Autor: NICOLÁS LUCO
Columnas de Opinión: Para ganar “Memorice”
Columnas de Opinión: Para ganar “Memorice” Mi nieto de 8 años me explicaba el problema visual de su hermana: “Mira, tata, lo que pasa es que el nervio óptico que sale de sus ojos y va al cerebro, falla”. Y después, me dibujó en su propio cuerpo cómo los nervios de su pie derecho transmitían información a su cerebro. Aproveché para explicarle del otro sistema nervioso, el que aprovecha el nervio vago, al que le damos boleto cuando nos duele la guata. El vago conecta el cerebro con nuestros órganos interiores, como el corazón, los intestinos, el estómago, el hígado Y seguí. “Fíjate, apareció un experimento que hicieron en EE.UU. con ratitas viejas, machos y hembras. Les mejoraron la actividad al nervio vago y ¡ zas!, les renovaron su memoria en el cerebro. Les serviría a algunas personas mayores que van perdiendo recuerdos; no todas, otras siguen muy listas pasados los 100 años”. Mi nieto quería saber más de las ratitas viejas.
Le expliqué que, tal como los remedios o las cirugías pueden mejorar el ver o el oír, científicos de las universidades de Stanford y Pensilvania pensaron que, si hacían algo en el nervio vago, podrían mejorar los sentidos internos y la memoria. Lo probaron en ratitas viejas. ¡Y resultó! Mejoraron sus memorias.
Mi nieto me supera jugando “Memorice”; tal vez le dije, cuando él tuviera mi edad, habrán aprobado medicinas para poner el nervio vago “a punto” en los humanos y él podría ganarles el “Memorice” a sus nietos. Aprovechó para discutir qué le iba a dejar yo a él en mi testamento. Bueno, no profundicé con él en el artículo de “Nature” del jueves (https:// rdcu. be/e7ZP6), pero logramos compartir el asombro, y eso nos hace felices. “Descubrimos que la señalización del intestino al cerebro a través del nervio vago protege a los ratones del deterioro cognitivo.
De hecho, estimular neuronas sensoriales intestinales específicas que alimentan el nervio vago consiguió restaurar la función cognitiva juvenil en ratones viejos”, escriben en el informe de “Eurekalert!”. En las 92 referencias del artículo en “Nature” descubrí cuánto se ha estudiado el impacto que ejerce el nervio vago en el ánimo, en el cerebro.
Los investigadores tantearon varios caminos para sacarle lustre a ese nervio: con antibióticos frenaron su deterioro (no sirve como tratamiento permanente); inyectaron un virus que reduce la producción de ácidos grasos inflamatorios (les resultó, la memoria mejoró); estimularon el nervio vago con hormonas específicas “revirtiendo los déficits de memoria”. Antes, hablábamos de “envejecimiento cerebral”, pero podremos controlarlo. Podremos actuar sobre las transmisiones del interior del cuerpo ligadas al cerebro, manipulándolas. Y así revertir los déficits de memoria. Todo esto, dice un informe del Thaiss Lab (bit. ly/4uw0RLu), apoya la idea de que algún componente o subproducto de la biota (la ensalada de vivientes al interior de nuestro cuerpo) envejece. Y ahí impulsa la pérdida de memoria en algunas personas. No le expliqué tanto a mi nieto. Mejor me entreno para ganarle en el “Memorice”. Autor: NICOLÁS LUCO. OPINIÓN