EL CORAZÓN LOGÍSTICO QUE MUEVE A EL TENIENTE
EL CORAZÓN LOGÍSTICO QUE MUEVE A EL TENIENTE En el Taller de Flexibles del nivel Sub 6 de la mina subterránea, el operador Francisco Soto toma la medida exacta de una manguera y la corta. Con su máscara de medio rostro bien ajustada y los extractores forzados absorbiendo el humo -proyecto finalista de un concurso CREA Francisco instala un terminal de cara plana. De sus manos, sale un flexible hidráulico nuevo para un cargador LHD.
El taller está iluminado, las piezas organizadas en estantes y los rollos apilados por color y grosor. "A veces uno no lo piensa", dice Francisco, mientras revisa el prensado, "pero la falla de una manguerita de diez centímetros puede impedir que una pala gigante se mueva. Aquí fabricamos ese flexible para que el equipo vuelva a operar al instante". Este espacio es apenas un engranaje de la Unidad de Logística y Gestión de la Superintendencia de Servicios a la Minería. Un equipo que atiende el pañol, opera maquinaria pesada, rectifica aceros de perforación y distribuye el material más crítico: los explosivos. Ellos lo saben bien: si la logística se detiene, el cerro también. La coreografía del patio En el almacén TM12, el tránsito no admite improvisaciones. Cuando un camión se aproxima a la curva de ingreso, un semáforo advierte su llegada. El conductor desciende, instala cuñas y se aleja. Solo entonces, los operadores cierran el perímetro con una barrera dura de acordeón e inician la descarga. Todo se coordina por radio. Este orden visual y operativo obedece a la implementación de metodologías basadas en la clasificación, organización, limpieza, estandarización y disciplina.
Mario Cárdenas, jefe de la Unidad de Logística, explica que sostener este estándar es el verdadero reto. "Lograr el orden es una cosa, pero el mérito está en nuestros jefes de turno que mantienen esta disciplina en el tiempo", señala. Por este almacén rotan mil códigos de materiales, de los cuales cerca de 250 son de alta demanda.
Mensualmente, mueven unos 800 mil dólares en insumos, distribuyendo desde un simple tornillo o elementos de protección personal, hasta aditivos esenciales y kits de mantenimiento estructurados por horas de uso para que la maquinaria pesada no detenga su marcha. Hay una unidad que ya hizo su parte antes de que todo empiece: suministro y almacenó los explosivos, rectificó los aceros y fabricó la manguera que necesita la pala.
Conoce cómo la Unidad de Logística y Gestión, sin perforar ni tronar, es fundamental en la continuidad operacional de la mina.. Hay una unidad que ya hizo su parte antes de que todo empiece: suministro y almacenó los explosivos, rectificó los aceros y fabricó la manguera que necesita la pala. Conoce cómo la Unidad de Logística y Gestión, sin perforar ni tronar, es fundamental en la continuidad operacional de la mina.
EL CORAZÓN LOGÍSTICO QUE MUEVE A EL TENIENTE En un área paralela, dedicada al acondicionamiento, el operador logístico del Taller de Aceros, Guillermo Carrasco toma un Dremel y graba una marca sobre un acero de perforación usado por los jumbos. Su labor consiste en recibir estos bits gastados y rectificarlos.
Esta recuperación se planifica rigurosamente según el desgaste de cada unidad y es vital para asegurar el avance continuo de las perforaciones y tronaduras, reduciendo además los costos operativos del proceso. "La importancia del trabajo es controlar todo el acero para los jumbos radiales y equipos de perforación secundaria para que tengan continuidad. Al darles nueva vida útil, se ahorra una pieza nueva y se le hace seguimiento a la que recuperamos, mejorando el control", explica Carrasco. El Teniente millones de dólares aproximadamente moviliza el área entre insumos y explosivos mensualmente CODELCO. Sin asignar A varios kilómetros de allí, en la superficie, el Polvorín Barahona opera como un bastión enmarcado en estrictas medidas de seguridad. Al llegar un cargamento, las zonas de descarga se segregan de inmediato y cada elemento se acopia por separado en siete depósitos independientes para evitar reacciones en cadena. Óscar Ávila, operador logístico con casi dos décadas de experiencia, escolta el convoy de explosivos hacia el interior de la mina. El traslado exige una sincronización fina con el Centro de Control Carretera para obtener pases preferenciales en el túnel Copado y en cortes regulados.
Al llegar a la mina, coordinan con Señalización Vial el ingreso seguro hacia el nivel Sub 6. "Para mí, es importante todo lo que hacemos en estas áreas porque contribuimos a la operación de toda la división. El explosivo es algo fundamental para que se produzca la tronadura y todo el avance que lleva consigo", asegura Ávila. El destino de esta carga suele ser el Polvorín 32. Allí, los operadores logísticos René Salgado y Eduardo Rojas controlan un inventario de hasta cincuenta mil kilos. Al inicio de cada turno, el operador toma la planilla del sistema y cuenta las cajas físicamente. "Aquí no debe faltar ni sobrar nada. Si tras una tronadura queda material, la custodia vuelve al almacén y se registra. Todo tiene que cuadrar", sentencia Rojas. Este nivel de control cruzado que permea a la seguridad, permite a la unidad registrar perdido.
Y más que celebrar, el equipo busca seguir mejorando, analizando el historial de incidentes de toda la División para anticiparse a los problemas de su área, reforzando la protección de las manos y el aislamiento de En la profundidad de la montaña, la continuidad de la extracción depende de un sistema donde todo funcione. Depende, también, de que un inventario cuadre a la perfección, de que una barrera se cierre a tiempo, y de que un acero tenga la vida útil para seguir rompiendo la roca. El control del polvorín. El control del polvorín Sin asignar.