Autor: NICOLÁS GARCÍA DE VAL
“Es mucho más probable que Estados Unidos pierda con esta guerra en Medio Oriente”
“Es mucho más probable que Estados Unidos pierda con esta guerra en Medio Oriente” El presidente emérito del Council on Foreign Relations, Richard Haass, advierte que la política exterior de Estados Unidos atraviesa una fase de cambio bajo el segundo mandato de Donald Trump. A su juicio, el país no solo se aleja del orden internacional que ayudó a construir tras la Guerra Fría, sino que además, en algunos casos, busca reemplazarlo por un enfoque más transaccional y acotado. Haass, exdirector de planificación de políticas del Departamento de Estado, habló con “El Mercurio” con motivo de su viaje a Chile, invitado a la XVII conferencia anual BCI, que se realizará el 8 de mayo. En la entrevista, abordó el impacto de la actual política exterior estadounidense, la guerra en Medio Oriente, el rol de América Latina y las tensiones entre compromisos globales y capacidades de Washington. Usted ha dicho que el orden internacional liderado por EE.UU. ya estaba bajo tensión antes de Donald Trump. ¿Este segundo mandato representa una aceleración de ese deterioro o algo distinto? “Ambas cosas. Representa una continuación, pero también una aceleración. Y no es lineal, en el sentido de que presidentes anteriores, incluido en cierto modo Trump 1.0 su primer mandato tenían mucho en común. Creo que Trump 2.0 representa una desviación significativa. En muchos sentidos, no está interesado en mantener el antiguo orden. De hecho, en ciertos casos, está interesado o comprometido en derribarlo.
Y en crear una relación muy diferente entre EE.UU. y el mundo”. Mencionó los cambios implementados por la nueva administración. ¿Diría que la política exterior de EE.UU. bajo Trump responde más a una lógica transaccional que a una visión estratégica? “Una de las muchas formas en que ha cambiado es que se ha vuelto más transaccional. En el pasado, EE.UU. estaba mucho más comprometido con las relaciones, con el orden. E incluso, en algunos casos, estaba dispuesto a pagar un precio por ellos. Ahora, sin embargo, hay un presidente que, en casi cada paso, quiere asegurarse, desde su punto de vista, de que EE.UU. se beneficie de lo que esté ocurriendo. Por lo tanto, es un enfoque muy distinto hacia el mundo. Es más inmediato, más de corto plazo, mucho más estrecho”. ¿Y cree que el conflicto en Medio Oriente, la guerra con Irán, es un reflejo de esto? “No. Creo que el conflicto en Medio Oriente, la guerra con capacidades. Irán, fue en cierto modo no intencional. Cuando el señor Trump decidió ir a la guerra contra Irán, lo hizo pensando que sería rápido y fácil. Pensó que sería en cierto modo como Venezuela. Y que se resolvería en un corto período de tiempo. No puedo probarlo, pero no creo que él hubiese iniciado una guerra si hubiera sabido cuál sería la situación de EE.UU. dos meses después. Esto es, en cierto modo, una sorpresa estratégica no deseada. Yo diría, para él y para EE.UU. ”. ¿Cree que Washington sale fortalecido de este conflicto o debilitado por la ausencia de un resultado claro? “Siempre es difícil juzgar una guerra cuando aún está en curso. Y aunque hemos tenido un alto el fuego, la guerra está lejos de haber terminado. Pero hasta ahora, al menos, y si todo lo demás se mantiene constante, creo que es mucho más probable que EE.UU. pierda con esta guerra. Creo que ha dañado la posición de EE.UU. en el mundo. Ha debilitado la alianza atlántica. Ha debilitado nuestra relación con muchos de nuestros amigos y socios en Medio Oriente. Sin duda ha afectado a la economía global.
Y muy posiblemente, aunque Irán ha perdido militarmente, podría aún ganar estratégicamente”. Usted ha advertido sobre el riesgo de la sobreextensión estratégica de EE.UU. ¿Es sostenible mantener compromisos simultáneos en Ucrania, Medio Oriente, el Indo-Pacífico, y otros escenarios? “Me preocupa tanto la sobreextensión estadounidense como la subextensión. Describí la guerra contra Irak emprendida por George W. Bush como un ejemplo de sobreextensión estadounidense. Describiría muchas cosas hechas por la primera administración Trump, así como por Barack Obama, como subextensión. Lo que estamos viendo en esta administración es, en cierto modo, ambas cosas. Irán es un ejemplo de sobreextensión, aunque nuevamente fue no intencional. Y hay muchas cosas que estamos haciendo la retirada de Ucrania, por ejemplo que yo argumentaría son subextensión. SSAAHDRAHCIR Creo, sin embargo, que tenemos un problema, que es que si se observan los compromisos globales de EE.UU. y sus capacidades globales, hay un desajuste. Tenemos compromisos importantes. En el Indo-Pacífico con aliados. Tenemos preocupaciones sobre China y Corea del Norte. Tenemos interés en Europa. Tenemos intereses en Medio Oriente y América Latina, y así sucesivamente. Y simplemente no tenemos las capacidades. Una de las formas en que históricamente compensamos este desajuste entre intereses y capacidades fue teniendo alianzas fuertes. Y nuestras alianzas son más débiles. Por lo tanto, creo que hay un desajuste entre los compromisos e intereses de EE.UU., por un lado, y sus capacidades, por otro. Y no está claro cómo planeamos reducir ese desajuste.
Pero creo que es más probable que reduzcamos nuestros compromisos a que aumentemos drásticamente nuestras capacidades”. En ese contexto de múltiples frentes externos, y consider a n d o q u e l a nueva estrategia de segurid a d d e W a shington destaca el hemisf e r i o o c c i d e n t a l, ¿puede América Latina ser realmente una prioridad para EE.UU. hoy? “Uno de los giros estratégicos o innovaciones de la actual administración Trump es poner mucho más énfasis en el hemisferio occidental. ¿Podemos hacerlo? Sí, si quisiéramos, porque no creo que el principal instrumento de política en el hemisferio occidental sea la fuerza militar. Podrían ser instrumentos económicos, podría ser diplomacia, podría haber un elemento de fuerza militar. Pero no mucho. Entonces, la respuesta es que ese no es el mayor desafío estratégico para EE.UU. en términos de un desajuste entre medios y fines. Creo que particularmente la situación en Asia es un desafío estratégico mucho mayor para EE.UU.
También creo que una gran pregunta es qué planea hacer EE.UU. en el hemisferio occidental. ¿Cuál es nuestra definición de éxito? Y diría que, al menos para mí, eso es poco claro”. Parece claro que la administración Trump ha ejercido presión sobre países de la región. ¿Cree que esa presión está generando mayor alineamiento con EE.UU. o, por el contrario, está alejando a varios gobiernos? “Puede ser demasiado pronto para saberlo. También puede haber respuestas diferentes dependiendo del país. Por ejemplo, ustedes acaban de tener una elección en Chile, un nuevo gobierno. Y ahí parece haber un mayor alineamiento. Pero no diría necesariamente que es por presión estadounidense. Creo que tiene que ver con la política interna de Chile. Creo que con México hay claramente tensiones. Con otros países también las ha habido, particularmente en el ámbito económico. Con Venezuela hay un mayor alineamiento, pero eso podría ser una situación especial”. En varios países de la región han llegado recientemente gobiernos de derecha. ¿Eso facilita la relación con la administración Trump? “No necesariamente. Es interesante. Si se observa Europa, hay algunos gobiernos de derecha. Por ejemplo, Italia.
Las relac i o n e s e n t r e e l P r e s i d e n t e Trump y el gobierno italiano, que eran bastante buenas, ahora atraviesan una fase muy difícil. Hay un canciller conservador en Alemania (Friedrich Merz) y las relaciones no s o n b u e n a s. Veremos qué ocurre en Franc i a y R e i n o Unido. No creo que la coincidencia ideológica necesariamente signifique que se tengan relaciones fáciles o fluidas. Creo que esa es la lección de la historia aquí.
Porque los temas locales, ya sean regionales o nacionales, en los que hay desacuerdos, pueden tomar precedencia”. Chile mantiene vínculos activos con Washington, pero también con gobiernos que EE.UU. considera adversarios, como China. ¿Esa posición podría generar fricciones con esta administración? “No estoy seguro de que esta administración vea a China como un adversario. Tenemos relaciones con China. El Presidente Trump está a punto de ir allí. Por lo tanto, no creo que sea automático que, si Chile u otro país mantiene una buena relación con China, eso cause problemas para nosotros.
Puede depender un poco de los detalles. ¿Implica acceso chino a ciertos tipos de minerales? ¿ Qué significa para el comercio? ¿ Cómo vota Chile en organizaciones internacionales sobre temas que importan a EE.UU. o a China? Podría seguir con una larga lista. Pero creo que entendemos que hay espacio, hay posibilidad, para que los países tengan una relación razonable con China al mismo tiempo que tienen una buena relación con nosotros.
No creo que ambas cosas sean incompatibles”. Creo que una gran pregunta es qué planea hacer EE.UU. en el hemisferio occidental. ¿Cuál es nuestra definición de éxito? Y diría que, al menos para mí, eso es poco claro”. Autor: NICOLÁS GARCÍA DE VAL.
El exdiplomático sostiene que el nuevo gobierno de Trump marca un cambio significativo en materia de política exterior y advierte que hay un “desajuste” entre los intereses de EE.UU. y sus ENTREVISTA CON RICHARD HAASS, PRESIDENTE EMÉRITO DEL COUNCIL ON FOREIGN RELATIONS: ‘‘Creo que una gran pregunta es qué planea hacer EE.UU. en el hemisferio occidental. ¿Cuál es nuestra definición de éxito? Y diría que, al menos para mí, eso es poco claro”. HAASS fue director de planificación de políticas del Departamento de Estado de EE.UU. entre 2001 y 2003.