Editorial: La necesaria continuidad del Plan de Construcción Naval
Editorial: La necesaria continuidad del Plan de Construcción Naval Los avances del Plan Nacional Continuo de Construcción Naval, y particularmente del proyecto Escotillón IV que se ejecuta en los Astilleros y Maestranzas de la Armada (ASMAR) en Talcahuano, constituyen una señal clara de que Chile puede y debe apostar por políticas públicas de largo aliento en sectores estratégicos. No se trata únicamente de modernizar la flota naval, sino de fortalecer capacidades industriales, generar empleo de calidad y proyectar desarrollo regional con visión de futuro.
Escotillón IV es parte de una estrategia mayor que busca dotar a la Armada de buques multipropósito modernos, capaces de cumplir funciones logísticas, operativas y humanitarias, reemplazando unidades que ya han cumplido su ciclo de vida.
El proyecto avanza poretapas bien definidas, que incluye una primera fase de ingeniería y dise ño, que articula conocimiento técnico nacional; una etapa de construcción estructural, hoy prácticamente concluida en su primera unidad; una fase de equipamiento e integración de sistemas; y, finalmente, la producción continua de nuevas naves, que permite sostener capacidades industriales en el tiempo. Esta continuidad es, precisamente, uno de los mayores valores del plan.
Más allá del ámbito estrictamente naval, el impacto del proyecto es tangible en la economía local, ya que Asmar Talcahuano se consolida como un polo industrial que moviliza miles de empleos directos e indirectos, activa las cadenas de proveedores y fortalece a pequeñas y medianas empresas de la Región del Biobio. En una zona marcada por procesos de reconversión productiva y crisis industriales, la construcción naval aparece como una alternativa real de desarrollo, basada en conocimiento, tecnología y trabajo especializado.
Durante su reciente visita a Asmar, el Presidente Gabriel Boric destacó precisamente este carácter estratégico y que el plan de construcción naval no es una iniciativa coyuntural, sino una apuesta por el fortalecimiento de capacidades nacionales, la soberanía logística y el desarrollo productivo. Más relevante aún fue el énfasis del Mandatario en la necesidad de proyectar este esfuerzo en el tiempo, más allá del actual período presidencial y considerando el cambio de gobierno previsto para marzo próximo. En otras palabras, puso sobre la mesa que la industria naval no puede depender del vaivén político. Ahí es donde se juega el verdadero desafío. La experiencia internacional demuestra que los países que logran consolidar industrias estratégicas lo hacen mediante consensos amplios y políticas de Estado sostenidas durante décadas. Interrumpir, ralentizar o redefinir proyectos como Escotillón IV nosolo implicaría pérdidas económicas, sino también de la confianza industrial y de las capacidades técnicas difíciles de reconstruir.
Desde el ámbito institucional, el alto mando de la Armada y la dirección de ASMAR han enfatizado que Escotillón IV representa un punto de inflexión para la capacidad naval y para la industria estratégica del país.
Las autoridades navales han destacado que la construcción local de estos buques no solo mejora la disponibilidad operativa y reduce la dependencia externa, sino que también permite adaptar las naves a las necesidades específicas del territorio marítimo chileno.
En tanto, la administración de ASMAR ha subrayado el valor del aprendizaje acumulado, la transferencia tecnológica y la consolidación de equipos altamente especializados, elementos que -a su juicio-son indispensables para asegurar la continuidad del plan y posicionar a Chile como un actor relevante en construcción y mantención naval en la región.
En esa misma línea, el proyecto ha concitado una valoración transversal por parte de autoridades locales y re presentantes de gremios y agrupaciones productivas del Biobio, quienes han destacado su impacto estructural en la economía regional.
Alcaldes, parlamentarios de la zona y el Gobierno Regional han coincidido en que el plan de construcción naval devuelve a Talcahuano un rol protagónico como polo industrial estratégico, mientras que asociaciones de pymes, proveedores industriales y sindicatos han subrayado la estabilidad laboral y la proyección de largo plazo que ofrece Escotillón IV. Para estos actores, la continuidad del programa no solo asegura empleo, sino que permite planificar inversiones, capacitación y encadenamientos productivos, fortaleciendo un ecosistema industrial que había sido duramente golpeado en décadas anteriores.
La Región del Biobío necesita más iniciativas de este tipo, es decir, proyectos que integren al Estado, la industria y el mundo académico, también que generen empleo estable, mayor prestigio en un ámbito reconocido a nivel mundial y que aporten identidad productiva a largo plazo. La construcción naval reúne todas esas condiciones y defender su continuidad es una decisión estratégica.
La Región del Biobío necesita más iniciativas de este tipo, es decir, proyectos que integren al Estado, la industria y el mundo académico, también que generen empleo estable, mayor prestigio en un ámbito reconocido a nivel mundial y que aporten identidad productiva.
Editorial La Región del Biobío necesita más iniciativas de este tipo, es decir, proyectos que integren al Estado, la industria y el mundo académico, también que generen empleo estable, mayor prestigio en un ámbito reconocido a nivel mundial y que aporten identidad productiva