Autor: Mauricio Bravo Vicedecano Facultad de Educación Universidad del Desarrollo
¿Cumple la PAES con los objetivos de su diseño en el proceso de acceso a la educación superior?
¿ Cumple la PAES con los objetivos de su diseño en el proceso de acceso a la educación superior? L estructural que enfrentan estudiantes de contextos más vulnerables, ampliando la proporción de jóvenes que alcanza los puntajes necesarios para postular a las instituciones elegibles, pero aún se mantienen importantes brechas socioeconómicas.
Por su parte, este avance no puede entenderse solo a partir del rediseño de la prueba porque ha sido también relevante la incorporación del NEM y/o el ranking de notas como instrumentos compensatorios, orientadas a reconocer el esfuerzo y el desempeño de los estudiantes en sus propios contextos escolares. Estos instrumentos introducen una mirada más integral de las diversas trayectorias educativas y ayudan a compensar las diferencias de origen. Además, la posibilidad de rendir la PAES más de una vez al año y conservar los mejores puntajes reconoce que la preparación académica no es un proceso lineal ni homogéneo. Sin embargo, la PAES muestra una menor capacidad para diferenciar niveles de desempeño en el tramo medio-alto, particularmente en Matemática 1. La mayor concentración de buenos resultados en este segmento refleja un escenario en el que muchos postulantes obtienen desempeños similares, aun cuando sus trayectorias y profundidades de aprendizaje puedan ser distintas. Por ejemplo, la prueba M1 concentró la gran mayoría de puntajes máximos con cerca del 96 % del total. Esta masiva concentración de puntajes nacionales debiera encender una señal de alerta porque se distorsiona el equilibrio entre pruebas y/o se sobreestima una sola dimensión del aprendizaje.
Por otra parte, cuando esta prueba pierde capacidad de selección, la exigencia académica tiende a desplazarse hacia otros mecanismos, no solo hacia la prueba Matemática 2, que podría asumir un rol más selectivo, sino también hacia las ponderaciones, el NEM o el ranking de notas, que pasan a cumplir una mayor función de diferenciación. El problema es que el desempeño en estos instrumentos depende en gran medida del acceso previo a una formación matemática más compleja, de las condiciones institucionales de los establecimientos escolares y del capital cultural. Por tanto, las ventajas asociadas al origen social podrían seguir operando dentro del sistema de admisión. En este escenario, resulta fundamental recordar que el acceso a la educación superior no se agota en una sola dimensión del rendimiento académico. Un sistema de admisión debe ser capaz de reconocer talentos diversos, incluyendo aquellos vinculados a la comprensión lectora, las ciencias, las humanidades, las artes o la vocación pedagógica. Finalmente, el desafío de la PAES debe centrarse en articular un sistema de admisión donde las distintas pruebas dialoguen entre sí y ninguna se imponga como el principal filtro de selección. Esto implica resguardar que el sistema no pierda talentos en áreas no matemáticas, ni reduzca la noción de mérito a un conjunto acotado de competencias.
Para ello, se requiere una mirada sistémica que integre evaluación, políticas compensatorias y trayectorias formativas, asegurando que el acceso a la educación superior sea coherente tanto con la diversidad de talentos existentes como con los objetivos de equidad y desarrollo del país.
Frente a frente El desafío de la PAES a Prueba de Acceso a la Educación Superior (PAES) surgió como respuesta a que la antigua PSU operaba como un mecanismo que reproducía las desigualdades del sistema escolar.
En este contexto, la PAES cumple de manera parcial el propósito para el cual fue creada, ya que ha permitido reducir la desventaja = U Mil puntos para la PAES no de los resultados más llamativos de la PAES fue la gran cantidad de estudiantes que obtuvieron el máximo de 1.000 puntos; 2.861 estudiantes, concentrándose la mayoría en la prueba de Competencias Matemáticas 1, más conocida como la M1. Estas y estos estudiantes, así como las familias y comunidades educativas detrás, merecen todo el reconocimiento público por su esfuerzo y dedicación.
Junto a la alegría y el orgullo que acompañan a estos puntajes, surgieron voces que alertan sobre la capacidad que tendría la PAES para cumplir su misión de ordenar a los estudiantes en el proceso de selección y admisión a la educación superior. El hecho de que haya muchas personas con puntaje máximo significa que hay empates entre los postulantes, por lo tanto, se volvería más difícil la selección.
Sin embargo, esta preocupación pierde de vista que, justamente, la M1 está diseñada para que muchos estudiantes lleguen al máximo, y que, para discriminar entre ellos, existe la prueba de Competencias Matemáticas 2, la M2, una prueba diseñada para medir conocimientos y habilidades más avanzadas. Los promedios en ambas pruebas hablan por sí solos. Mientras en la M1 el promedio fue de 620 puntos, solo 10 puntos más que en el proceso de admisión pasado, en la M2 el promedio alcanzó 424 puntos. Lo mismo sucede con los puntajes máximos: 2.750 en la M1 y solo 6 en la M2. Tener dos pruebas de competencias matemáticas permite ordenar con mayor precisión los conocimientos y las habilidades de los postulantes.
Justamente, uno de los principales problemas de las pruebas que precedieron a la PAES era su poca capacidad de determinar competencias matemáticas básicas y medias, algo que sí hace la M1, por ello, más personas llegan a su techo, a los 1.000 puntos. Ahora, es tarea de las instituciones usar de buena manera la información que proporcionan estas pruebas. Cada carrera tiene un puntaje ponderado de postulación, donde se le otorgan distintos pesos a los puntajes en cada prueba.
Para un mejor uso de los resultados de la PAES, más carreras deberían incluir u otorgar mayor peso a la M2 en sus puntajes ponderados, pues es un buen predictor del rendimiento académico en el primer año de la educación superior, especialmente en carreras de ingeniería y ciencias.
Así lo hemos comprobado y entendido, por ejemplo, en el Plan Común de Ingeniería y Ciencias de la Universidad de Chile, donde la ponderación más alta entre las pruebas es la M2, con un peso del 20%. Es posible que algunas carreras, incluso altamente selectivas, eviten ponderar la M2 para no caer en el "ranking" de puntajes de cohorte o en el número de puntajes máximos matriculados, lo cual sería lamentable, pues no estarían privilegiando una mejor selección de talento. La prueba PAES vuelve a demostrar consistencia y robustez técnica.
En esta, su cuarta versión, los promedios de las diferentes pruebas se mantienen estables, aumentando levemente -probablemente debido al mayor conocimiento que tiene el sistema respecto de estos test -. Esto demuestra que la PAES es una prueba más precisa para medir conocimientos y habilidades, lo que permite que dichos conocimientos y habilidades sean comparables año a año. Ahora, les corresponde a las instituciones analizar los resultados y usar de mejor manera la valiosa información que nos entrega la PAES para una mejor admisión. Sergio Celis Académico Universidad de Chile, investigador asociado CIAE U. de Chile = Autor: Mauricio Bravo Vicedecano Facultad de Educación Universidad del Desarrollo.
La Prueba de Acceso a la Educación Superior (PAES) reemplazó en 2023 a la de Transición que había dejado atrás a la Prueba de Selección Universitaria (PSU), con el fin de evaluar competencias que permitan un adecuado desempeño en la educación superior. ¿ Se logró el objetivo? Especialistas abordan aquí el tema, luego de conocerse los resultados del proceso 2026.