Autor: Jorge Toso Canepa Contraalmirante y Comandante en Jefe de la Quinta Zona Naval
Columnas de Opinión: El mar no perdona descuidos
Columnas de Opinión: El mar no perdona descuidos omo marino, he pasado gran parte de mi vida conviviendo con la inmensidad del océano.
Con más de tres décadas de trayectoria profesional en la Armada y más de 17 años de servicio a bordo de buques de la institución, escribo estas líneas no sólo desde la experiencia que me otorga el grado, sino también desde la mirada de un padre profundamente sensibilizado por las heridas que deja cada vida perdida -jóvenes y adultosen este inicio de año en la Región de Los Lagos. Observo con creciente preocupación cómo la relación cotidiana de algunas personas con el mar y las zonas lacustres, transita peligrosamente C del respeto a la costumbre y, finalmente, a la imprudencia. En varias de las lamentables tragedias con desenlace fatal ocurridas recientemente se repiten factores comunes: la ausencia de una adecuada evaluación de riesgos y una escasa previsión. Esta última se evidencia, en la carencia de chalecos salvavidas. Este elemento no debe entenderse jamás como un accesorio opcional o una incomodidad, sino como la delgada frontera entre un recuerdo feliz y una tragedia irreversible. Muchos confian ciegamente en sus habilidades de nado, olvidando que el mar, los ríos y los lagos son entornos dinámicos e impredecibles. Un shock térmico por la temperatura del agua, el efecto de corrientes o un golpe fortuito pueden anular cualquier destreza física previa.
En ese instante crítico, el chaleco salvavidas es el único elemento capaz de garantizar flotabilidad, otorgando, además, tiempo valioso y vital para que los equipos de rescate puedan cumplir eficazmente su labor de salvaguardar la vida. Nos encontramos en enero, gran parte de la población inicia un merecido descanso, en un contexto marcado por altas temperaturas con récords históricos.
En el futuro cercano se desarrollarán múltiples actividades y fiestas costumbristas, instancias donde un segundo de exceso de confianza o descuido menor puede transformar una jornada de alegría en un luto que marcará a una familia para siempre. He acompañado a quienes esperan en los muelles, observando rostros donde la esperanza se apaga al comprender que un gesto tan simple como abrochar un chaleco salvavidas pudo haber significado una oportunidad de vida. El agua no entiende de festividades ni celebraciones; no distingue entre expertos y entusiastas. Simplemente sigue su curso, ajena al dolor humano. Hoy, como marino y padre, hago un llamado profundo a la conciencia y al autocuidado. No permitamos que la alegría del verano termine en tragedia ni que una risa se apague en el silencio de las profundidades.
Porque volver a casa sanos y salvos es el puerto más importante de nuestra travesía. 03 “He acompañado a quienes esperan en los muelles, observando rostros donde la esperanza se apaga al comprender que un gesto tan simple como abrochar un chaleco salvavidas pudo haber significado una oportunidad de vida" Autor: Jorge Toso Canepa Contraalmirante y Comandante en Jefe de la Quinta Zona Naval.
C Columna “He acompañado a quienes esperan en los muelles, observando rostros donde la esperanza se apaga al comprender que un gesto tan simple como abrochar un chaleco salvavidas pudo haber significado una oportunidad de vida"