"Estamos actuando para recuperar Tarapacá"
"Estamos actuando para recuperar Tarapacá" Longino TV Tarapacá es una región de contrastes profundos.
En pocos kilómetros conviven el puerto, la Zona Franca, la frontera, el desierto, los valles agrícolas, las comunas rurales, la presión migratoria, la expansión urbana, los campamentos, la demanda por salud, la inseguridad y una identidad regional marcada por la historia, el comercio, el esfuerzo y la resiliencia. Esa complejidad es la que hoy debe administrar la Delegada Presidencial Regional, Adriana Tapia quien asumió el cargo el 11 de marzo de 2026, en el inicio del Gobierno del Presidente José Antonio Kast. Médica de profesión y ex seremi de Salud en Tarapacá, la autoridad conoce el territorio desde una mirada técnica, social y política. Su llegada a la Delegación Presidencial ocurre en un momento donde las demandas ciudadanas se concentran especialmente en seguridad pública, control fronterizo, salud, vivienda, empleo formal, modernización económica y convivencia escolar. Ella lo resume con una frase que repite durante la conversación: "recuperar Tarapacá". En esta entrevista, la Delegada plantea que su primera tarea fue escuchar a los alcaldes y recorrer las comunas. Dice que el diagnóstico está claro, pero que ahora corresponde pasar a la etapa de ejecución.
Habla del Plan Escudo Fronterizo, de la coordinación con policías y Fiscalía, del rol del gobernador regional, de la Escuela de Formación de Carabineros, de la urgencia en salud, de la necesidad de modernizar Zofri y del desafío de ordenar la inversión pública con una lógica de resultados. También aborda la violencia en los colegios y defiende la necesidad de recuperar el respeto por la autoridad docente, fortalecer la relación con las familias y entregar herramientas reales a las comunidades educativas. En su mirada, Tarapacá tiene problemas urgentes, pero también una potencia que, según dice, debe volver a ponerse en movimiento. Usted asumió el 11 de marzo como Delegada Presidencial Regional de Tarapacá. Como ya conoce la zona, ¿ha tenido reuniones con todos los municipios o con todas las comunas de la región? Sí. Lo primero que hice al llegar, incluso durante los primeros días de instalación, fue comunicarme con todos los alcaldes. Los llamé a todos y me he ido reuniendo con cada uno de ellos, también en encuentros particulares, además de visitarlos en actividades que se han desarrollado en sus propias comunas.
He estado en Colchane, con el alcalde de Huara, con la alcaldesa En el programa Palabra de Iquiqueño en Longino TV de Camiña, con el alcalde de Pozo Almonte, con el alcalde de Alto Hospicio, con el alcalde de Iquique y también con el alcalde de Pica. A veces uno se puede quedar corto al enumerar, pero la idea es clara: esta Delegación tiene que estar presente en todo el territorio, no solo en la capital regional. Tarapacá es una región muy especial, con comunas urbanas, rurales, fronterizas, agrícolas, turísticas y comerciales. Tenemos una diversidad enorme. Está Pica, con sus frutos, sus limones, sus mangos, sus alfajores; está Camiña, con su ajo que incluso se exporta; están los valles, los pueblos, el borde costero, la pampa, la frontera. Es una región mágica, bendecida, con muchas bondades, pero también con desafíos muy grandes. Y esos desafíos hay que enfrentarlos con presencia, con escucha y con trabajo. Utilizando un término médico, por su formación profesional, ¿cuál es la radiografía que usted hizo de las comunas de Tarapacá en estas primeras semanas? La radiografía muestra una región diversa, con realidades muy distintas. Tenemos dos comunas más urbanas, como Iquique y Alto Hospicio, y comunas rurales que enfrentan problemas diferentes, pero no por eso menos urgentes. El diagnóstico está claro: tenemos problemas de seguridad en todas las comunas, problemas de delincuencia, de tráfico, de conectividad, de infraestructura, de acceso a agua potable y de disponibilidad de agua para los territorios. Hay dificultades que son compartidas, pero que se expresan de manera distinta según cada comuna. No es lo mismo la realidad de Colchane que la de Iquique, ni la de Alto Hospicio que la de Camiña o Huara. Por eso, una de las primeras tareas es entender que no se puede aplicar una sola receta para toda la región. Lo importante es que ya sabemos cuáles son los principales dolores. Ahora corresponde trabajar en las soluciones. El diagnóstico no puede quedarse en un documento o en una conversación.
Tiene que transformarse en acciones, en prioridades, en medidas concretas y en resultados que la ciudadanía pueda ver. ¿Cuáles son las primeras tareas que se ha trazado como Delegada Presidencial? Las primeras tareas del Gobierno en la región están fuertemente concentradas en seguridad. Estamos trabajando en el Plan Escudo Fronterizo, que busca detener la migración irregular y combatir el crimen organizado. Pero este plan no solo abarca la frontera terrestre, sino también la frontera marítima. Tarapacá tiene una condición estratégica y, por lo mismo, requiere una mirada integral. CONTACTANOS Además, estamos trabajando en agilizar los procesos para que los proyectos salgan más rápido. Eso está vinculado a la Ley de Reconstrucción Económica y Social, que contempla 40 medidas y que actualmente se encuentra en trámite en el Congreso. Lo que se busca es generar más empleo, más trabajo para las personas, mayor inversión y un uso más eficiente del gasto público. Necesitamos que los recursos lleguen donde deben llegar, que los programas sociales tengan respaldo y que la inversión no se quede entrampada durante años. También estamos trabajando con las policías, con Carabineros, la Policía de Investigaciones y la Fiscalía. Ya he presidido los comités policiales que se han realizado en la región, donde se planifican operativos, se revisan antecedentes y se coordinan acciones para tener más presencia policial en las calles. La seguridad no se aborda solo con reacción. También se requiere inteligencia, planificación, información y coordinación. Estamos apuntando a los sectores donde hay mayores complicaciones, donde hay crimen organizado, tráfico o hechos que afectan la tranquilidad de las personas. La gente necesita volver a vivir tranquila. Usted todavía no cumple 60 días en el Gobierno. Quedan más de 1.500 días de trabajo. ¿ Cuándo comenzarán a verse resultados? Vamos a empezar a mostrar resultados. El diagnóstico está claro, los planes están avanzando y también están avanzando los contacto@longinotv.cl.
A menos de dos meses de asumir como Delegada Presidencial Regional de Tarapacá, Adriana Tapia Cifuentes -médica de profesión, ex seremi de Salud y designada por el Presidente José Antonio Kastaborda los principales desafíos de la región: seguridad, frontera, salud, vivienda, Zona Franca, educación, inversión pública y coordinación territorial.
En esta entrevista, plantea que el diagnóstico ya está trazado y que la etapa que viene será la de mostrar resultados con responsables, plazos y seguimiento. "Estamos actuando para recuperar Tarapacá" proyectos que se encuentran en el Congreso. Con eso tendremos más respaldo para trabajar por la recuperación de la inversión, por el empleo y por una mejor calidad de vida para las personas.
Por ejemplo, hay medidas que beneficiarán a adultos mayores, como aquellas que apuntan a que no paguen contribuciones en sus casas, independiente de quiénes sean, y en la región eso podría alcanzar a cerca de 5.400 personas. También hay beneficios para pymes, que podrán disminuir sus impuestos y recibir apoyo para fomentar la contratación formal. Hoy tenemos una tasa de desempleo que se ubica en torno al 8,7%, pero también tenemos mucho empleo informal. Lo que queremos es que exista más empleo formal, con mejores condiciones, con mayor estabilidad y con protección social. Eso es fundamental para que la región crezca de manera sana. Estamos avanzando a pasos importantes y vamos a trabajar con accountability, es decir, con planes, hechos, medidas, responsables y plazos. Eso es lo que vamos a empezar a dar cuenta a partir del próximo mes. La ciudadanía tiene derecho a saber qué se está haciendo, quién está a cargo y en qué plazo se esperan resultados. En la región existen dos figuras relevantes: el gobernador regional y la Delegación Presidencial. ¿ Cómo se combina ese trabajo y cómo se coordinan ambas autoridades? Tenemos funciones distintas. Mi responsabilidad es llevar a cabo el programa de Gobierno, implementar un plan regional y coordinar el trabajo de los servicios públicos en función de los compromisos del Ejecutivo. El gobernador regional tiene otras atribuciones, especialmente aquellas relacionadas con inversión, muchas de las cuales antes dependían de la antigua Intendencia. Por eso nos relacionamos intensamente. Hay proyectos que pasan por el FNDR, proyectos sectoriales y otros instrumentos de financiamiento. También están las inversiones asociadas al PEDZE y la relación con iniciativas privadas. En ese escenario, lo lógico es que trabajemos articuladamente, porque todos debiéramos apuntar al mismo objetivo: el bienestar de la región. Cuando se trata de inversión pública, seguridad, salud, vivienda o desarrollo económico, no puede haber una lógica de competencia institucional. Tiene que haber coordinación. Tarapacá no tiene tiempo que perder en disputas pequeñas. La región necesita que sus autoridades conversen, acuerden, empujen proyectos y destraben soluciones.
En la región han quedado instalados dos grandes anuncios: un nuevo hospital y una Escuela de Formación de Carabineros. ¿Qué información maneja el Gobierno sobre estos proyectos? A todos nos interesa que Carabineros tenga más personal. Hoy ocurre que por cada cuatro carabineros que salen a retiro, ingresa uno. Eso muestra un déficit importante y, por lo tanto, tener una Escuela de Formación de Carabineros en la región es una necesidad relevante. Nosotros estamos impulsando, apoyando y agilizando ese proyecto, porque forma parte de nuestras responsabilidades. El gobernador regional ha señalado que podría entregar fondos para ello, y desde el Gobierno, a través del sector Seguridad, también tenemos que empujar para que avance. Hay que recordar que Carabineros hoy depende del Ministerio de Seguridad Pública, no del Ministerio del Interior como ocurría antes. Lo que corresponde es trabajar para que ese proyecto pueda salir rápido, porque la región necesita más dotación, más formación, más presencia y una respuesta más adecuada a los desafíos actuales. No se trata solo de tener más infraestructura, sino de formar personal que conozca la realidad del norte, la frontera, la ciudad y los territorios rurales. En salud, ¿usted ve como urgente la construcción de un nuevo hospital para Tarapacá? Todos los proyectos de nuevos hospitales son proyectos de largo aliento. No se construyen de un día para otro. Lo que sí veo con mucha claridad es que hoy nuestra red tiene problemas urgentes y que hay pocos proyectos, por ejemplo, en atención primaria. Recién va a salir adelante el quinto consultorio de Alto Hospicio, un proyecto que yo misma impulsé hace más de 14 años y que quedó pendiente. También es necesario avanzar en cómo el Hospital de Iquique crece y puede atender a más personas, junto con mejorar el funcionamiento de toda la red asistencial. Tenemos que pensar en un rediseño de red, donde el Servicio de Salud pueda ordenar mejor el uso de sus establecimientos dependientes.
Me encantaría tener un hospital en Pozo Almonte, como se ha planteado, pero creo que primero hay que avanzar paso a paso, haciendo que todo lo que hoy tenemos disponible funcione bien No sirve proyectar grandes obras si al mismo tiempo no resolvemos problemas de infraestructura, personal, gestión, traslados y capacidad resolutiva en la atención primaria.
La salud requiere planificación, pero también urgencia en las soluciones más inmediatas. ¿Falta también educación a los usuarios para usar correctamente la red de salud y no acudir al hospital por situaciones que pueden resolverse en atención primaria? Sí, eso también es importante. Pero creo que cada vez más la gente está usando la atención primaria y acudiendo a los centros de salud familiar. Sin embargo, también hay que reconocer que a la atención primaria le falta infraestructura, le falta gente y muchos consultorios fueron construidos para atender a una población mucho menor que la actual. Con el quinto consultorio de Alto Hospicio, con la recuperación de infraestructura y con mejores condiciones para atender, podremos ir avanzando. También es muy importante lo que se está haciendo en Pozo Almonte con una base SAMU, porque esa es una zona con alta accidentabilidad y donde muchas veces los tiempos de respuesta son críticos. Tener una central o una base que permita una primera salida más rápida es fundamental. En algún momento, sin duda, podríamos tener un hospital en Pozo Almonte, pero también tenemos que avanzar en cómo usamos bien la red que ya existe. Por ejemplo, el Hospital de Alto Hospicio todavía no funciona a plena capacidad, y eso es algo que debemos mirar con atención. La solución no pasa solo por construir, sino también por hacer funcionar mejor lo que tenemos, ordenar los flujos, mejorar los traslados y educar a la comunidad respecto del uso adecuado de los servicios. La Zona Franca es vital para la economía regional. Hay un nuevo directorio y también inquietud por el futuro de la concesión. ¿ Cuál es la mirada de la Delegación Presidencial sobre Zofri? Zofri es un proyecto emblemático para la región. Es un polo de desarrollo que aporta a la economía y que, desde nuestra mirada como Gobierno y como Delegación, debe modernizarse. Necesitamos que la Zona Franca se transforme en un centro logístico moderno, vinculado también al puerto y a la dinámica regional e internacional. La nueva concesión tendrá que considerar esa mirada. Zofri debe reestructurarse, modernizarse y convertirse de verdad en un polo de desarrollo con trabajo formal, más inversionistas, mejores condiciones y mayor capacidad de atraer actividad económica. Queremos que Zofri brille, pero una Zofri moderna, para los tiempos que hoy vivimos, no para los tiempos de hace décadas. La Zona Franca es uno de los mayores generadores de empleo en la región, y por lo mismo debe estar a la altura de los nuevos desafíos logísticos, comerciales y tecnológicos. También me he reunido con trabajadores y cargadores de Zofri. Hemos tenido conversaciones francas y gratas. Ellos reconocen muchas cosas que se hicieron anteriormente y también tienen expectativas. Yo les he pedido que trabajemos todos juntos: trabajadores, empresarios, concesionaria, Gobierno y región. Si Zofri mejora, mejora también una parte muy importante de Tarapacá. ¿Qué significa modernizar Zofri en términos concretos? Significa pensarla no solo como un espacio comercial, sino como una plataforma logística y económica integral. Zofri tiene que vincularse mejor con el puerto, con la inversión, con la formalización del empleo, con la atracción de nuevos negocios y con mejores condiciones para quienes trabajan allí. No podemos quedarnos atrapados en una mirada antigua. La región cambió, el comercio cambió, la logística cambió y la competencia internacional también cambió. Si queremos que Zofri siga siendo un motor regional, tenemos que proyectarla hacia el futuro. Eso implica más seguridad, más orden, más formalización, más tecnología, más eficiencia y una relación más estrecha con el desarrollo regional. Queremos que venga más gente a invertir, que haya mejores empleos, que las personas ganen mejor y que trabajen más tranquilas y seguras. La vivienda es otro de los grandes problemas de Tarapacá. ¿ Cuáles son los planes para reducir el déficit habitacional? Estamos trabajando con el Ministerio de Vivienda para definir las metas regionales. Tenemos un déficit habitacional tremendo y pronto podremos comunicar con mayor claridad cuáles serán esas metas. Mientras tanto, se están entregando subsidios y también se ha trabajado en el cierre de compromisos relacionados con la reconstrucción posterior al terremoto. Todavía quedan situaciones pendientes, y yo he pedido que se revise bien por qué no se han terminado. No puede ser que después de 12 o 14 años todavía existan personas esperando una solución. Por eso he solicitado al seremi que entregue todos los antecedentes: qué casos están solucionados, cuáles no, y por qué razón no se han cerrado. Hay que cerrar capítulos pendientes, pero con información seria. A veces puede haber trámites que no se completaron, personas que ya tenían vivienda o situaciones administrativas que deben aclararse. Lo importante es no seguir arrastrando indefiniciones. Además, tenemos una realidad compleja con los asentamientos precarios, las tomas y las tomas sobre tomas. Han crecido, se han expandido y sabemos que los catastros anteriores ya no reflejan completamente la realidad. Ahí hay que avanzar paso a paso, pero con claridad y responsabilidad. ¿La seguridad sigue siendo la principal prioridad del Gobierno en Tarapacá? Sí. Hoy la prioridad es la seguridad, la seguridad nacional y el combate contra el crimen organizado. Eso no significa que dejemos de lado salud, vivienda, educación o desarrollo económico. Pero sin seguridad, todo lo demás se vuelve más difícil. Entrevista La gente necesita vivir tranquila. Necesita poder caminar por su barrio, llevar a sus hijos al colegio, abrir un negocio, trabajar, trasladarse y usar los espacios públicos sin miedo. Por eso estamos trabajando en los comités policiales, en los planes de frontera, en la coordinación con las instituciones y en operativos basados en inteligencia. También la seguridad se relaciona con la recuperación de la confianza en las instituciones. La ciudadanía quiere ver presencia, resultados y orden. Y nosotros vamos a trabajar para entregar eso, con planificación y con responsabilidad. Usted mencionó la educación y la violencia escolar. ¿ Qué está haciendo el Gobierno en esta materia? Estamos trabajando fuertemente en las escuelas. La violencia en los colegios es algo que no podemos permitir. Tenemos que volver a respetar al profesor, recuperar la autoridad pedagógica y generar condiciones para que los estudiantes aprendan en ambientes seguros. El programa Escuelas Protegidas busca precisamente entregar herramientas a las comunidades educativas. También hay proyectos de ley que apuntan a que los actos de violencia tengan consecuencias y que exista mayor responsabilidad. Durante mucho tiempo hubo situaciones donde se cometían hechos graves y no pasaba nada. Eso tiene que cambiar. También se busca que los establecimientos puedan tener mejores herramientas preventivas, como revisar mochilas en ciertos contextos, controlar elementos que puedan poner en riesgo a la comunidad escolar y fortalecer el trabajo con los padres. Aquí cada uno debe asumir su rol: el colegio, los profesores, los estudiantes, las familias y el Estado. No vamos a erradicar la violencia de un día para otro, pero sí podemos empezar a trabajar en serio. Ya se han firmado convenios entre el Ministerio de Educación y el Ministerio de Seguridad para abordar esta realidad. Hemos tenido reuniones con apoderados, profesores y comunidades educativas, porque esto requiere un trabajo conjunto. ¿Qué rol deben cumplir los padres y apoderados en este proceso? Un rol central. Hay un problema de comunicación entre colegios y padres, pero también entre padres e hijos. Necesitamos recomponer esos vínculos. La escuela no puede enfrentar sola todos los problemas sociales que llegan a la sala de clases. Las familias tienen que involucrarse, saber qué está ocurriendo y asumir responsabilidades. El profesor tiene un rol que debe ser respetado. La comunidad educativa tiene que recuperar normas básicas de convivencia. No se trata de autoritarismo, sino de entender que sin respeto no hay aprendizaje posible. En este plan ya hay resultados concretos. De 70 denuncias vinculadas a rayados, amenazas y hechos ocurridos en colegios, se detectaron 10 causantes. Eso muestra que cuando hay coordinación, investigación y voluntad, se puede avanzar. Ahora viene la tarea de seguir trabajando, prevenir nuevos hechos y acompañar a las comunidades escolares.
Usted ha hablado varias veces de "recuperar Tarapacá". ¿ Qué significa concretamente esa expresión? Significa recuperar tranquilidad, recuperar inversión, recuperar empleo formal, recuperar la seguridad, recuperar los espacios públicos, recuperar la confianza en las instituciones y recuperar la capacidad de la región de mirar hacia adelante. Tarapacá tiene muchas bondades. Tiene puerto, Zona Franca, frontera, agricultura, turismo, cultura, minería, energía, historia y capital humano. Pero también tiene desafíos fuertes: delincuencia, crimen organizado, migración irregular, déficit habitacional, presión sobre la salud, problemas de conectividad e infraestructura. Recuperar Tarapacá no es una consigna vacía. Es ordenar prioridades, poner responsables, fijar plazos, escuchar a las comunas y actuar. Estamos ocupándonos y estamos actuando para dar más tranquilidad a los tarapaqueños, en Iquique, Alto Hospicio, Pozo Almonte, Pica, Huara, Camiña y Colchane. Finalmente, ¿qué mensaje le entrega a la comunidad regional en esta primera etapa de gestión? Quiero decirles que estamos trabajando, nos estamos ocupando y estamos actuando. Sabemos que hay urgencias, sabemos que hay dolores y sabemos que la ciudadanía quiere resultados. Nuestro compromiso es dar más tranquilidad a las familias de Tarapacá y avanzar en soluciones reales. También quiero decir que estamos abiertos a escuchar. El Presidente recorrió las regiones y conoce las necesidades del país. Nosotros, desde la Delegación, tenemos que llevar adelante ese programa, pero también recoger lo que la propia región nos va planteando. Hemos pensado muchas cosas y las que no hemos pensado, estamos dispuestos a escucharlas. Esta región requiere unidad, trabajo, responsabilidad y sentido de urgencia. No hay descanso cuando se trata de recuperar la tranquilidad de las personas. Tarapacá tiene todo para salir adelante, pero necesita orden, seguridad, inversión y una gestión pública que responda con hechos..