Autor: JOSÉ MIGUEL MARTÍNEZ F.
Lula lima asperezas con Trump en reunión centrada en comercio y crimen organizado
Lula lima asperezas con Trump en reunión centrada en comercio y crimen organizado D ejando aparentemente atrás las fricciones recientes, el Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, visitó por primera vez en la Casa Blanca a su homólogo de EE.UU., Donald Trump, en un encuentro inusualmente extenso estuvieron reunidos cerca de tres horas, superando la hora y veinte minutos que estaba previsto en el que trataron varios temas como los aranceles, la cooperación en seguridad y la industria de litio.
Aunque en esta ocasión no hubo conferencia de prensa conjunta una práctica habitual, que en ocasiones deriva en intercambios tensos, el Presidente Trump, a través de sus redes sociales, calificó el encuentro como “productivo” y describió a Lula como alguien “muy dinámico”, además de informar que en “los próximos meses” se programarían nuevas reuniones entre ambas administraciones. “La reunión fue muy bien”, resumió Trump.
Un optimismo similar expresó Lula en una comparecencia ante los medios desarrollada en la embajada de Brasil en Washington, en la que se mostró convencido de que se dio “un paso importante en la relación” bilateral.
“La buena relación entre Brasil y Estados Unidos es una demostración de que las dos mayores democracias del continente pueden servir de ejemplo para el mundo”, afirmó el líder del Partido de los Trabajadores (PT). Colaboración en seguridad Dentro de los ejes del encuentro estuvo la colaboración en la lucha contra el crimen organizado, en la que Lula dijo que propuso a Trump “establecer un grupo de trabajo con todos los países de América Latina”. De acuerdo con información de O Globo, uno de los objetivos de la reunión bilateral era evitar que Washington clasifique a los grupos criminales del Comando Vermelho y Primeiro Comando da Capital como “organizaciones terroristas”. Según Eduardo José Grin, analista político de la Fundación Getulio Vargas (FGV), la postura de Lula busca evitar una “interferencia en la soberanía territorial”, ya que una clasificación de terrorismo por parte de Washington podría interpretarse como una autorización para incursiones en territorio brasileño, bajo una “visión distorsionada de la Doctrina Monroe”. “Lula acepta la cooperación contra el crimen internacional, pero no bajo una lógica que autorice la intervención de EE.UU. ”, dice Grin. Otro punto clave de la reunión fue la cooperación comercial entre ambos países, específicamente el interés de Washington por las reservas brasileñas de tierras raras, componentes clave para la producción de tecnología. Estados Unidos estaría muy interesado en que sus empresas inviertan en ese rubro, considerando que el país sudamericano cuenta con las segundas reservas más grandes del mundo, tras China. En su rueda de prensa, Lula se mostró abierto a “compartir inversión con quien quiera hacerlo”, aunque recalcó que no quiere que su país sea un “mero exportador” de materias primas.
Relación compleja en año electoral La relación entre Lula y Trump ha estado marcada por altibajos, con el republicano imponiendo aranceles contra Brasil a inicios de su segundo mandato en represalia por el proceso judicial contra el expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por su participación en un intento de golpe de Estado. Posteriormente, la relación pareció mejorar tras el encuentro de ambos presidentes durante la Asamblea General de la ONU y en una reunión bilateral en Malasia.
Pero se han mantenido regularmente las fricciones entre ambos, especialmente motivadas por las críticas de Lula a la política exterior estadounidense, incluida la operación contra Nicolás Maduro en Venezuela, el embargo a Cuba y la guerra en Irán. La reunión, por otro lado, se desarrolló en un momento complejo para ambos mandatarios en medio de un año electoral tanto en Estados Unidos como en Brasil.
Trump enfrenta un difícil escenario electoral con los comicios de medio término de nov i e m b r e e n q u e s u p a r t i d o arriesga perder el control del Congreso. Por su parte, Lula enfrenta una disputada carrera presidencial con el senador Flávio Bolsonaro, hijo del exmandatario y uno de los principales aliados de Trump en la región. Otro de los hijos de Jair Bolsonaro, Eduardo Bolsonaro, se radicó en Estados Unidos y, mantiene contacto regular con miembros de la administración Trump.
“Si Trump interfirió en las elecciones de 2022, perdió porque yo gané”, zanjó ayer Lula, quien dijo que no creía que Trump vaya a involucrarse en las elecciones de octubre en Brasil: “Él se va a comportar como el Presidente de Estados Unidos y dejará que los brasileños decidan sobre su futuro”. Para Ricardo Ismael, politólogo y profesor de la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro, la visita tuvo un claro componente estratégico. “El Presidente Lula quiere reducir el papel del candidato Flávio Bolsonaro en cuanto a Trump, y señalar que aún tiene el liderazgo para definir la agenda de negociaciones”, señala. “FLECHAZO” Durante su rueda de prensa, Lula dijo que, pese a sus roces previos con Trump, entre ambos hubo un “amor a primera vista” cuando se conocieron.
Autor: JOSÉ MIGUEL MARTÍNEZ F.. “La reunión fue muy bien”, resumió el Presidente estadounidense, quien describió a su par brasileño como “muy dinámico”. Encuentro en la Casa Blanca luego de tensiones bilaterales: “FLECHAZO” Durante su rueda de prensa, Lula dijo que, pese a sus roces previos con Trump, entre ambos hubo un “amor a primera vista” cuando se conocieron. TRUMP Y LULA se reunieron por primera vez en la Casa Blanca. Almorzaron juntos y conversaron durante unas tres horas.