desfavorables. Dado que la LA es una tecnología relativamente nueva, no debiera sorprender que muchas de las empresas asociadas a ella fracasaran o, al menos, registraran pérdidas, algunas de ellas muy significativas. Incluso si se produjera algún tipo de corrección del mercado, ello no significaría que la ¡ A desapareciera de la economía. En consecuencia, la incertidumbre sobre su futuro poder de transformación seguirá siendo relevante.
Los monopolios y el mercado de la inteligencia artificial La interrelación entre política, economía y ética, en el contexto de las incertidumbres ligadas a la innovación tecnológica y a sus efectos, se manifiesta con particular claridad en cualquier análisis de la estructura de este mercado. Según la mayoría de los indicadores, la industria de la JA está concentrada en un número reducido de empresas.
En los ámbitos del hardware, la capacidad de cálculo, los modelos de LA, los datos y de las patentes, el sector está dominado por un número relativamente limitado de compañías, lo que plantea interrogantes tanto sobre la competitividad como sobre la vulnerabilidad de una industria concentrada en pocas manos. De hecho, Este artículo fue publicado con el mismo título en el newsletter de La cicuta cotitolico en español el 2 de febrero de 2026. Está en: www.laciviltacattolica.co Las frases destacadas e ilustraciones presentadas en estas páginas no corresponden corresponden a la versidn original. s. F. Patsch. «»Antiqua et nova». La inteligencia artificial al servicio de la dignidad dignidad humana y del bien común», en Lo cioilto catiolica, 6 de junio, 2025. www. laciviltacattolica. esI2oz5Io6fo6antiqua-et-novaI a. cf. N. Ferguson, «OpenAIs House ofcards», enThe Free Pres: www.thefp.com/p/ niall-ferguson-the-ai-boom-is-a-house-of-cards. 17 de noviembre de 2025.
El io de febrero se lanzó chatoeT Latam, iniciativa que busca afrontar desequilibrios existentes en el empleo de la SA.. ECONOMÍA POLÍTICA E IAentre la innovación y la incertidumbre* Si la JA llegara efectivamente a producir amplios cambios socioeconómicos, sus efectos no i-n nrp minrntpmpntp iciti resultados tavora bies y dtestavora bies. siete de las principales empresas del sector, comúnmente denominadas las «Magnificent Seven», ya eran grandes e influyentes antes de que el mercado de la LA comenzara a cobrar impulso: Amazon, Alphabet (Google), Apple, Meta (Facebook), Microsoft, NVIDIAyTesIa. Hoy figuran entre las diez primeras empresas del mundo por capitalización bursátil.
NVIDIA, por ejemplo, que posee la mayor capitalización capitalización de mercado entre todas las empresas globales, ejerce un control abrumador sobre el mercado de las GPU (Graphics Processing Unit, «unidades de procesamiento gráfico»), estimado por algunos análisis que alcanza a hasta un 94 %. La GPU es un tipo especializado de chip semiconductor que resulta esencial para muchas de las funciones desempeñadas por la LA. El predominio de NVIDIA se ve reforzado por el uso generalizado de su plataforma CUDA, que facilita la utilización de sus chips.
Cinco empresas dominan el mercado de las infraestructuras cloud3 y, según un informe del sector, «AWS [Amazon Web Services], Microsoft Azure y Google Google Cloud representan conjuntamente el 65 % del gasto global». Este servicio constituye la columna vertebral de la LA. Alojado en centros de datos, permite a las empresas empresas utilizar la red comúnmente denominada cloud sin necesidad de gestionar directamente su propio centro de datos.
Sin embargo, cuando uno de los principales proveedores cloud sufre una interrupción de los servicios, empresas e individuos de todo el mundo se ven afectados de manera inmediatay significativa, como ocurrió, por ejemplo, con el apagón del 20 de octubre de 2025 que afectó a AWS de Amazon.
También el mercado de la JA generativa, que incluye grandes modelos lingüísticos como ChatGPT y Gemini, está dominado por un número limitado de empresas y, según datos del sector, «NVIDIA, Microsoft, Google, OpenAl y AWS concentran conjuntamente en torno al 45-50% de la cuota de mercado de la LA generativa»4. Estos datos ilustran un rasgo industrial que favorece a grandes empresas tecnológicas ya ampliamente consolidadas, dado que el entrenamiento de los sistemas de LA requiere cantidades enormes de información. La configuración futura de la protección de los datos y de la privacidad en este contexto aún no ha sido plenamente definida. Además, el estadio de desarrollo del sector de la LA sigue siendo objeto de controversia.
Si se la entiende principalmente principalmente como una nueva evolución de las tecnologías electrónicas de la información que han impulsado gran parte del desarrollo económico desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta hoy, es probable que las grandes empresas históricas continúen dominando el mercado. Si, por el contrario, la JA llegara a provocar un auténtico cambio de paradigma en las capacidades tecnológicas, no solo trastocaría a muchas empresas consolidadas, sino que también podría favorecer el surgimiento de nuevas empresas. La relevancia de estos monopolios va más allá del ámbito económico. Si la JA está en manos de un número reducido de empresas, estas adquieren un poder que pocos Estados serían capaces de regular.
Además, en cuanto tecnología general y transversal, la JA vuelve a plantear una cuestión ya suscitada por Internet: ¿ conducirá a una información cada vez más distorsionada, o incluso a formas deliberadas de manipulación? En muchos casos, los incentivos serán de naturaleza económica: homogeneizar homogeneizar los formatos de los contenidos, adaptarse a los mecanismos de filtrado, mantener relaciones favorables con gobiernos deseosos de controlar la información y, en última instancia, capitalizar algunos de los instintos humanos más bajos, como la violencia y el sexo.
En muchos casos, las tergiversaciones no se limitarían limitarían a las más evidentes vinculadas a la nación, la ideología o la cultura, sino que afectarían también a los presupuestos antropológicos específicos incorporados en los algoritmos de la LA.
El control de los contenidos por parte de unas pocas empresas agrava el problema de la reducción del «conocimiento» a aquello que puede ser comprendido únicamente mediante la razón científica y puesto a disposición de los ordenadores a través del código, así como la limitada capacidad de la JA para reconocer desviaciones patológicas incluso con respecto respecto a ese racionalismo reductivo, como las teorías de la conspiración, las ideologías violentas y las fake news. Obviamente, incluso en un mercado más competitivo, el auge de la LA suscitaría interrogantes sobre qué debe considerarse conocimiento, pensamiento y, en última instancia, verdad, así como sobre el propio concepto de. ECONOMÍA POLÍTICA E IAentre la innovación y la incertidumbre* la persona humana. Del mismo modo que los seres humanos humanos moldean las herramientas, inevitablemente las herramientas (moldean) a los seres humanos. Las condiciones de tipo monopolístico agravan la cuestión de quién debe decidir cómo debe utilizarse la lA, por quién y en beneficio de quién.
El documento de la Santa Sede sobre la inteligencia artificial Antiqua et Novo señala que la JA tiene el potencial de remodelar la sociedad humana en una amplia gama de ámbitos: desde la política hasta la vida social, desde la economía hasta la salud, desde los conflictos armados hasta la relación del ser humano con Dios.
En otras palabras, las empresas que operan en el ámbito de la LA no solo deben resistir la tentación humana de «jugar a ser Dios», sino que deben resistir en el contexto de una feroz competencia económica y de imperativos políticos que las empujarán a utilizar todos los medios disponibles para ganar en dichas competiciones. La geopolítica de la inteligencia artificial El desarrollo de estos mercados no tiene lugar en el vacío: factores políticos condicionan el ascenso y el declive de estas empresas. En este contexto se inscriben dinámicas de rivalidad geopolítica, que se entrelazan con la creciente necesidad de cooperación internacional en materia de regulación.
Intentemos ahora enumerar las principales preocupaciones preocupaciones regulatorias relativas a la JA: la competencia leal y las políticas antimonopolio; el uso de los datos y la protección de la privacidad; la seguridad, incluida la protección de los consumidores de LA frente a sesgos algorítmicos, abusos o incidentes; los mecanismos de responsabilidad y de recurso para los consumidores que sufran daños derivados del uso de la i&; la regulación energética y medioambiental vinculada a las ingentes exigencias de infraestructura de las tecnologías de JA; y la manera en que los legisladores gestionarán las diferencias diferencias entre tecnologías de JA open sourcety closed source, incluidas las soluciones híbridas. Sobre cómo regular, ya han surgido divergencias, divergencias, en particular entre la Unión Europea y los Estados Unidos. A este respecto, conviene señalar que la VE ha quedado algo rezagada en el desarrollo de la JA, pero ha adoptado un enfoque especialmente contundente en su regulación. Estados Unidos, por el contrario, ha asumido en gran medida una postura «aceleracionista» frente a la LA, desregulando el mercado. Como consecuencia, los mercados europeos han registrado un crecimiento más lento en el sector de la JA. En 2024, por ejemplo, las empresas estadounidenses crearon cuarenta modelos de LA, mientras que las de la Unión Europea, solo tres.
No obstante, las inversiones de capital de riesgo en LA en Europa están aumentando y algunos analistas consideran consideran que, a largo plazo, el mundo se beneficiará de los esfuerzos regulatorios pioneros de Bruselas en este ámbito, especialmente cuando las plataformas de JA con éxito comercialgeneralmente, desarrolladas en otros lugares se vean cada vez más obligadas a ajustarse a las exigencias europeas en materia de seguridad, privacidad y transparencia. Además de los conflictos regulatorios, la rivalidad geopolítica más amplia entre China y Estados Unidos también ha incidido de manera significativa en el mercado mercado de la JA. En Estados Unidos, el sector de la JA ha sido financiado principalmente por capitales de riesgo, mientras que en China gran parte del crecimiento ha sido subvencionadoy gestionado directamente por el gobierno.
En este contexto, para contrarrestar la influencia china, Estados Unidos ha implicado a socios estratégicos de Asia oriental, como japón, Corea del SuryTaiwán (este último, en el centro de las relaciones sino-estadounidenses y de la producción mundial de semiconductores). Sin embargo, Estados Unidos y China parecen perseguir, en ocasiones, objetivos distintos. Estados Unidos ha privilegiado un modelo de JA de sistema cerrado, en el que las empresas privadas desarrollan tecnologías con sistemas operativos de los que son en gran medida propietarios y, por tanto, reservados.
El sector de la LA en China, por el contrario, se ha centrado en gran medida en modelos de sistema abierto, que permiten a los usuarios leer, copiar y modificar modificar el código subyacente a las plataformas.
Si China y Estados Unidos están persiguiendo objetivos distintos a través de la LA, entonces, como escribe escribe Michael Froman, presidente del Council on Foreign Relations, «la cuestión estratégica es si, con el tiempo, una inteligencia difundida a través de la economía física resulta más transformadora que la inteligencia de un futuro futuro «ChatGPT-J5»». Es posible que los diferentes enfoques de las grandes potencias respecto de la JA resulten más complementarios que conflictivos, aunque a muchos observadores esta hipótesis pueda parecer ingenua. Por ejemplo, el plan del presidente Donald Trump de autorizar la venta de chips deN JDJA a China ha suscitado críticas bipartidistas. En última instancia, ambas potencias están tan estrechamente entrelazadas en el plano económico que resulta altamente probable algún tipo de cooperación política, al menos en determinados niveles.
Una rivalidad geopolítica adicional en el ámbito de la JA enfrenta a China y a la India, dado que esta última vuelve a ocupar una posición destacada entre las «naciones no alineadas». La India se ha convertido en un mercado relevante para las tecnologías de iy ha puesto en marcha 3.
El cloud o nube es una red global de servidores remotos que permite almacenar, gestionary prncesar datos a través de servidores. 4. «Top companies in Generative al market Microsoft (un), Google (un). suw (un), OVIDIA (un) and Open Al (un)», Marketn and Markets (hrtpn:))tinyurl. com) bdw3772t). 5. se trata de un software no protegido por derechos de autor, cuyo código fuente estó a disposición de los usuariony, por lo tanto, puede modiftcarse libremente.. ECONOMÍA POLÍTICA E IAentre la innovación y la incertidumbre* programas de formación ciudadana orientados a empleos basados en la JA. Este crecimiento incluye financiacióny directrices gubernamentales. Al mismo tiempo, actores gubernamentales y del sector privado en la India han intentado utilizar la JA para contrarrestar la influencia china en el paísy ofrecer servicios alternativos a los desarrollados desarrollados por Pekín. Además, la India ha buscado emplear la lA para reforzar sus capacidades militares frente a otros Estados, incluida China. Lo que está en juego no es solo la relación de la India con su vecino del noreste, sino también su papel global. Queda por ver si esta estrategia permitirá al país asumir el liderazgo entre las economías emergentes y perfilar una «tercera vía» posible. La ¡ A y la política interna La geopolíticaylas cuestiones regulatorias internacionales pueden parecer desconectadas de la política interna de los países implicados.
Sin embargo, a medida que la JA se convierte en una realidad cada vez más cotidiana para las personas de todo el mundo, esos debates geopolíticos y regulatorios de alto nivel adquieren relevancia también para los electores de cada nación. La opinión pública, a escala global, es ambivalente. Por ejemplo, en una encuesta del Pew Research Center realizada realizada en 25 países, «las personas están más preocupadas que entusiasmadas por la creciente presencia de la JA en la vida cotidiana»6. Así lo piensa el o % de los encuestados encuestados en Estados Unidos y en Italia, el 49 % en Australia y el 48% en Brasil.
En muchos, sin embargo, predomina la ambigüedad: se declaran «igual de entusiasmados que preocupados por el creciente uso de la LA». Es el caso del 6i % de los encuestados en Corea, del % en japón, del 53% en Alemania y del 49% tanto en Francia como en Indonesia. Dentro de la Unión Europea, la cuestión de la JA pone de relieve la tensión entre el impulso hacia la integración integración de los mercados y las exigencias de la soberanía nacional.
Aunque, a nivel global, más personas tienden a confiar en la U E para la regulación de la ¡ A que en Estados Unidos o en China, esta confianza varía considerablemente entre los países de la Unión, oscilando entre el 38 % en Grecia y el 71% en Alemania. Una de las principales preocupaciones preocupaciones es que la regulación europea de la LA pueda limitar el crecimiento económico de la Unión. Otra fuente potencial de movilización política en torno a la ¡ Ase refiere al trabajo. Una de las grandes cuestiones cuestiones aún sin resolver concierne, en efecto, al impacto de la JA sobre el empleo.
Sus efectos repercutirán en los salarios, en la formación profesionaly en el poder de negociación relativo de los trabajadores manuales y administrativos, y producirán cambios no solo a nivel nacional, sino también también global, ya que las transformaciones inducidas por la ¡ A favorecerán a los trabajadores en algunos mercados y no en otros, modificando las condiciones que regulan la externalización del trabajo. Las próximas elecciones en Estados Unidos a nivel local, estataly nacional podrían ofrecer pronto un anticipo de las crecientes dinámicas políticas vinculadas a la ¡A. Entre las principales preocupaciones políticas en Estados Unidos en relación con la JA, figura el consumo de energía y de agua de los centros de datos que se están construyendo en todo el país. Su desarrollo ha aumentado de manera notable: un informe de 2024 señalaba un incremento del 70 % en los centros en construcción respecto del año anterior8. Los centros de datos constituyen la principal infraestructura física de la JA, al albergar los servidores que procesan y almacenan la tecnología, así como las instalaciones necesarias para mantenerlos seguros y refrigerados. Por ello requieren grandes extensiones de terreno, cantidades considerables de energíayvolúmenes ingentes de agua, destinados a la refrigeración.
En Estados Unidos, en un contexto de inflación en el que también aumentan los precios de la energíay de progresivo agotamiento de los recursos hídricos, algunos algunos electores están volviéndose más sensibles al impacto de este tipo de infraestructuras en sus comunidades y se muestran más inclinados a aceptar las afirmaciones de los políticos según los cuales los centros de datos estarían empeorando la calidad de vida, en lugar de mejorarla, como titulaba de forma provocadora un medio de comunicación: «Ha llegado la resistencia a los centros de datos». El presidente Joseph Biden promulgó en 2022 la CHIPS and Science Act, que autorizaba la financiación de inversiones en la industria nacional de semiconductores y en otros sectores tecnológicos. Esa ley subrayó la importancia importancia estratégica de la producción interna de semiconductores semiconductores para la seguridad nacionaly la necesidad de ampliar la fuerza laboral y las infraestructuras tecnológicas de Estados Unidos.
No obstante, la cadena de suministro de ¿ Cómo puede educarse a los ciudadanos para comprender estos fenómenos y responder a ellos? ¿ Ci m 1o 1 los que esto puede tener lugar?. ECONOMÍA POLÍTICA E IAentre la innovación y la incertidumbre* los semiconductores sigue siendo complejay algunos han puesto en duda los beneficios reales aportados por la ley. Aun así, sigue siendo una de las políticas estadounidenses más importantes en materia de iy ha contado también con el respaldo de la administración Trump.
Más allá de estas cuestiones políticas específicas, se plantea una pregunta más amplia: ¿ cómo puede educarse educarse a los ciudadanos para comprender estos fenómenos y responder a ellos? ¿ Cuáles son los espacios de la sociedad civil en los que esto puede tener lugar? La lA se afirma en un tiempo en el que el significado de lo humano está en cuestión, en un tiempo en el que los ciudadanos oscilan entre el repliegue en burbujas ideológicas y el abandono de la participación política, y en un tiempo en el que gran parte de la educación formal se ha transformado en formación técnica. De ello se derivan muy pocos elementos elementos favorables para las personas de buena voluntad que desean afrontar los desafíos planteados por la lA. Y, sin embargo, esta tarea es urgente. Como ha afirmado el papa León xiv, la formación eny a través de la familia debe ser apoyada de manera especial, sobre todo para salvaguardar la dignidad de los menores. Conclusiones Las metáforas utilizadas para hablar de la lA tienden a los extremos, ya sea en clave de apocalipsis o de utopía. El empleo de este lenguaje es importante, porque forma parte de un problema más general.
Yuval Levin, director de Estudios Sociales, Culturales y Constitucionales del American Enterprise Institute, ha identificado este problema problema del lenguaje como perjudicial para la gobernanza: la tendencia a presentar cualquier cuestión política como un ((peligro inmediato y absolutamente apocalíptico&l. Según Levin, no se trata simplemente de que la lA se haya convertido en un fenómeno más de dimensiones tales que no puede ser afrontado por una sola persona, ni siquiera por un solo país.
Se trata también de que muchos académicos, responsables políticos, líderes económicos, periodistas y ciudadanos se han acostumbrado a tal punto a encuadrar los problemas que les preocupan como amenazas amenazas existenciales sin salida, que casi de manera instintiva perciben la JA en esos términos.
El apocalipticismo que de ello se deriva no logra encontrar un terreno común con quienes, movidos por incentivos políticos y económicos, económicos, apuestan por acelerar la potencial revolución de la lA, y choca directamente con el fervor casi religioso de quienes ven en la tecnología la única realidad salvadora de la humanidad.
Dada la inevitable incertidumbre acerca de cómo la LA se desarrollará y remodelará el mundo, ese apocalipticismo apocalipticismo pretende poseer un conocimiento que nadie tiene y corre el riesgo de desviar la atención de pensadores reflexivos y prudentes de la tarea concreta que tienen ante sí. La industria de la iy las tecnologías asociadas a ella, como cualquier otro paradigma de la vida moderna, requieren la recuperación de una política sobria y de sus instrumentos ordinarios de negociación, compromiso y gradualidad. Esto debería tranquilizar a los ciudadanos que se sienten impotentes frente a la lA.
En este artículo hemos señalado varias razones por las cuales no deberían sentirse así: las elecciones ya han tenido un impacto significativo en las políticas relativas a la JA; Chinay Estados Unidos no están destinados a entrar en guerra por la lA, la distinción entre optimistas y catastrofistas debería abandonarse, y es posible además de deseable una política sobria y moderada en relación con la lA. Existe un motivo adicional para no caer en el desaliento.
Un análisis en profundidad de la economía política de la lA muestra no solo que estos factores económicos económicos y políticos se superponen necesariamente de formas complejas lo que dificulta tanto su regulación como su comprensión y la formación de los ciudadanos al respecto, sino que subraya también que la cuestión decisiva sigue siendo la persona humana y su destino.
Por ello resulta especialmente oportuna la conclusión a la que llega Levin en su reflexión sobre la necesidad de una reeducación contra el apocalipticismo: «Y si, en este proceso, llegáramos a pensar que la política no es el alfa y el omega de la vida en una sociedad libre, tanto mejor»1a. M73 6. J. Pousher, M. Fagan, M. corichi, «How People Around rhe World view At», en Pees Research Ceneer. https:Iltinyurl. comfy6hdwkch, e de octubre, 2025.. cf. Idem. «Trust in the LeS, tJS and China ro Regulare use ofAe», en Few Researcie Ceeseer. https:Ilrinyurl. conilsn6wanyr, eç de octubre, 2025. a. cf. L. Kearney, «North America seca 7055 jump in daes ceneer supply in construction. construction. CBt(F eeport says», en Reuters. hetps:Iltinyurl. com/mrze9shk, 20 de agosto, 2024.9. «The Oses ceneer Resiseance Has Areived», en Wired. ea. cf. León xiv. Discurso alas participantes del congreso «La dignidad de niños y adolescentes en la era de la inteligencia artificial», e de noviembre, 2025. ce. Y. Levin, «Oont Panic. Juse Worry» en The Oispatch (www.tbedispatch.com) areicleidone. panic. just. worry), g de enero de 2020.52. El autor agradece al profesor. e. e. Eishop. a. Goetschald y c. Trujillo s.s. por el aporte ofrecida para la redacción de este artículo..