Editorial: La deuda pendiente con la seguridad rural
Editorial: La deuda pendiente con la seguridad rural La preocupación expresada por alcaldes de distintas comunas de la Región de Coquimbo pone sobre la mesa una realidad que suele quedar relegada en el debate público: la falta de personal policial en los territorios rurales.
Mientras la discusión sobre seguridad se concentra habitualmente en las grandes ciudades, miles de vecinos de localidades alejadas enfrentan diariamente una menor presencia de carabineros y mayores dificultades para acceder a una respuesta oportuna ante emergencias. La escasez de efectivos no solo afecta la prevención del delito. También limita la fiscalización, reduce la capacidad de patrullaje y obliga a redistribuir recursos entre comunas extensas y dispersas geográficamente. En muchos casos, una sola unidad policial debe atender requerimientos de varios territorios, dejando sectores completos con una cobertura insuficiente. El problema adquiere especial relevancia en zonas donde la actividad agrícola y ganadera constituye el principal sustento económico. Los robos en predios y la presencia de narcocultivos son amenazas que requieren vigilancia permanente y una presencia estatal efectiva. Si bien los municipios han reforzado sus equipos de seguridad, estos no pueden reemplazar el rol de las policías. La solución pasa necesariamente por aumentar la formación de nuevos carabineros y asegurar una distribución territorial más equilibrada. La seguridad no debe medirse únicamente por la cantidad de habitantes.
Las comunas rurales también merecen protección, presencia institucional y la tranquilidad de saber que el Estado no las ha dejado atrás.. La solución pasa necesariamente por aumentar la formación de nuevos carabineros y asegurar una distribución territorial más equilibrada. EDITORIAL