Autor: + Brucelosis, paratuberculosis
O una oportunidad: estratégica para revitalizar la ganadería chilena?
O una oportunidad: estratégica para revitalizar la ganadería chilena? La discusión sobre permitir la importación de animales vivos desde Argentina prohibida por más de tres décadas volvió a instalarse con fuerza en el sector ganadero. No es casualidad: la ganadería chilena atraviesa un momento crítico. La demanda interna es casi cuatro veces mayor que la oferta nacional, lo que obliga a una “tasa de extracción” insostenible y compromete la reposición del rebaño.
En este escenario, la industria y los expertos comienzan a mirar un tema históricamente tabú con nuevos matices. ¿Podría la importación controlada de temeros y recrías convertirse en una herramienta para recuperar la producción interna? ¿ O sería abrir una puerta a riesgos sanitarios capaces de comprometer décadas de avance? La mirada de la industria: una oportunidad para reconstruir la base productiva Para Rafael Lecaros, gerente general de Faenacar, la discusión no solo es pertinente: es urgente. “La ganadería chilena se está quedando sin animales. La demanda supera varias veces la oferta y eso empuja a faenar más de lo que podemos reponer.
Sin medidas que aumenten la disponibilidad, el rebaño no se sostiene”. Desde su perspectiva, la importación de terneros y recrías podría transformarse en una herramienta virtuosa, siempre bajo estricto cumplimiento de los protocolos de la OMSA y la supervisión del SAG. ¿Por qué? Porque permitiría generar valor dentro del activando múltiples eslabones: + Impulso a recriadores y engorderos. + Mayor actividad en ferias, transporte, corredores y servipaís, cios veterinarios. + Más demanda para plantas de alimentos y faenadoras. + Desarrollo de industrias especializadas por etapas productivas. + Incorporación de genética competitiva. Lecaros recuerda que Chile ya importa carne desde estos mismos países, pero sin generar valor interno. Con la internación de animales vivos, dice, se “reemplaza importación con producción nacional”: los procesos clave se realizan en territorio chileno y bajo los estándares locales de inocuidad. En cuanto a gerente es claro: “El sistema de trazabilidad y control chileno permite identificar siempre el origen. La carne exportada seguiría siendo solo la nacida en la reputación, el Chile.
Lo otro abastecería el mercado interno y, con el tiempo, incluso podría permitir productos elaborados bajo reglas de acumulación de origen”. Sutesis central: la importación puede ser positiva para Chile, siempre que sea controlada, regulada y orientada a fortalecer la base productiva La mirada sanitaria: riesgos estructurales y evidencia científica Desde el ámbito académico, los especialistas advierten que la importación de animales vivos desde países vecinos riesgos sanitarios de alto impacto para Chile, cuyo estatus actual plantea ha sido alcanzado tras décadas de políticas públicas estrictas. El profesor Miguel A. Salgado, MSc, Dr. Cs. Med.
Vet., académico del Laboratorio de Enfermedades Infecciosas de la Facultad de Ciencias Veterinarias de Universidad Austral de Chile, es categórico: “Un animal vivo tiela ne mil oportunidades de transmitir una infección”. Existe un listado casi interminable de procesos infecciosos cuyas vías de transmisión son diversas. Un animal vivo puede portar agentes patógenos y liberarlos al ambiente, ya sea a través el suelo o el contacto directo con del agua, otros animales, lo que multiplica las posibilidades de contagio.
Por ello, las eventualesimplicancias de la importación de animales en pie deben considerar la posibilidad de resultados adversos, incluso catastróficos, dado que estas vías de transmisión aumentan signifcativamente el riesgo de ingreso de enfermedades que hoy no circulan en el país, Brotes históricos de fiebre aftosa en Europa, como el ocurrido en 2001, implicaron la pérdida de más de seis millones de cabezas bovinas y costos superiores a los 65 billones de euros.
De acuerdo a la opinión profesional, la fiebre aftosa se trata de una enfermedad de denuncia obligatoria ante organismos internacionales, que genera pérdidas millonarias y sacrificios masivos de animales, un escenario que Chile no puede descartar si decide abrir sus fronteras. Además, explica que la fiebre aftosa puede ser transmitida incluso por animales clínicamente sanos, debido a la capacidad del virus de persistir en portadores. Sin embargo, a juicio del Salgado, el riesgo sanitario no se limita únicamente a aftosa ni Dr. la fiebre a enfermedades virales.
Existe un amplio abanico de amenazas sanitarias, entre las cuales se pueden mencionar: + Tuberculosis bovina (Mycobacteriumbovis), con una prevalencia estimada de 0,3% en rebaños lecheros chilenos. + Garrapatas bovinas, parásitos inexistentes en Chile, pero presentes en países vecinos, cuyo ingreso podría generar impactos sanitarios relevantes. + Parásitos hematófagos y cutáneos, actualmente ausentes en el país. Autor: + Brucelosis, paratuberculosis. O una oportunidad: estratégica para revitalizar la ganadería chilena? y leucosis, enfermedades que se encuentran en proceso de control en Chile, pero que aún están presentes en países vecinos. Las enfermedades bacterianas asociadas a patologías como tuberculosis, paratuberculosis y brucelosis presentan períodos de incubación prolongados. En animales jóvenes, estas infecciones pueden no manifestarse clínicamente, pese a que los animales ya se encuentren infectados. Algo similar puede ocurrir en el caso de algunos cuadros virales, como fiebre aftosa. A ello se suma el estrés asociado al transporte, que actúa como un factor adicional de riesgo sanitario. Un aspecto especialmente relevante es el de los parásitos externos. Existe una multiplicidad de parásitos del bovino que no están presentes en Chile, pero sí en países vecinos. En un contexto de veranos cada vez más cálidos y extensos, el ingreso de animales vivos podría facilitar la introducción y establecimiento, por ejemplo, de garrapatas y hematófagos hoy ausentes en el país. Basta observar cómo la mosca del cuerno avanzó progresivamente hacia el sur del territorio nacional para dimensionar este riesgo. Por otro lado, el año 2025 la Región de Los Ríos fue declarada Provisionalmente Libre de Brucelosis Bovina, un logro sanitario que podría verse comprometido con el ingreso de animales desde el exterior.
Asimismo, en esa región la infección por Mycobacteriumbovis se encuentra prácticamente bajo control, con una prevalencia cercana al 0,3% en ganado lechero, muy por debajo de los niveles observados en zonas de Argentina que el propio académico ha podido visitar, donde la enfermedad alcanza tasas de entre 50% y 70%. Garantizar que animales en pie no porten estos agentes infecciosos resulta, en la práctica, extremadamente difícil Chile ha recorrido un largo camino en el control de enfermedades como la leucosis y la brucelosis, esta última con un foco claro en su erradicación. En ese contexto, el país no vacuna contra la fiebre aftosa ni contra la brucelosis.
En Argentina, en cambio, sí se vacuna contra la brucelosis con un producto (cepa 19) que en Chile fue reemplazado en los años 90, y cuyo uso puede generar interferencias en el diagnóstico, El académico Fernando Ulloa, investigador en microbiología veterinaria de la Universidad Austral deChile, agrega que “los animales jóvenes pueden estar infectados sin capacidad inmunológica suficiente para generar anticuerpos detectables, aumentando el riesgo de falsos negativos”. Ambos coinciden: con una ganadería “pequeña, pero sana”, cualquier movimiento transfronterizo debe evaluarse bajo criterios de máximo resguardo.
Para ellos, el control estricto y la política de no ingreso de animales La experiencia de Uruguay: por qué un país exportador no importa ganado en pie Desde Uruguay, José Manuel Mesa, ingeniero agrónomo, delegado de los productores en la Junta de INAC y asesor de predios ganaderos, explica que la decisión de no importar ganado en pie es parte de un modelo estructural construido durante décadas, donde zabilidad y tadora son pilares estratégicos. Uruguay mantiene uno de los estatus del continente: fiebre aftosa controlada mediante vacunación, vi la sanidad, la trala reputación exporsanitarios más sólidos gilancia permanente y ausencia de enfermedades presentes en países vecinos. En un país que exporta más del 70% de su producción de carne, asumir el riesgo de introducir animales vivos desde territorios con realidades sanitarias distintas “simplemente no es una opción”, señala Mesa. Un activo clave es la trazabilidad individual obligatoria, donde el 100% del rodeo está identificado. La entrada de animales nacidos fuera del sistema comprometería esa trazabilidad, generaría fricciones regulatorias y afectaría la confianza de los mercados más exigentes. En lo productivo, Uruguay basa su competitividad en la cría naci nal y un rodeo estable. Incluso en ciclos de baja, el país ajusta mediante manejo productivo, retención de vientres o señales de precio, no mediante animales alteraría la estructura de precios y la coherencia del modelo de negocio”, enfatiza. importaciones. “Importar A ello se suma el valor reputacional: Uruguay es reconocido globalmente por su homogeneidad sanitaria y carne de origen garantizado. Cualquier duda sobre ese origen pondría en riesgo certificaciones y protocolos. Desde esta experiencia, Mesa advierte que Chile debe evaluar con especial cuidado la apertura a la importación de animales vivos. Chile es uno de los pocos países en el mundo libres de aftosa sin vacunación. “Basta comprometer precios, mercados y credibilidad”, afirma. Además, introducir animales de sistemas distintos debilita la señal hacia los criadores locales, base de toda cadena cárnica sólida. La conclusión del modelo uruguayo es clara: la estabilidad sanitaria y comercial vale más que cualun incidente para quier beneficio de corto plazo.
La experiencia internacional, Uruguay, Australia, Nueva Zelanda, muestra que los países que fortalecen su cría nacional son los que construyen competitividad sostenible, Y señala que “la mayor garantía para la competitividad futura está en seguirfortaleciendo la cría nacional y consolidar lo que PUBLI-REPORTAJE Chile ya hizo bien: construir confianza como país proveedor de alimentos seguros y de calidad”. Un debate que exige definiciones estratégicas La discusión sobre la importación de animales vivos revela, en el fondo, un dilema mayor: ¿ qué modelo de ganadería quiere construir Chile para los próximos 20 años? Más allá de las ventajas productivas o de los riesgos sanitarios, lo que está en juego es la capacidad del país para sostener su identidad como proveedor confiable de alimentos y, al mismo tiempo, recuperar una base productiva que hoy se encuentra debilitada.
Chile debe decidir si su prioridad es aumentar rápidamente la disponibilidad de animales para aliviar la presión sobre el rebaño, o si el eje estratégico seguirá siendo la protección estricta del estatus sanitario, considerado por muchos como su También deberá evaluar qué señaprincipal activo competitivo. les envía a los productores: si refuerza la cría nacional como pilar del desarrollo, o si avanza hacia esquemas mixtos que integren importaciones bajo estándares de bioseguridad más exigentes. Desde la mirada de la Corporación de la Carne, cualquier decisión debe equilibrar tres dimensiones inseparables: productividad, sanidad y reputación internacional.
La escasez de ganado nacional limita el desarrollo industrial y la generación de mayor valor agregado, pero los riesgos sanitarios asociados al ingreso de animales vivos pueden comprometer un activo construido durante décadas fianza de los mercados. En este contexto, la recuperación de la masa ganadera nacional es posible, pero requiere una visión de largo plazo, coordinación público-privada y ajustes normativos que acompañen la inversión y y clave parala conla innovación productiva. Más que una definición puntual, este debate representa una oportunidad para acordar una visión país sobre el futuro de la ganadería chilena y el rol que aspira a ocupar en el mercado global de alimentos. Autor: + Brucelosis, paratuberculosis. vivos son pilares esenciales del modelo sanitario chileno.