Autor: ISABEL LAMOLIATTE
El Guaton de Atletas de la Risa volvió a trabajar: "Me costó, en un momento me quebre"
El Guaton de Atletas de la Risa volvió a trabajar: "Me costó, en un momento me quebre" ste miércoles se cumplieron dos semanas de la muerte de Myriam Salazar en la ex Posta Central. Mientras la familia prepara una querella contra el recinto de salud "por negligencia médica grave", su viudo Juan Carlos Donoso intenta rearmar su vida. "No quiero dinero. Sólo quiero que el personal que estaba ese día pague su culpa. Si es necesario que les quiten su título. Lo hago por mi mujer y por la gente, para que nadie más reciba mala atención", dice.
Su duelo lo está viviendo en la intimidad. "Voy de a poquitito, este es un proceso", afirma el Guatón de Atletas de la Risa, quien el día del funeral de su esposa intentó cantarle "El pianista", de José Feliciano. "Mi hija me lo pidió. A ella le gustaba mucho, pero llegué hasta la mitad nomás. No pude seguir", confiesa. Parte de su proceso lo está viviendo en los escenarios. "Es difícil hacer humor cuando tienes tanta pena. Mucha gente me dijo que esperara, otros que trabajara. Yo preferí volver altiro. Yo vivo de esto. A mi señora le habría gustado que siguiera adelante. Por mí y nuestros hijos. Hace diez años ella se enfermó y había que llevarla a la urgencia. Justo esa noche tenía un show para Carabineros, en Salamanca, y le dije no voy a ir. Pero ella insistió, que tenía que cumplir mis compromisos. Nuestra hija mayor la llevó, así es que fui, actué y cuando volví me pasé directo al hospital", cuenta. El primer show lo hizo en Melipilla menos de una semana después de quedar viudo. "Me costó, en un momento me quebré, pero me tragué la pena. Justo tenía que contar un chiste, no podía llorar. El Chino (su compañero en el grupo de humor) pasó por lo mismo hace nueve o diez años. Yo voy de a poquito, la pena grande la tengo en el alma, la vivo calladito. Me desahogo solito cuando estoy acostado". Donoso y su familia son gente de ELISA VERDEJO fe. Afirma que se apoya mucho en la religión. "Le pido a Dios y a la misma Myriam que me ayuden a superar esto. Le hablo y le digo que me ayude a dormir bien porque así puedo trabajar mejor. Que cuide a nuestros hijos. Parece que me escucha porque todo va bien por ahora". El sueño es una rutina que el Guatón cambió. Antes de quedar viudo dormía siesta todos los días. Entre una y dos horas: "Ahora guardo el sueño para la noche. Para quedarme dormido apenas pongo la cabeza en la almohada, para no pensar tanto". ¿Sigue durmiendo en la misma pieza? "Sí, en nuestra cama. Está todo tal como lo dejó. Los cajones, su ropa. No hemos movido nada. Ella era muy organizada y compraba todo por mayor. Hasta el champú y el bálsamo. Eso es lo único que saqué. Un champú. El LUN resto está igual. En el patio está estacionada su camioneta Toyota Cross híbrida. Nueva. Me había pedido que se la cambiara, que no se quería quedar en panne en la otra y se la regalé. El segundo piso lo tengo impecable, como a ella le gustaba. Era de un nivel de limpieza impresionante.
Así que si se me cae un papel lo recojo altito, mantengo el lavamanos seco porque decía que si no se oxidaba". Juan Carlos suspira. "Me deja tranquilo que le di todo lo que ella quería, gracias a Dios. Le entregué todo lo que pude. Material, espiritual y cariño. Ella siempre decía que para su funeral quería dos motos de carabineros delante de su carroza. Llamé a una amiga capitán y a un amigo mayor. Llegaron seis motos y un carro. La fueron a dejar los carabineros como ella quería". ¿Eran muy partner? "Siempre en familia. Estuvimos 46 años casados y pololeamos otros dos. Como todas las parejas teníamos nuestros altercados, pero el enojo no duraba mucho. Yo subía a la pieza para evitarla.
Hasta que ella se asomaba y me gritaba por la escalera para arriba 'está servido el almuerzo, gordo, ¿vas a bajar o no?'. Ahí bajaba yo y ella me hablaba como si no hubiera pasado nada. No duraban nada nuestras discusiones". De la gente está profundamente agradecido. "Yo no discrimino. Hago reír al bueno y al malo. Hago shows para los carabineros, para el pueblo. Siento su cariño todos los días. Mi señora era muy querida también porque era bien especial. Cariñosa, alegre y buena persona. Ayudaba en silencio y después contaba. Cuando murió, mi hija Myriam me contó que estaba juntando dinero para comprar una casa para nuestra vejez. Yo no tenía idea". "Está todo tal como lo dejó. Los cajones, su ropa", dice sobre Autor: ISABEL LAMOLIATTE. Juan Carlos Donoso perdió a su esposa hace dos semanas "Está todo tal como lo dejó. Los cajones, su ropa", dice sobre Juan Carlos Donoso llevaba 46 años casado con Myriam Salazar.