EDITORIAL: TEMAS ECONÓMICOS
EDITORIAL: TEMAS ECONÓMICOS T E M A S E C O N Ó M I C O S Si bien en términos agregados las cifras publicadas por el INE ayer, asociadas al trimestre móvil mayo-julio 2025, son algo mejores que las del trimestre móvil anterior, la conclusión de que el mercado laboral chileno sufre de un preocupante estancamiento no se ha modificado. En lo esencial, la más reciente estimación de la tasa de desempleo a nivel nacional alcanzó el 8,7%, similar a la reportada en el mismo trimestre de 2024.
Por su parte, la tasa de ocupación (cociente entre ocupados y la población en edad de trabajar) mostró un leve descenso en doce meses, ubicándose en 56,4% (fue 56,5% el año anterior). Similar patrón evidenció la participación laboral (ocupados más desocupados sobre población en edad de trabajar), que cayó desde 61,9% en el mismo período de 2024 al 61,8% actual.
En materia de creación de empleos, la cifra en doce meses alcanzó los 72.830 nuevos puestos de trabajo, la más alta desde el trimestre móvil enero-marzo de 2025, pero muy lejos de los números históricos para el mismo mes: a modo de ejemplo, de acuerdo con el mismo INE, en el trimestre móvil mayo-julio de 2019 se crearon más de 200 mil empleos en doce meses. Antes, en 2018, el guarismo había superado los 170 mil. Esta comparación da cuenta del complejo escenario que se ha configurado en nuestro mercado laboral.
Al analizar las cifras por rama, la mayor generación de empleo en doce meses se produce en "explotación de minas y canteras" (33.260 ), "industrias manufactureras" (47.580 ) e "inf o r m a c i ó n y c o m u n i c a c i o n e s " (44.570 ). El sector construcción, otrora gran creador de empleo, continúa experimentando un retroceso histórico, con una caída estimada de 35.420 trabajadores en doce meses. Ello nos recuerda las distintas realidades que enfrenta cada sector, lo que representará un desafío adicional para la siguiente administración. Lo anterior tiene además un correlato con las diferencias que se observan entre regiones. Por su tamaño, la realidad laboral de la Región Metropolitana genera preocupación. Con un desempleo de 9,2% y más de 423 mil desocupados, no ha logrado revertir la preocupante tendencia en esta materia. De hecho, el desempleo actual es 0,4 puntos porcentuales superior al observado en la misma fecha de 2024. Y mientras que en los últimos doce meses los desocupados han aumentado en más de 23 mil, la ocupación ha crecido en solo 7.110 puestos. Considerando que la población en edad de trabajar en la región casi alcanza 7 millones de personas, una creación de 7 mil empleos en un año es sencillamente ínfima. Por su parte, la Región de Ñuble ilustra las dificultades sociales producto del lento dinamismo de nuestra economía. Su tasa de desempleo alcanza el 10,8%, la más alta a nivel nacional. La cifra es idéntica a la reportada hace doce meses, en una región con una fuerza de trabajo que supera las 230 mil personas.
Empleo, un nublado panorama El mercado laboral chileno sigue evidenciando las consecuencias del bajo crecimiento económico y de una batería de políticas que han encarecido la contratación y afectado la creación de nuevas oportunidades, particularmente entre grupos vulnerables. Las mujeres, las más afectadas Las altas tasas de desempleo entre las mujeres sugieren que el deterioro del mercado laboral ha tenido un mayor impacto sobre ellas.
El 9,7% de desempleo a nivel nacional para este grupo en el trimestre mayo-julio representa el decimoctavo dato mensual con una cifra superior al 9%. Ello incluso supera lo observado en la pandemia, cuando hubo 17 meses consecutivos con un desempleo femenino sobre el 9%. El retroceso también se observa en la creación de empleo femenino. El último trimestre móvil en que se crearon más de 100 mil empleos en un año fue julio-septiembre de 2024. Desde entonces, las cifras han sido decepcionantes, profundizando el impacto generado por la violencia de 2019 y luego por la pandemia.
En perspectiva, mientras desde el 2019 el número de mujeres en edad de trabajar aumentó en 7,4% y la fuerza de trabajo femenina en 7,9%, el número de ocupadas solo creció un 5,8%. Las mujeres desempleadas, en tanto, aumentaron en 31,7%. Pero no es necesario remontarse a 2019 para apreciar la gravedad del problema. Según el INE, durante el último año el número de mujeres ocupadas aumentó en cerca de 25.400 personas, pero el número de desocupadas lo hizo en más de 30.700.
Esto explica que la tasa de desempleo haya saltado, en 12 meses, de 9,1% al actual 9,7%. Por el contrario, la desocupación entre los hombres pasó de 8,3% a 7,9%. Lo anterior debe llevar a reflexionar respecto al impacto diferenciado que ha tenido la batería de reformas implementadas en los últimos años.
La disminución de la jornada laboral, el aumento del salario mínimo, iniciativas como la Ley Karin (de correcta intención, pero mala factura) y la tendencia de la izquierda, avalada muchas veces por una parte de la oposición, a seguir cargándoles la mano a los trabajadores vía impuestos al empleo usados para financiar todo tipo de beneficios sociales, parecen haber golpeado más a los grupos con mayores necesidades de encontrar trabajo. Creación futura de empleo Este nuevo escenario, con un mercado laboral afectado por las múltiples decisiones políticas de rigidizarlo, representará un desafío para la siguiente administración.
A diferencia de las décadas anteriores, hacia adelante, aun en un ambiente de mayor crecimiento por una mayor inversión, es razonable anticipar que la creación de puestos de trabajo será menor a la observada en el pasado. Si a esto se agrega el impacto de la automatización, el futuro del empleo puede continuar generando frustración..